Se insistió hasta el hartazgo que lo que pagaban los hogares por el gas era muy poco, lo que derivaba en el despilfarro de un recurso escaso y estratégico y que, por ese motivo, había una crisis energética.

LA VERDAD DE LA MILANESA DEL TARIFAZO DE GAS

Pero no había crisis energética ni derroche en la utilización de gas de los hogares. Ni el consumo se define por el nivel de las tarifas, desmintiendo el postulado que dice que un precio más alto obligará a un uso más eficiente del gas. Estas ideas fueron difundidas con mucha intensidad y se convirtieron en verdades absolutas. Pero no es así.

 

 

Tarifazos que implican abultadas ganancias para las empresas estuvieron acompañados de menos inversiones, caída de la producción, aumento de las importaciones y, por consiguiente, incremento del déficit comercial energético.

Se insistió hasta el hartazgo  que lo que pagaban los hogares por el gas era muy poco, lo que derivaba en el despilfarro de un recurso escaso y estratégico y que, por ese motivo, había una crisis energética. El ejemplo de las piletas calefaccionadas de los ricos con gas barato cuando se necesitaba importar el fluido por su escasez relativa fue la idea más potente de confusión colectiva para lograr legitimar el tarifazo.

Pero no había crisis energética ni derroche en la utilización de gas de los hogares. Ni el consumo se define por el nivel de las tarifas, desmintiendo el postulado que dice que un precio más alto obligará a un uso más eficiente del gas. Estas ideas fueron difundidas con mucha intensidad y se convirtieron en verdades absolutas. Pero no es así.

Un estudio de reciente publicación ofrece una ventana de aire puro. Pedro Chévez, Carlos Discoli e Irene Martini, publicaron en “Realidad Económica” N°308, de junio pasado, “El consumo de gas natural por red. Análisis territorial y temporal”. En ese trabajo, que contó con el soporte económico de una beca doctoral otorgada por el Conicet, se plantea un análisis cuantitativo de datos referentes al consumo de gas natural por red en el sector residencial, considerando las diferencias territoriales respecto del uso de la energía y la evolución de la demanda por usuario durante los últimos años. Utiliza datos de consumo promedio por usuario de gas natural de cada una de las provincias y datos climáticos para comprender la interacción entre ambas variables. Analiza la trayectoria del consumo por usuario en los últimos años analizando sus vínculos con la variación en las tarifas y el salario real.

El valor de esta investigación reside en que la gran mayoría de los estudios académicos y técnicos analizan la problemática energética nacional desde el punto de vista de la oferta (empresas) y no desde la demanda (consumidores). El trabajo de la troika de investigadores esta basado en la utilización de las siguientes variables: el consumo promedio por usuario del período 1993-2009  e información climática de la ciudad más poblada de cada una de las provincias (los grados día de calefacción en base a 20° centígrados promedios del período 1980/2009). El uso de ambas series temporales muy extensas permite desestimar variaciones ocasionadas por años con climas particulares y los resultados obtenidos presentan un alto grado de correlación.

El saldo de la investigación es obvio pero esclarecedor debido a la alteración del sentido común en este tema: la demanda de gas natural por cada grado día (temperatura) es superior en las provincias más frías y que la demanda es inelástica respecto de los cambios tarifarios y el nivel de ingreso. Esto último significa que la utilización de gas no sube o disminuye según el valor de la tarifa y el monto de los ingresos de los hogares.

Clima

Es interesante conocer cómo Chévez,  Discoli y Martini alcanzaron esa conclusión con rigurosidad analítica, precisión estadística y seriedad expositiva. Explican que el consumo de gas natural demuestra una clara incidencia del factor climático y en consecuencia una relación directa con la ubicación geográfica. Dicen que es posible detectar que los consumos se incrementan proporcionalmente a medida que las provincias se ubican en latitudes más australes, por lo tanto, las provincias con mayor demanda por usuario son las patagónicas.

