Estoy observando con atención la última encuesta de analogías. Voy a cometer un error intencionado, pues en lugar de señalar lo más importante me inclinaré hacia un costado que quizás valga la pena debatir.

UN PEQUEÑO DETALLE

Por Gabriel Fernández

En el trazo general es posible detectar un detalle: entre los respaldos que dominan el apoyo al gobierno macrista se destacan indicadores de un elevado nivel educativo. Como contracara, a medida que descienden los datos de presencia en los claustros, avanza la mirada opositora.

Por Gabriel Fernández *

LA Señal medios

27/06/2017

PARA UNA POLÉMICA / EDUCACIÓN PÚBLICA Y PENSAMIENTO POLÍTICO

Estoy observando con atención la última encuesta de analogías.

Voy a cometer un error intencionado, pues en lugar de señalar lo más importante me inclinaré hacia un costado que quizás valga la pena debatir.

En lo decisivo, el sondeo muestra una interesante primacía de la fórmula del Frente Unidad Ciudadana sobre el resto.

Cristina Fernández de Kirchner y Jorge Taiana alcanzan una intención de voto de 33.8. Cambiemos tiene un 24.1 y el Frente Renovador un 16.8.

Empero, en el trazo general es posible detectar un detalle: entre los respaldos que dominan el apoyo al gobierno macrista se destacan indicadores de un elevado nivel educativo.

Como contracara, a medida que descienden los datos de presencia en los claustros, avanza la mirada opositora.

Los valores coinciden, como es lógico, en la valoración del programa económico en marcha, y en las perspectivas a futuro.

Es decir, hoy como ayer podemos hallar una mirada más lúcida del panorama nacional entre quienes han recibido una menor incidencia del esquema educativo nacional.

El tema no es menor. Se puede alegar que la tendencia sólo es determinada por el bolsillo, y que los medios de comunicación reorientan los contenidos.

No me alcanza.

La cuestión es histórica y dista de ser una táctica presente potenciada por las redes sociales.

Me interesa, con estos datos, meter el dedo en la llaga porque sigo escuchando compañeros sostener que al pueblo lo orientan con la propaganda, y que la educación es la llave para liberarlo.

Parece ser al revés, si a las pruebas nos remitimos: las campañas políticas publicitarias influyen poco en nuestra base social, mientras que la educación pública golpea e impone deficiencias analíticas a quienes están expuestos por décadas a sus contenidos.

A tal punto que los términos se invierten de modo curioso: los más «educados» resultan muy permeables a las manipulaciones mediáticas -de hecho, son reproductores de las campañas sobre la corrupción K, como lo fueron otrora del desprestigio del primer gobierno peronista-, y los menos leidos desconfían de las mismas.

Tal vez resulte innecesario pero aclaro: soy un agradecido de corazón a la educación pública en más de un sentido, canalizo informativamente las demandas para sostenerla y mejorarla, así como me identifico con los planteos de los docentes por sus derechos y los del alumnado en general.

Sin embargo, a la luz de los datos que siguen llegando, me resultó inevitable proponer esta discusión.

Con un añadido final muy preocupante: las deficiencias observadas en estudiantes y egresados de nuestras universidades… se extienden hacia quienes surgen de las nuevas, establecidas en zonas populares.

*Director La Señal Medios / Sindical Federal / Area Periodística Radio Gráfica.

 

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