Juan José Valle le explica a su hija Susana por qué decidió no asilarse en una embajada y entregarse:

JUAN JOSÉ VALLE A SU HIJA SUSANA, ANTES DE SER FUSILADO POR ARAMBURU.

«¿Cómo podría mirar con honor a la cara de las esposas y madres de mis soldados asesinados? Yo no soy un revolucionario de café». Antes de enfrentar el pelotón, el oficial tiene varios gestos. Renuncia al Ejército, pide ser fusilado de civil y rechaza al confesor que le han asignado, Iñaki de Aspiazu, por ser capellán militar. En su lugar, solicita la presencia de Monseñor Devoto, el popular Obispo de Goya.

NAC&POP

11/06/2017

Juan José Valle le explica a su hija Susana por qué decidió no asilarse en una embajada y entregarse:

«¿Cómo podría mirar con honor a la cara de las esposas y madres de mis soldados asesinados? Yo no soy un revolucionario de café».

Antes de enfrentar el pelotón, el oficial tiene varios gestos. Renuncia al Ejército, pide ser fusilado de civil y rechaza al confesor que le han asignado, Iñaki de Aspiazu, por ser capellán militar.

En su lugar, solicita la presencia de Monseñor Devoto, el popular Obispo de Goya.

Cuando Monseñor Devoto llega, comienza a sollozar emocionado. J. J. Valle bromea: «Udes son todos unos macaneadores ¿No están proclamando que la otra vida es mejor?».

Y a su hija, que tiene las mejillas llenas de lágrimas, le dice: «Si vas a llorar, andate, porque esto no es tan grave como vos suponés; vos te vas a quedar en este mundo y yo ya no tengo más problemas».

Susana Valle: «También recuerdo la temperatura de sus manos: no era ni fría ni caliente; estaba absolutamente normal. Papá estaba convencido de lo que iba a hacer».

Un oficial dijo: «Ya es hora».

Valle se quitó el anillo que llevaba y lo colocó amorosamente en manos de la muchacha.

También le entregó algunas cartas: una dirigida a Aramburu, otra para el Pueblo Argentino y otra «para abuela, mamá y para mí».

Le dio un abrazo, la besó y, aún más tranquilo que antes, se fue a paso firme por un largo pasillo después de hacer un despreocupado ademán de despedida.

Sus custodios, en cambio, marchaban en forma vacilante, con las rodillas a punto de doblarse.

«Uno de los soldaditos salió de la fila y se me prendió llorando: «Te juro que yo no lo mato».

A ese chico lo tuvieron que retirar con un ataque de nervios», relata Susana.

«Después, me fui. Ellos lo fusilaron, yo me lo llevé en el corazón».

Al día siguiente, un lacónico comunicado oficial informó: «Fue ejecutado el ex general Juan José Valle, cabecilla del movimiento terrorista sofocado».

Carta del General Juan José Valle al dictador Aramburu antes de ser fusilado

“Dentro de pocas horas usted tendrá la satisfacción de haberme asesinado.

Debo a mi Patria la declaración fidedigna de los acontecimientos.

Declaro que un grupo de marinos y de militares, movidos por Udes mismos, son los únicos responsables de lo acaecido.

Para liquidar opositores les pareció digno inducirnos al levantamiento y sacrificarnos luego fríamente.

Nos faltó astucia o perversidad para adivinar la treta.

”Así se explica que nos esperaran en los cuarteles, apuntándonos con las ametralladoras, que avanzaran los tanques de Uds aun antes de estallar el movimiento, que capitanearan tropas de represión algunos oficiales comprometidos en nuestra revolución.

Con fusilarme a mí bastaba. Pero no, han querido Udes, escarmentar al Pueblo, cobrarse la impopularidad confesada por el mismo Rojas, vengarse de los sabotajes, cubrir el fracaso de las investigaciones, desvirtuadas al día siguiente en solicitadas de los diarios y desahogar una vez más su odio al Pueblo.

De aquí esta inconcebible y monstruosa ola de asesinatos.

”Entre mi suerte y la de Udes me quedo con la mía.

