Las realizaciones le dan trascendencia al hombre, desaparecerlo, es el intento de borrar su memoria. (JR)

LOS ENEMIGOS DEL PUEBLO

Por Jorge Rachid

Siempre fue así. A lo largo de la historia, borrar la memoria de los hombres y de los pueblos, ha sido el objetivo de las fuerzas de la reacción. Lo hicieron colonizando los pueblos originarios, borrando sus lenguas, suprimiendo sus cultos religiosos, cercenando sus culturas y esclavizando su futuro.

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

31/8/17

 

Siempre fue así.

A lo largo de la historia, borrar la memoria de los hombres y de los pueblos, ha sido el objetivo de las fuerzas de la reacción.

Lo hicieron colonizando los pueblos originarios, borrando sus lenguas, suprimiendo sus cultos religiosos, cercenando sus culturas y esclavizando su futuro.

Siguieron con los caudillos degollando sus paisanos, fusilando sus líderes federales como Dorrego, atacando a Artigas primero, Rosas después siguiendo con Irigoyen y Perón.

Borrar la memoria fue el objetivo, desde la desaparición de Felipe Vallese en plena Resistencia Peronista, como el ocultamiento, desaparición fáctica del cadáver de Evita, ultrajado y violado.

No pudieron, ni prohibiendo mencionar a Perón, Evita, la Marcha Peronista, encarcelando y expropiando a sus líderes.

Reprimieron como alternativa, militarizaron los trabajadores ante las huelgas, arrasaron derechos conquistados, violaron la Constitución Nacional de 1949.

No pudieron, seguimos siendo trascendentes.

Es que la trascendencia del pensamiento producido por las realizaciones del hombre colectivo, en su objetivo de lograr un estado de Justicia Social, es más fuerte que las acciones represivas del enemigo, que a lo único que teme, es a la persistencia insolente de esa memoria nacional y popular, conciencia colectiva de la resistencia del pueblo.

No se trata de un hecho puntual.

Nunca lo es el hecho analizado, es siempre una táctica que responde a una estrategia de posicionamiento hegemónico por enterramiento “del otro”.

El enemigo del pueblo, pretende enterrar esa memoria como lo viene intentando desde el golpe de 1930 contra Irigoyen, siguieron con el peronismo y lo intentan hoy, ya que identifica el enemigo su único objetivo: instalar una cultura dominante, bajo la batuta del miedo y el terror.

La desaparición forzada, que ha sido reconocida por la comunidad internacional como delito de Lesa Humanidad, tiene características propias: debe ser ejecutado por el Estado con fuerzas a sus órdenes y con ocultamiento del cuerpo del delito, con la negación de Justicia sobreviniente.

Tiene hasta su día internacional y la Argentina, desgraciadamente ha sido pionera, en manos de los mismos factores de poder que hoy gobiernan, líder trágico en el mundo.

Siempre fue planificada la desaparición forzada, sea de una persona o de a miles como en la última dictadura militar.

El método y el objetivo siempre el mismo, provocar el terror de la población a la protesta, aplicando la teoría del Shock, tan bien descripta por Naomí Klein, en como se utiliza el mismo para lograr el poder primero y para consolidarlo después, desactivando cualquier oposición.

El enemigo nunca dudó en la represión, la ejecutó brutalmente y sin pudor-

Es que saben “ellos”, los cipayos locales colonizados, dispuestos a cualquier método para preservar el saqueo planificado del país, como está ejecutando hoy el gobierno neoliberal, bajo las directrices hegemónicas de EEUU, que ha diseñado un Plan estratégico para Latinoamérica, que nos incluye.

Quienes crean que esta visión es conspirativa, no tiene más que recorrer los archivos desclasificados del Departamento de Estado, cuando le exigió a la dictadura militar que las desapariciones fuesen lo más rápido posible, en directivas de Henry Kissinger, el mismo que ordenó asesinar a Salvador Allende.

Entonces pensar que cualquier hecho de “desaparición forzada” es una cuestión casual, que responde a una circunstancia fortuita, o como se lo denominó aún en la dictadura para justificar su accionar, que se trató, justifican entonces y hoy de “un exceso”.

Siempre el enemigo esconde su accionar, adjudicando “al otro” o sea nosotros, los negros peronistas, actos de violencia y promotores de protestas signadas por la destrucción.

Siempre el enemigo intenta justifica su accionar bajo la defensa de “los valores de la libertad”, en su nombre mata, secuestra y “desaparece”.

Sin embargo la marcha de los pueblos, su conciencia colectiva, su historia oral, sus realizaciones conjuntas, que en algunos momentos del devenir de los acontecimientos puede flaquear, aunque no borrarse, permitiendo el acceso al poder de los grupos de poder hegemónico, siempre al acecho para recuperar las prebendas perdidas en los años del llamado “populismo”, que en Latinoamérica le ha causado un daño severo a sus negocios espúreos.

De ahí el rencor expresado en odio hacia el pueblo, que intentan vestir en política, como damas de beneficencia, mientras desmontan derechos conquistados por el pueblo.

Por eso la desaparición de Santiago Maldonado, no es un episodio policial de la crónica diaria, es una política represiva con el objetivo direccionado en varios caminos: en lo social instalar el terror que inmoviliza, en lo político reafirmar la determinación sin límites del ejercicio del poder, en lo cultural, que una visión comunitaria, solidaria, colectiva, es contraria al gobierno actual y en lo internacional dar claros indicios de ser incondicionales a las determinaciones del poder hegemónico de EEUU.

Es una política más del enfrentamiento, que han denominado grieta y nosotros llamamos Patria o Colonia, Liberación o Dependencia, Braden o Perón, Revisonismo o Mitrismo histórico, Modelo Social Solidario versus Capitalismo Neoliberal salvaje.

Estamos enfrentados y seguiremos en esa situación, porque la Patria es “el otro” y no se vende ni se entrega.

JR/

APARICIÓN CON VIDA DE SANTIAGO MALDONADO

 

N&P: El Correo-e del autor es «Jorge Rachid» jorgerachid2003@yahoo.com.ar