El autor intenta condensar la angustia y la rabia en un texto con matices poéticos, revindicando el lugar militante y ético del periodismo.

EL DOLOR DE VIVIR

Por Felipe Fiscina

La tristeza invade las casas, la ciudad, el aire, el país de luto. Todos sabemos que es él. El pecho se cierra, la angustia sube y la lágrima es inevitable. No lo conocimos y capaz, no lo íbamos a hacer nunca pero lo sentimos nuestro. No fue ajeno a esta realidad de injusticias, es bandera y canto popular. Su familia necesita llorarlo y enterrarlo. El circo mediático en torno a la muerte de Santiago Maldonado asusta.

 

 

Por Felipe Fiscina

El Andén

19/10/2017

 

«En la ruleta de los sueños nos vamos a encontrar para hablar del Che, Perón y la justicia popular.»

 

La tristeza invade las casas, la ciudad, el aire, el país de luto. Todos sabemos que es él. El pecho se cierra, la angustia sube y la lágrima es inevitable. No lo conocimos y capaz, no lo íbamos a hacer nunca pero lo sentimos nuestro. No fue ajeno a esta realidad de injusticias, es bandera y canto popular. Su familia necesita llorarlo y enterrarlo. El circo mediático en torno a la muerte de Santiago Maldonado asusta. Hace 80 días que vemos como llevan y traen teorías locas, desde que fue acuchillado por un puestero de Benetton hasta que estaba vivo en Chile. Todo lo que se puedan imaginar lo dijeron. Los medios han sido partícipes secundarios de esta desaparición forzada seguida de muerte. A Santiago lo mataron una y otra vez con cada mentira y con cada barbaridad que publicaron. Esta no es una nota policial ni una crónica, es el sentimiento de cualquier ser humano que se precie como tal.

Sin nombres propios, el Estado no sólo fue el actor principal de esta siniestra muerte sino que cometió errores básicos como nunca llamar a la familia o no apartar a la Gendarmería de la investigación. Cuando se dice familiares no se habla sólo de los hermanos que han tomado la posta en la búsqueda de la verdad; sino también del padre y la madre que esperan en su casita de 25 de Mayo algún llamado que diga apareció Santiago.

En medio de todo esto una sociedad consternada que en su conjunto no ha podido ir a Plaza de Mayo a manifestar su dolor, ni su repudio. Con un miedo latente a ser infiltrados por la Policía o por temor a la represión. El miedo está en las calles nuevamente cuando manifestarse libremente ya no es una opción. El miedo y la desesperanza son las armas más peligrosas de un enemigo cínico y cruel. Las Madres nos ayudan y nos muestran cual es el camino, somos hijos de la democracia y aprendemos a cada paso. El tiempo no cura, no revive, no vuelve, pero trae justicia. Nos sobran tiempo y memoria. Enemigos de la muerte y aliados con la vida estamos de pie.

 

Santiago:

En la ruleta de los sueños nos vamos a encontrar para hablar del Che, Perón y la justicia popular. Simón Radowitzky, sonriente, nos saluda.