El proceso judicial lleva ya 13 años. El fiscal pedía 3 años de prisión. Los jueces dictaron su fallo por unanimidad.

SOBRE LA INOCENCIA Y PERSECUCIÓN POLÍTICA CONTRA AMADO BOUDOU

Por Facundo Escobar*

Amplios sectores sociales que fueron permeables en alguna medida a los argumentos construidos durante mucho tiempo, en este caso contra Boudou (“es un chorro, un corrupto”), pero que claramente no son los fanáticos, sino mas bien sujetos alejados de la política, que perciben esporádicamente escenas de esta historia constante, enterados de las novedades por la tapa del Diario Popular o Crónica o en el flash de noticias de la radio o en una broma de Tinelli; esa parte nada despreciable de la población seguirá sosteniendo lo que pensaba, que la justicia no funciona, no cambia. que no hay justicia.

Por Facundo Escobar
NAC&POP
05/08/2017

La avalancha de causas y denuncias contra Boudou es quizás uno de los ejemplos más relevantes del movimiento de pinzas que componen poder judicial, medios de comunicación masivos y parlamentaristas, en tanto forma de acción política.

Hoy tuvo un capítulo interesante, destacado.

Luego de decenas y decenas de denuncias, imputaciones y causas que se construyeron contra el ex vicepresidente de la Nación, que fueron cayendo una a una hasta quedar un puñado, hoy fue declarado inocente en la causa por supuesta falsificación de un 08, o sea, luego de ser acusado de haber truchado los papeles de un auto Honda año1992.

El proceso judicial lleva ya 13 años.

El fiscal pedía 3 años de prisión.

Los jueces dictaron su fallo por unanimidad.

Amado Boudou, sobreseído, fue acompañado por el metrodelegado, Néstor Segovia, la Humanista, Lía Méndez, el abogado de DDHH, Marcelo Parrilli, Daniel Gurzi, consejal de Quilmes; Martín García, ex Presidente de Telam, Ricardo Segovia, dirigente político de Merlo, Ernesto Gaidolfi de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora; Florencia Prego Licenciada en Sociología (2014) y maestranda en Estudios Sociales Latinoamericanos por la UBA; Florencia Kusch, profesora de Historia precolombina en la UBA; Pablo Kusch; el músico y cantante Manuel Quieto, el abogado de TeleSUR, Leonardo Martínez Herrero y otros de sus compañeros y compañeras de Patria Para Todos, además del saludo de aliento y apoyo que le hizo llegar desde el exterior Gabriel Mariotto ex vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, electo diputado del Parlasur.

Mientras salían de Tribunales TN transmitía en vivo y se oía desde el piso del canal la declaración exaltada de parte del periodista de judiciales y criminales que mostró hace poco su fachismo epidérmico o su espíritu reaccionario en un programa deportivo, diciendo:

-¿Metrodelegados? ¡qué hacen ahí los metrodelegados!
Notero desde Comodoro Py: -Vinieron a acompañar a Boudou.
El ya famoso Canaletti continuó desde el piso: “No significa que sea inocente la prescripción eh”.

El periodista muestra su desconocimiento y al mismo tiempo su encono.

Se revela como instrumento.

Aunque la fiscalía seguramente apelará la resolución, el fallo es declaración de inocencia, dado que absuelven a la funcionaria acusada de cometer un delito. Se declara que no hay delito de falsedad ideológica, y si no hubo delito por lo tanto no es necesario probar nada.

Lo que hay que probar es la culpabilidad señor periodista.

También ya fuera del recinto, rodeado de periodistas, el abogado de Boudou es abordado luego por los cronistas.

Rodeado de micrófonos.
Un notero de la TV pública con larga trayectoria, pregunta: -¿No es demasiado doctor todo esto que ha pasado para una causa considerada menor?
Abogado defensor: -¿Demasiado que cosa?
Notero: -Demasiado gasto, esfuerzo…
Abogado: -¿Es demasiado con la presencia de ustedes también no? En una causa que no es relevante…
Notero: ¿Y… el objetivo de esa causa cual fue para usted?
Abogado: ¿El objetivo, ¿En que sentido?
Notero: -El sentido que usted le quiera dar, político…

En vivo, se expresó de forma condensada, en pocas escenas, en todos sus colores, una forma de maniobra política muy desarrollada hoy en Argentina.

Como vamos viendo, el caso viene a desnudar algunas cosas importantes.

