Entre el 8 y el 12 de septiembre, el Papa Francisco estará en suelo latinoamericano.

EL INSTITUTO INDEPENDENCIA CELEBRA LA PRESENCIA DE FRANCISCO EN TIERRA SURAMERICANA COMO GARANTE DE LA PAZ EN COLOMBIA

Por Julio Fernández Baraibar

Su visita a Colombia tendrá, entre otros motivos, el de celebrar y bendecir la ansiada y tantas veces postergada paz que ha logrado establecerse en esa parte de la Patria Grande. Nuestra tierra, América Latina, es el continente de la paz.

 

 

 

 

Por Julio Fernández Baraibar

NAC&POP

03/09/2017

 

El Instituto Independencia celebra la presencia de Francisco en tierra suramericana como garante de la paz en Colombia.

Entre el 8 y el 12 de septiembre, el Papa Francisco estará en suelo latinoamericano.

 

Su visita a Colombia tendrá, entre otros motivos, el de celebrar y bendecir la ansiada y tantas veces postergada paz que ha logrado establecerse en esa parte de la Patria Grande. Nuestra tierra, América Latina, es el continente de la paz.

 

A pesar de las profundas injusticias que sufren nuestros pueblos, la flagrante desigualdad social que  se evidencia en nuestras sociedades y la cercanía siempre disruptiva de los EE.UU., América Latina es, posiblemente, el único continente sin guerras en un mundo donde los conflictos bélicos, los bombardeos estratégicos, la presencia de tropas mercenarias y las conspiraciones de los organismos de inteligencia producen millones de víctimas en Europa, Medio Oriente, Africa y Sudeste Asiático.

 

Con la paz firmada en Colombia se termina el último conflicto armado en nuestro continente, un conflicto que ensombreció al país durante casi 70 años.

 

Francisco, nacido en una tierra donde han convivido y prosperado armónicamente hijos de humildes inmigrantes árabes y judíos, provenientes de todas las regiones antaño sometidas a distintos imperios multinacionales, ha sido y es un fervoroso militante de la paz entre las naciones y los pueblos, de la amistad fructífera entre las distintas religiones y el pensamiento humanista no religioso.

 

Su docencia, desde su alta responsabilidad, ha estado dirigida a denunciar el saqueo sistemático del mundo periférico, el atropello a que son sometidos los hombres y mujeres que allí viven, la amenaza que el despliegue del capital financiero significa para la sobrevivencia del género humano y del planeta que es nuestro hábitat.

 

Sus viajes al Medio Oriente, su diálogo pacificador con todos los dirigentes políticos y sociales del mundo, su permanente testimonio personal y doctrinario de compromiso con los desposeídos, los desarraigados, los expulsados, los perseguidos, los abusados, los humillados, los explotados de la tierra le han generado poderosos enemigos, porque es a ellos hacia donde ha dirigido su denuncia.

 

Entendemos que el viaje de Francisco, el apóstol de la paz entre los pueblos, tiene como objetivo consolidar esa paz alcanzada por los colombianos, con la ayuda de otros países de la región.

 

Pero también advertir al mundo que este continente quiere la paz para siempre y que la misma no podrá ser violada por la presencia de ejércitos extranjeros, de provocadores mercenarios o agentes de la disolución nacional.

 

Días antes de este viaje, el ISIS, ese engendro criminal de dudoso origen, acaba de amenazar al Papa Francisco.

 

Como compatriotas del hijo de este continente que hoy es cabeza universal del catolicismo queremos expresar nuestra solidaridad y repudio a esta amenaza de magnicidio, tal como solitariamente lo ha hecho el presidente de Bolivia, Evo Morales. Sabemos que ni la fe musulmana, ni el pueblo árabe o coránico tienen nada que ver con esta pandilla de mercenarios reclutados entre las víctimas del saqueo y la agresión que vienen sufriendo desde hace décadas los pueblos del Medio Oriente.

 

Detrás de esa amenaza no pueden estar más que las oscuras fuerzas imperiales que crearon, alimentaron, financian y proveen de armas al ISIS y que ven en la figura reconocida y venerada del humilde sacerdote Jorge Bergoglio, nuestro compatriota, una amenaza a su supremacía política, económica, militar y, hasta, mediática, frente a la cual el Papa Francisco se ha convertido en un líder ético reconocido por hombres y mujeres creyentes de diversos credos y no creyentes.

 

El Papa Francisco somos, hoy más que nunca, todos los suramericanos, esperanzados en su palabra enriquecedora, clara y liberadora.

 

Buenos Aires 2 de septiembre de 2017.

 

Daniela Bambill, Presidenta

Julio Fernández Baraibar, Director Académico.