Mi esposa y mi hija, a través de sus lágrimas verán en mí un idealista sacrificado por la causa del Pueblo.

Las mujeres de Udes, hasta ellas, verán asomárseles por los ojos sus almas de asesinos.

Y si les sonríen y los besan será para disimular el terror que les causan.

Aunque vivan cien años sus víctimas les seguirán a cualquier rincón del mundo donde pretendan esconderse.

Vivirán ustedes, sus mujeres y sus hijos, bajo el terror constante de ser asesinados.

Porque ningún derecho, ni natural ni divino, justificará jamás tantas ejecuciones.

La palabra ‘monstruos’ brota incontenida de cada argentino a cada paso que da.

”Conservo toda mi serenidad ante la muerte.

Nuestro fracaso material es un gran triunfo moral. Nuestro levantamiento es una expresión más de la indignación incontenible de la inmensa mayoría del Pueblo Argentino esclavizado.

Dirán de nuestro movimiento que era totalitario o comunista y que programábamos matanzas en masa. Mienten.

Nuestra proclama radial comenzó por exigir respeto a las instituciones y templos y personas.

En las guarniciones tomadas no sacrificamos un solo hombre de Udes.

Y hubiéramos procedido con todo rigor contra quien atentara contra la vida de Rojas, de Bengoa, de quien fuera.

Porque no tenemos alma de verdugos.

Sólo buscábamos la Justicia y la Libertad del 95% de los argentinos, amordazados, sin prensa, sin partido político, sin garantías constitucionales, sin derecho obrero, sin nada.

No defendemos la causa de ningún hombre ni de ningún partido.

”Es asombroso que Udes, los más beneficiados por el régimen depuesto, y sus más fervorosos aduladores, hagan gala ahora de una crueldad como no hay memoria.

Nosotros defendemos al Pueblo, al que Uds le están imponiendo el libertinaje de una minoría Oligárquica, en pugna con la verdadera libertad de la mayoría, y un liberalismo rancio y laico en contra de las tradiciones de nuestro país.

Todo el mundo sabe que la crueldad en los castigos la dicta el odio, sólo el odio de clases o el miedo.

Como tienen Uds los días contados, para librarse del propio terror, siembran terror. Pero inútilmente.

Por este método sólo han logrado hacerse aborrecer aquí y en el extranjero.

Pero no taparán con mentiras la dramática realidad argentina por más que tengan toda la prensa del país alineada al servicio de Udes.

”Como Cristiano me presento ante Dios, que murió ajusticiado, perdonando a mis asesinos, y como argentino, derramo mi sangre por la Causa del Pueblo Humilde, por la justicia y la libertad de todos no sólo de minorías privilegiadas.

Espero que el Pueblo conozca un día esta carta y la proclama revolucionaria en las que quedan nuestros ideales en forma intergiversable.

Así nadie podrá ser embaucado por el cúmulo de mentiras contradictorias y ridículas con que el gobierno trata de cohonestar esta ola de matanzas y lavarse las manos sucias en sangre.

Ruego a Dios que mi sangre sirva para unir a los argentinos. Viva la patria.”

Juan José Valle  Buenos Aires, 12 de junio de 1956.

14 años después, el 31 de Mayo de 1970, la organización peronista Montoneros dió a conocer el Comunicado Nº 3 dirigido al pueblo de la nación:

En el día de la fecha, domingo 31 de mayo de 1970, la conducción de nuestra organización, constituida en Tribunal Revolucionario, luego de interrogar detenidamente a Pedro Eugenio Aramburu, declara:

I- Por cuanto Pedro Eugenio Aramburu se ha reconocido responsable:

1º) De los decretos 10.362 y 10.363 de fecha 9 de junio de 1956 por los que se «legaliza» la matanza de 27 argentinos sin juicio previo ni causa justificada.

2º) Del decreto 10.364 por el que son condenados a muerte 8 militares, por expresa resolución del Poder Ejecutivo Nacional, burlando la autoridad del Consejo da Guerra reunido en Campo de Mayo y presidido por el General Lorio, que había fallado la inocencia de los acusados.

