Se terminó el carnaval, Mordisquito. ...Se terminó el carnaval, y a la gobernadora se le cayó la careta de Heidi, y ahorra 18 mil millones de pesos subejecutando el presupuesto de Salud.

VUELVE EL RICO A SU RIQUEZA, VUELVE EL POBRE A SU POBREZA

Por Carlos Balmaceda

Ya todos sabemos que estos tipos vinieron a saquear como siempre, como hicieron con las cloacas de Morón, el contrabando de autopartes, la estatización de la deuda externa, solo que ahora vinieron con las caretas de Heidi que es Vidal, de Pedro que es Peter Robledo, del abuelo que es Franco Macri y de Clarita que es Gabriela Michetti. ¡Y vos, para estar a tono, argentino querido, te pusiste la máscara de boludo! Pusiste la mejor cara de boludo atada con un piolín y los volviste a votar.

Por Carlos Balmaceda

NAC&POP

15/11/2017

Se terminó el carnaval, Mordisquito. …

Ya se sube la comparsa al micro y con las primeras luces del amanecer se le ven los remiendos a los trajes.

Los globos se desinflaron y la purpurina se escondió en el corpiño de la bataclana entrada en años.

Se terminó el carnaval, querido argentino.

En el piso queda el engrudo del papel picado pisoteado con el agua.

Juliana Awada, que se disfrazó de Jacqueline, porque pensaba que estaba casada con Kennedy, descubre que su marido es un millonario contrabandista, bruto y mafioso, así que cambia su apellido a Jacqueline Onassis.

Se terminó el carnaval, Mordisquito, y entonces, como corresponde, se caen las caretas.

La Justicia se saca la venda, se pone una media en la cabeza y sale de afano con Bonadío, que ya no usa el disfraz de juez, sino el de asesino que te dispara por la espalda.

Y se cae también tu careta. La de oligarca, careta de ricachón de revista “Caras”, y ahora volvés a ser el piojo resucitado de siempre, que ya ni el aire usa y que al lado de la Pelopincho, toma mate con yerba de ayer para horror de la cirujana de Nordelta.

Se terminó y ahora que te quieren aumentar las gaseosas, a la Manaos le ponés la etiqueta de la Coca mientras le decís a tu pibe cuando desconfía del sabor: “lo que pasa es que le cambiaron la fórmula, Mati.

Es la misma Coca de siempre pero con otra fórmula”.

Se terminó el carnaval, y a la gobernadora se le cayó la careta de Heidi, y ahorra 18 mil millones de pesos subejecutando el presupuesto de Salud.

Se acabó el disfraz de directora de escuela buena y a más de la mitad de los enfermos de cáncer que se atienden en el hospital de Lanús, se les interrumpe el tratamiento, porque la provincia no entrega su medicación.

Se terminó el carnaval.

Y fue un carnaval mersa, un carnaval de medio pelo. Sin máscaras venecianas, sin scola do samba.

Con Leuco disfrazado de periodista pero con la camiseta de la patronal abajo.

Con el hijo, el Changuito, tironeando a su colombina en medio de la comparsa.

Ya todos sabemos que estos tipos vinieron a saquear como siempre, como hicieron con las cloacas de Morón, el contrabando de autopartes, la estatización de la deuda externa, solo que ahora vinieron con las caretas de Heidi que es Vidal, de Pedro que es Peter Robledo, del abuelo que es Franco Macri y de Clarita que es Gabriela Michetti.

¡Y vos, para estar a tono, argentino querido, te pusiste la máscara de boludo!

Pusiste la mejor cara de boludo atada con un piolín y los volviste a votar.

Se terminó pero lo único que nos queda es el nombre.

Carnaval viene del latín y quiere decir “adiós a la carne”.

Y a esa sí, Mordisquito, a esa hace rato le dijiste chau.

Se acabó, el sol nos dice que llegó el final. ¿Te acordás?

“Con la resaca a cuestas, vuelve el pobre a su pobreza…

” Ahí volviste. Ahí volviste.»

A vos, que te disfrazaste de aristócrata, que te fuiste a Chile a comprar un LCD de 80 pulgadas y que cuando volviste, no pudiste prenderlo porque te habían cortado la luz, a vos, que pensaste que todo el año es carnaval, te encajaron de prepo un disfraz nuevo, el de desocupado.

Y este carnaval no fue como el del ´76, este carnaval no fue como el de los noventa.

Duró poco éste.

Porque cada vez dura menos el corso neoliberal: del “déme 2”, pasamos al “1 a 1” y de ahí a “pobreza 0”.

Se terminó el carnaval

Con la luz del día, los camiones cargan los bombos, los redoblantes, el frac del presentador.

Se le corrió el maquillaje a la colombina y el clown se vuelve a su casa despintado y en bondi con la SUBE en saldo negativo.

Carrió se saca el disfraz de republicana y pide que los genocidas vuelvan a sus casas, los asesinos que reprimen mapuches llevan disfraz de gendarmes, y los servicios de inteligencia se visten de periodistas.

Se terminó el carnaval aunque ellos quieren seguirlo meta pito y matraca, repartiendo disfraces: al carnero, en las escuelas, le ponen el delantal de “voluntario”, a los que viven de un rebusque, “emprendedores”, a los jueces cooptados por el macrismo, la toga de “independientes”, y a Boudou, el tipo que estatizó las AFJP y creó un fondo para la asignación por hijo, le meten el disfraz de “culpable”.

Se terminó.

El arlequín Luis Juez se cansa del frac de diplomático y vuelve a ser el payaso de siempre.

Chau. Eso que ves ahí no es una comparsa.

Se llama ejército de desocupados.

Chau. Esos policías sonrientes que te muestra la ciudad en la publicidad de Facebook son los mismos que arrastran mujeres de los pelos, detienen en una estación de tren a un laburante que pretende cebarse un mate y todo el santo día forrean pibes pidiéndoles el DNI.

Chau.

Y vos, querido argentino, Mordisquito del siglo XXI, sacate este traje, porque ya pasó el corso.

Sacate el traje de indignado, el traje de republicano, el traje de demócrata.

Sacátelo porque era un disfraz y el carnaval terminó.

¿Escuchás querido argentino? Esos bombos no vienen del corso, esos bombos no son una comparsa.

Escuchá. Vienen del fondo de la historia.

¿No te preguntás por quién suenan los bombos?

Están sonando por vos, Mordisquito. Escuchá: bum, bum, bum.

Escuchá. ¿Lo oís? Te están hablando.

¡Bum, bum, bum!

No son como decía Esteban Bullrich, no son el corazón que decía “Sí, se puede, sí se puede”

Estos dicen

¡Dejá- de ser- boludo! ¡Dejá-de ser-boludo!

Pero por más que suenen por vos, por más que te lo cante un corso entero, si vos no te das cuenta, vas a seguir igual.

Porque dejar de ser boludo, Mordisquito, querido argentino, es un acto que se hace en defensa propia.

CB/

 

  • Texto del editorial leído en La Señal, con Gabriel Fernández por la Gráfica