Cuando las maniobras de este tipo no logran el objetivo final (es decir, no se condena, no se encarcela, aunque se cumpla el objetivo de mínima y permanente que es el de estigmatizar, perseguir, arrinconar, desgastar, ensuciar, asustar) los sectores sociales que vienen apoyando eso con furor (todo lo expresado en el discurso “anticorrupción”, en las concentraciones callejeras “en defensa de la justicia”, en los y las Lilitas y Margaritas) podría radicalizarse (siempre habría que ver qué tamaño tiene esa población).

Esos podrían terminar por decir: “la justicia no funciona”, y van a ponerse más violentos, alimentando y escupiendo la idea de que lo único que queda es el linchamiento, tal como ya se viene expresando abiertamente.

El concepto que persiste detrás de las formas es el mismo: liquidar.

Por el otro lado, amplios sectores sociales que fueron permeables en alguna medida a los argumentos construidos durante mucho tiempo, en este caso contra Boudou (“es un chorro, un corrupto”), pero que claramente no son los fanáticos, que son mas bien sujetos alejados de la política, que perciben esporádicamente escenas de esta historia que es constante, tal vez enterados de las novedades por la tapa del Diario Popular o Crónica cuando leen a la madrugada en los trenes viajando para el trabajo, o en el flash de noticias de la radio o en una broma de Tinelli; tal vez esa parte nada despreciable de la población en todo caso seguirá sosteniendo lo que pensaba, que la justicia no funciona, no cambia, que es siempre lo mismo, que no hay justicia.

No sentirían sorpresa.

Finalmente muchos otros seguramente creerán que aunque la corrupción les parezca innegable, el fallo de la justicia deberá ser respetado.

Pero de una u otra forma, luego de la resolución del tribunal en el cinematográfico proceso a Boudou por un 08, el poder judicial en su conjunto y en su funcionamiento como instrumento político se ve resentido.

Persistirán algunos sectores en la idea de que será posible alguna vez muy pronto condenar algún jugador de peso, verlo en la cárcel.

La misma “justicia” seguirá creyendo que eso sería una idea redentora.

Pero un caso de condena, esporádica, aislada, obtendría su peso según la dimensión simbólica del actor involucrado.

Y allí hay matices.

En ese sentido el balance de la instrumentalización de la justicia para alcanzar fines políticos -la judicialización de la política- muy enfocada en como dijimos las causas por supuesta “corrupción”, no parecería por ahora tener un balance positivo.

Por ejemplo si atendemos la situación de Milagro Sala.

Todos vamos a coincidir en que para nada es una figura menor.

Mas bien, todo lo contrario.

Su caso ha alcanzado gran impacto, se ha expandido a escala internacional.

Milagro sigue en la cárcel, y ha sido absolutamente ultrajada y linchada, condenada hasta ahora, en un solo caso, ridículo, por ser la autora ideológica de una acción temeraria: un grupo de militantes lanzaron tres huevos contra un funcionario público.

Aún con Milagro en la picota, su caso parece tener un efecto efímero en los sectores políticos que por ejemplo se podrían ubicar alineados en o más o menos cerca del kirchnerismo o cristinismo.

El golpe de efecto que se busca con la judicialización de la política para que sea efectivo debería obtener una serie de victorias.

La absolución de Boudou va en sentido contrario. Sin embargo Amado debe seguir dando batalla.

De 69 causas que le iniciaron le quedan algunas pocas, tres…

La que importa es ante todo el caso Ciccone, una causa inflada, de ficción, donde se trata de inventar un delito donde no lo hay, acusándolo de querer quedarse con la empresa que fabrica billetes de circulación nacional.

En verdad, Ciccone, en su momento un empresa prácticamente en quiebra fue salvada por Boudou refinanciando su pasivo junto a la AFIP, para que pasara por ley a manos del estado y acoplarla a la Casa de la Moneda.

El competidor que quería la quiebra era Boldt, empresa de Angelici, dueño de casinos, hombre de Macri y de Boca, socio de tributarios de Clarín eran quienes querían manejar la fabricación del papel moneda.

Amado lo impidió.

Ese resultado es el que hay que pelear.

Ahí se explica también el odio contra Amado.

Por eso, por la recuperación de las AFJP, entre otros logros.

Y finalmente, la jugada se completaría con el caso de Cristina Fernández de Kirchner.

Será fundamental la resolución de las causas que existen contra la ex presidenta y candidata ganadora para la senaduría de la provincia de Buenos Aires, para poder observar un balance concreto en la puja por y dentro del poder.

Como el caso de Lula en Brasil.

La batalla avanza, y falta mucho para que se presente una resolución clara.

Mientras tanto las tácticas para liquidar referencias y liderazgos populares encuentran fisuras.

FE/

  • • Facundo Escobar es antropólogo, profesor de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social UNLP, e integrante de la Mesa Nacional de Patria Para Todos.