3º) De haber encabezado la represión del movimiento político mayoritario representativo del pueblo argentino, proscribiendo sus organizaciones, interviniendo sus sindicatos encarcelando a sus dirigentes y fomentando la represión en los lugares de trabajo.

4º) De la profanación del lugar donde reposaban los restos de la compañera Evita y la posterior desaparición de los mismos, para quitarle al Pueblo hasta el último resto material de quien fuera su abanderada.

II- Por cuanto el Tribunal lo ha encontrado culpable de los siguientes cargos, que no han sido reconocidos por el acusado:

1º) La pública difamación del nombre de los legítimos dirigentes populares en general y especialmente de nuestro líder Juan Domingo Perón y nuestros compañeros Eva Perón y Juan José Valle.

2º) Haber anulado las legitimas conquistas sociales Instauradas por la Revolución Justicialista.

3º) Haber Iniciado la entrega del patrimonio nacional a los intereses foráneos.

4º) Ser actualmente una carta del régimen que pretende reponerlo en el poder para tratar de burlar una vez más al pueblo con una falsa democracia y legalizar la entrega de nuestra patria.

5º) Haber sido vehículo de la revancha de la oligarquía contra lo que significaba el cambio del orden social hacia un sentido de estricta justicia cristiana.

El Tribunal Revolucionario, Resuelve:

1º) Condenar a Pedro Eugenio Aramburu a ser pasado por las armas en lugar y fecha a determinar.

2º) Hacer conocer oportunamente la documentación que fundamenta la resolución dc este Tribunal.

3º) Dar cristiana sepultura a los restos del acusado, que sólo serán restituidos a sus familiares cuando al Pueblo Argentino le sean devueltos los restos de su querida compañera Evita.

¡PERÓN O MUERTE! ¡ VIVA LA PATRIA!

M O N T O N E R O S

MONTONEROS – COMUNICADO Nº 4

1º de Junio de 1970
AL PUEBLO DE LA NACIÓN:
La conducción de MONTONEROS comunica que hoy a las 7.00 horas fue ejecutado Pedro Eugenio Arumburu.
Que Dios Nuestro Señor se apiade de su alma.
PERÓN O MUERTE – VIVA LA PATRIA

El 7 de septiembre de 1970: mueren en manos de la policía los Montoneros Ramus y Abal Medina responsables del fusilamiento de Aramburu.

Sus muertes fueron comunicadas oficialmente por la organización Montoneros emitiendo un parte el 7 de septiembre de 1970 a propósito de la muerte en un tiroteo de dos fundadores de la organización Montoneros en una William Morris, partido de San Martín.

Entre quienes asistieron al entierro se encontraba Arturo Jauretche quien conocía a los jóvenes y especialmente a Fernando Abal Medina del Semanario Azul y Blanco y del Círculo del Plata.

También despidieron los restos los sacerdotes Carlos Mujica y Hernán Benítez.

A partir de ese año y en homenaje a su líder y fundador, el 7 de septiembre fue establecido por la conducción de la organización guerrillera para conmemorar el Día del Montonero.

Despedida del padre Carlos Mugica a Fernando Abal Medina y a Carlos Ramus.

«No puedo sino pronunciar unas palabras de despedida para quienes fueron mis hermanos Carlos Gustavo (Ramus) y Fernando Luis (Abal Medina), que eligieron el camino más duro y difícil por la causa de la dignidad del hombre. No podemos seguir con indefinición y con miedo, sin comprometernos.

Recuerdo cuando con Carlos Gustavo hicimos un viaje al norte del país y allí lo ví llorar desconsolado al ver la miseria y el triste destino de los hacheros.

Fue fiel a Cristo, tuvo un amor concreto y real por los que sufren; se comprometió con la causa de la justicia, que es la de Dios, porque comprendió que Jesucristo nos señala el camino del servicio.

Es un ejemplo para la juventud, porque tenemos que luchar para alcanzar la sociedad justa y superar el mecanismo que quiere convertirnos en autómatas.

Que este holocausto nos sirva de ejemplo». (Agencia Paco Urondo)