Voy a nombrarla. Para espantar los miedos y quebrar las distancias.

VOY A NOMBRARLA

Por Alejandro Ippolito

Voy a nombrarla
porque sé que a los que festejan
se les rompe la garganta
cuando escuchan su nombre
y su imagen se agiganta.

 

 

Por Alejandro Ippolito

 

 

Voy a nombrarla.

Para espantar los miedos

y quebrar las distancias.

Voy a nombrarla

porque sé que a los que festejan

se les rompe la garganta

cuando escuchan su nombre

y su imagen se agiganta.

Tenemos que nombrarla

como un conjuro,

una sentencia,

una proclama,

contra los malos vientos,

y los parásitos inmundos

que entre nosotros se arrastran.

Vamos a nombrarla

cada vez que nos impongan el silencio

o nos quieran ajustar sobre el rostro

alguna de sus máscaras.

Vamos a nombrarla,

cuando quieran tapar el llanto

con rotundas carcajadas,

cuando nos digan que no fue cierto,

que no la merecimos,

que se terminó la magia.

Vamos a nombrarla

para desterrar de los días

estas horas amargas

y regresar a las calles

los barrios y las plazas,

llevando su nombre

como se lleva una esperanza

caliente sobre el pecho

y a salvo de las balas.

Cada vez que los buitres

en nuestro suelo tan herido

se afilen las garras

y los mercaderes oscuros

cambien por monedas

el destino de la patria,

nosotros, despiertos y de pie,

una y mil veces vamos a nombrarla,

hasta que se vuelva eterna

en las venas y en el alma

y regrese ese brillo

que se nos perdió en la mirada.

Que lo sepan los tibios

que pretenden enterrarla

ya no hay silencio posible

desde ahora y para siempre

nosotros vamos a nombrarla.

‘PATRIA’ * 2017