Consumo

Al analizar la evolución del consumo promedio nacional de los investigadores señalan que para el primer año de la serie el consumo promedio por medidor era de 1246 m3/año por usuario, mientras que para el último año de la serie el consumo fue de 1312 m3/año por usuario. En 19 años el incremento del consumo fue de apenas 5,29 por ciento. Hubo años particulares con consumos superiores a los esperados, por ejemplo en el 2000 se registró una media de 1233 m3/año por usuario debido al fenómeno de “La Niña” que determinó bajas temperaturas; y en 2007 con el registro de 1348 m3/año por usuario por la presencia de un frente polar en todo el país con nevadas inusuales en diferentes ciudades y regiones (el 9 de julio de ese año nevó en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires). El análisis de esos años muestra que no ha existido un crecimiento importante en el uso de gas natural residencial y que se mantiene dentro de valores que oscilan entre los 1100 y 1350 m3 anuales por usuario (variando en -8 y +12 por ciento respecto de la media del período de 1201 m3 al año).

Chévez, Discoli y Martini concluyen en base a datos objetivos y no con el indicador pileta calefaccionada en invierno de los ricos, que a nivel nacional el consumo promedio de gas natural por usuario acompañó en cierta manera la coyuntura del país sin cambios muy pronunciados. Para sentenciar “que se trata de una demanda inelástica” la de gas.

Tarifa

Para analizar específicamente la relación de la tarifa y consumo, la investigación avanzó en el estudio de un caso, tomando la ciudad de La Plata como referencia. En 2003 la tarifa tenía un valor aproximado del 33,16 por ciento respecto a la de la década de los noventa, y continuó cayendo durante los años siguientes. Sin embargo la demanda promedio por usuario no sufrió cambios significativos. Los investigadores del Conicet afirman que esto se vio acompañado también por una mejora en el salario real de la población, cuestión que podría haber derivado en la incorporación de mayor cantidad de equipos de climatización, o en la sustitución de equipamiento individual por sistemas de calefacción central para toda la vivienda, o incluso podría haberse visto reflejado en mayores tiempos de uso del equipamiento producto de una mayor capacidad de pago del servicio.

Sin embargo, el consumo de gas natural (en la ciudad de La Plata) se mantuvo dentro de un rango estable sin claras tendencias de aceleración en el crecimiento. “Por lo tanto, en este caso, no podemos afirmar que el abaratamiento de la tarifa derive en incrementos significativos de la demanda por usuario”, señalan Chévez, Discoli  y Martini.

Objetivo

A partir del análisis realizado de la demanda nacional de gas natural residencial, de este estudio surgen las siguientes conclusiones:

  1. 1. Existe una relación directa entre la demanda y la condición climática de cada provincia.
  2. 2. Hay una fuerte correlación entre los grados día de calefacción de la ciudad más poblada de cada provincia y la demanda de gas.
  3. 3. A medida que la condición climática es más fría, el consumo de gas por grado día se incrementa proporcionalmente.
  4. 4. La comparación entre provincias o ciudades tiene que ser cuidadosa, tanto cuando se considera el consumo promedio por usuario como así también cuando se utiliza el consumo específico (promedio por usuario por cada grado día), dado que cada condición particular determina diferentes necesidades.
  5. 5. En el período 1993-2012, el consumo promedio por usuario no registró variaciones significativas
  6. 6. Con el cruzamiento de la información del consumo por usuario de la ciudad de La Plata con la tarifa y el salario real, en un período bastante extenso (1995-2014) para evitar sesgos, el resultado fue que no hubo bajas o subas relevantes en el uso de gas. Esto significa que el consumo de gas natural por red tiene una demanda inelástica.

Otra conclusión que no figura en la investigación pero que ésta permite inferir es que el tarifazo no fue para abordar una crisis energética sobredimensionada, para impulsar las inversiones de las petroleras, incentivar el ahorro en la utilización del gas o para educar en el consumo responsable de un bien escaso y estratégico. El tarifazo impagable del gas tiene como objetivo principal definir una extraordinaria transferencia de ingresos de los consumidores a las grandes empresas energéticas.

 

Gentileza de Irene Quintana