El peronismo ha pervivido 70 años porque es un cuerpo social, político, doctrinario, ideológico y filosófico vivo, en permanente actualización como movimiento nacional, que siempre se reconstruye a partir de la identificación de los enemigos de la Patria.

CARTA ABIERTA A LOS COMPAÑEROS PERONISTAS

Por Jorge Rachid

Hoy en plena ofensiva del enemigo, que nos encuentra en una etapa de resistencia ante la persecución política, el avasallamiento de los derechos del pueblo, la entrega del patrimonio nacional, el endeudamiento que decapita la Soberanía Nacional, las políticas macro económicas que destruyen la industria nacional, el trabajo, los sistema solidarios de salud y previsionales, es un cuadro de situación donde no podemos equivocarnos de enemigo.

Por Jorge Rachid

NAC&POP

16/11/2017

Queridos compañeros:

Algunas reflexiones previas al análisis situacional.

El peronismo ha pervivido 70 años porque es un cuerpo social, político, doctrinario, ideológico y filosófico vivo, en permanente actualización como movimiento nacional, que siempre se reconstruye a partir de la identificación de los enemigos de la Patria.

Desde “Braden o Perón” es así, con la formulación de la Tercera Posición en lo internacional, como que en nuestra marcha cantamos “combatiendo al capital”, apuntalando el trabajo como el ordenador social que garantiza Seguridad Social y los sistemas solidarios de salud en el marco de la propuesta de organizaciones libres del Pueblo, en la Comunidad Organizada, principio filosófico inmutable: el pueblo es el único sujeto que construye la historia, estableciendo los nuevos paradigmas y los puntos de inflexión de la misma.

En ese pensamiento el capital está al servicio de la economía, ésta al servicio del Estado y éste al servicio del hombre, es el círculo virtuoso de la economía que nos relataba Perón.

Esta construcción permanente, junto al protagonismo del movimiento obrero organizado y los movimientos sociales, nuevos actores políticos, surgidos de las crisis neoliberales marcan la convocatoria a los sectores aliados al movimiento nacional, que luchamos por una misma causa, contra un mismo enemigo, hoy el neoliberalismo como expresión máxima del “capitalismo salvaje”, como lo denuncia el Papa Francisco, anunciando el riesgo al cual están llevando a la humanidad, en Laudato Si.

Esa dinámica peronista, reafirmada por el General Perón en Actualización Doctrinaria, ese documental de Gettino, Solana y Vallejos que puede verse en las redes de 1971, junto al documento testamentario político del Líder en Modelo Argentino para un Proyecto Nacional, dos meses antes de su partida celestial, es un eje en el cual debemos transitar el debate necesario.

Hoy en plena ofensiva del enemigo, que nos encuentra en una etapa de resistencia ante la persecución política, el avasallamiento de los derechos del pueblo, la entrega del patrimonio nacional, el endeudamiento que decapita la Soberanía Nacional, las políticas macro económicas que destruyen la industria nacional, el trabajo, los sistema solidarios de salud y previsionales, es un cuadro de situación donde no podemos equivocarnos de enemigo.

Nos decía Don Arturo Jauretche: “cuando reina la confusión, debemos mirar que dice el enemigo y hacer lo contrario”.

En ese sentido las persecuciones contra nuestros compañeros, peronistas y no peronistas del campo nacional y popular, deben convocarnos a la solidaridad activa y permanente, si dudar ni especular políticamente, ya que desde los presos y torturados como Milagro hasta el último de los nuestros debe ser acompañado.

Sumarse a la vocinglería gorila de una supuesta lucha contra corrupción, en manos de una Justicia que se ha transformado en ariete de persecución neoliberal, no quiere decir avalar la corrupción que hemos sufrido como en cualquier gobierno, sino exigir el estricto cumplimiento de las leyes vigentes en lo penal, que garantizan la libertad y la inocencia hasta que se demuestre fehacientemente lo contrario.

Eso es institucional, lo demás nos remite a las persecuciones y embargos de Carrillo, Hugo del Carril preso, Nelly Omar, Bramuglia, Luco, Cámpora, entre otros condenados por los medios y proscripto el movimiento, por 18 años, por ser leales al pueblo.

Por eso encontrar voces que elevan las discusiones internas a los medios, desconociendo que el peronismo es una construcción colectiva, aún por andariveles diferentes, pero con objetivos comunes de Patria, bajo las tres banderas que no pueden ser mancilladas bajo las excusas pueriles de la lucha política interna, donde la pelea por la concejalía se transforma en un tema ideológico.

Ese es el triunfo de la cultura dominante neoliberal, cuya victoria se inscribe en la fragmentación del campo nacional.

El Movimiento Nacional es policlasista, contiene intereses contrarios como trabajadores y empresarios, intelectuales, profesionales, compatriotas de todo nivel social y cultural, que asumen que el peronismo es la herramienta de defensa de los intereses de los desprotegidos, los humildes y los trabajadores, en la construcción de un país más justo, más libre y más soberano, por esas condiciones, vive en tensión interna, que cuando se exterioriza favorece al enemigo.

Durante doce años fuimos capaces de reconstruir un país en ruinas, inviable con el compromiso y la voluntad de compañeros capaces y valientes, que dieron batalla a los factores de poder que nos llevaron a esa situación, tanto nacionales como internacionales, incluyendo a quienes habían sido expulsados de la pirámide social por las políticas neoliberales que nos llevaron, como hoy a la crisis social del 2001, con los mismos protagonistas.

Por eso lapidar a nuestros compañeros hoy, es una ofrenda al enemigo, desde Cristina al último militante.

¡Donde se puede discutir dirán algunos compañeros con razón!

En cada organización del movimiento se da la discusión y la conformación de cuadros necesaria para contribuir al conjunto del movimiento, siempre y cuando no hayan sido atrapados por esa cultura neoliberal que los lleva al ombliguismo político endogámico, sin aceptar “que la única verdad, es la realidad”.

Las construcciones teóricas abstractas, alejadas de la realidad, nos llevan como en los 90 a que amplios sectores se desprendan de la responsabilidad compartida, en un momento dado de la historia, retornando cuando el movimiento, que es el pueblo, encuentra su cauce.

La carta de los intelectuales del 85, la conformación del Frente Grande del 90 y su integración a la Alianza, entre otros hechos lo demuestran.

Otras experiencias por fuera de las estructuras orgánicas como en el 85 con Cafiero y el Polo Social en el 2000 fueron experiencias de contención, antes que de dispersión, como hoy es Unidad Ciudadana.

Es que el movimiento y la militancia es más que un sello partidario, mucho más que una posición individual o sectorial, es un conjunto de voluntades y compromiso que disperso en etapas de resistencia, ejerce su presión y lucha según sus tiempos y posibilidades, sin que eso los convierta en enemigo de otros integrantes del movimiento nacional, que combaten al mismo enemigo neoliberal, con otros tiempos y otras estrategias de lucha.

Como los ríos de montaña en el deshielo, cuando el pueblo se pone en marcha se reconforma el cauce común, que nos da fuerzas desde hace 70 años.

Sin dudas tenemos tareas pendientes, críticas y autocríticas, que hicimos y hacemos en nuestra práctica diaria, sin perder de vista que el enemigo juega todo el tiempo y con el máximo poder de fuego, desde francotiradores fijos contra nuestros dirigentes y fuego masivo sobre los derechos sociales del pueblo, lo cual nos hace redoblar los esfuerzos de encabezar el conflicto social y propender a la organización de cuadros militantes, capacitados y comprometidos con las utopías más queridas de Liberación Nacional en el marco de la Patria Grande, que deberemos reconstruir, ya que sin ella no habrá posibilidades de construcción.

Un programa y una organización que parta de la realidad de lo que existe, son dos tareas pendientes:

Temas abiertos para un programa:

  1. Patria Grande e integración al mundo multipolar (la política es la internacional, Perón)
  2. Reafirmación del círculo virtuoso de la economía peronista: el capital al servicio de la economía, esta al servicio del estado y el mismo al servicio del hombre.
  3. El trabajo como ordenador social y garantía de los sistemas solidarios previsionales y de salud.
  4. Los DDHH con memoria, verdad y justicia como eje político inclaudicable.
  5. Una nueva Constitución Nacional que rompa la trampa neoliberal del 94 y reconstruya una idea de país federal, integrado y que contenga derechos inalienables, incluidos, como la del 49.
  6. Un plan trienal de gobierno que describa los pasos, en lo económico social a desarrollar.
  7. Reforma agraria, comercio exterior, la banca y el crédito al servicio del pueblo, son algunos de los aspectos a desarrollar, como así también el desplazamiento del aseguramiento de los sistemas solidarios, que llevaron a la privatización de los servicios.
  8. La cultura como herramienta junto a la educación, de la reconstrucción del pensamiento nacional, que incluya las currículas de formación profesional y las de educación primaria y secundaria.
  9. La historia como construcción identitaria nacional y latinoamericana.

Son sólo algunos puntos programáticos para avanzar a futuro junto al pueblo.

En lo organizacional:

Comenzar un proceso de enhebrado de las diferentes expresiones del movimiento nacional, agrupaciones políticas, movimientos sociales, movimiento obrero, organizaciones de base comunitaria, agrupaciones sectoriales temáticas y todas aquellas expresiones que definan el mismo enemigo neoliberal, que vaya construyendo al idea de un Congreso Nacional del movimiento, en donde la discusión de todas las miradas esté garantizada y donde se respeten las representaciones genuinas, de cara a la realidad política del hoy, con todos, sin exclusiones de aquellos que estén luchando en la resistencia peronista, una vez más en la historia.

Por último, compañeros queridos, perdonen mi atrevimiento de expresar los pensamientos en voz alta, con ustedes, pero en la idea de evitar el canibalismo interno neoliberal, propiciado por el enemigo, me veo obligado a ofrecerlo humildemente y sin soberbia, sólo con la intención de colaborar en la lucha común.

JR/