Para el Neoliberalismo, la destrucción de los liderazgos populares, es esencial a su proyecto colonial y dependiente (JR)

POLÍTICAMENTE CORRECTO

Por Jorge Rachid

No es nuevo entonces que en pleno desarrollo de la campaña electoral, el enemigo intenta llevar al Movimiento Nacional y Popular hacia un camino de internas, clamando por “lo políticamente correcto”, siendo el único sector que tendría las PASO, que confrontaría internamente, mientras los demás sectores, con listas únicas, podrían operar sobre nuestras propias filas

 

 

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

8/6/17

 

1-     Los proyectos autoritarios, centralistas y colonizados de país, desde el inicio mismo de los tiempos de la Emancipación fueron, asentados sobre la base de atacar aquellos proyectos populares que encarnaban los caudillos federales en principio y luego en el tiempo, los líderes que representaban las aspiraciones crecientes de las masas populares, en busca de su lugar en la institucionalización de la política.

2-     La lucha por la destrucción de esos liderazgos fue de tal magnitud que se justificó frente a la historia, masacres masivas, asesinatos selectivos y exilios forzados de hombres que después fueron reparados por el tiempo, pero que en vida vivieron el oprobio de la persecución, la denigración y el silenciamiento. Desde San Martín a Artigas, pasando por Rosas, Juana Azurduy, Monteagudo, Facundo, Felipe Varela, López y tantos otros, vivieron y sufrieron esas situaciones, en manos del liberalismo colonial.

3-     La organización nacional de mediados del siglo XlX, no trajo precisamente una pausa en esa confrontación, que no es más que la expresión de la lucha de dos modelos de país que a lo largo de la historia, pugnaron por el poder. No es grieta, sino miradas sumisas y pasibles de ser dominadas por potencias extranjeras, respondiendo a intereses propios oligárquicos y externos coloniales por un lado, frente a las demandas nacionales y regionales, de la integración de los pueblos con respuestas de soberanía nacional en un marco de justicia social, es decir un proyecto de país libre económicamente y soberano.

4-     Claro que la irrupción de las masas populares, el pueblo empoderado en el diseño político trajo la reacción violenta en cada etapa de la vida nacional de los sectores que sienten desplazados sus intereses ante cualquier intento de distribución de la riqueza nacional. Así se entiende que cada vez que gobiernan los liberales, un país como el nuestro, con recursos naturales, todos los climas, campos extendidos, poca población y riquezas abundantes, el pueblo pasa hambre, represión, sufre angustias y siente la pérdida de sus proyectos de vida, cuando se podría dar de comer, desde nosotros a centenares de millones de personas.

5-     Entonces es claro el diseño de las políticas del enemigo, destruir liderazgos, denigrar políticas, humillar al pueblo, provocar el caos necesario para imponer políticas de ajuste económico, contratos comerciales leoninos, destrucción de la industria nacional, endeudamiento creciente, todo en un combo perfecto de las políticas coloniales que anidan en la matriz misma de los gobiernos neoliberales, que entienden el poder, lo ejercen y avanzan sin escrúpulos “institucionales”.

6-     Ante ese enemigo, las formas democráticas habituales han sido superadas por las nuevas lógicas del Mercado, como ideología dominante en lo cultural, que trasladada a lo cotidiano fortalece las políticas del enemigo. En efecto los medios de comunicación transformados en factores de poder ellos mismos, han perdido su rol informativo, siendo arietes de políticas que tienden a fortalecer las estrategias neoliberales, al mismo tiempo que sirven de destrucción en el inconsciente colectivo de las políticas nacionales y populares además de sus líderes.

7-     Entonces debemos asumir que se necesitan herramientas, en la práctica habitual de la confrontación política, en el marco democrático, algo más que tener “la razón” en la construcción tradicional de racionalismo del pensamiento clásico de lo “políticamente correcto”. El enemigo intenta usar esas categorías para maniatar al mismo movimiento nacional, pensemos: cuando la presión de los medios en campaña era direccionada hacia “el debate”, como expresión de madurez política y social, cuando en realidad es una encerrona del enemigo, con sus actores y protagonistas guionados para destruir cualquier liderazgo popular.

8-     No es nuevo entonces que en pleno desarrollo de la campaña electoral, el enemigo intenta llevar al Movimiento Nacional y Popular hacia un camino de internas, clamando por “lo políticamente correcto”, siendo el único sector que tendría las PASO, que confrontaría internamente, mientras los demás sectores, con listas únicas, podrían operar sobre nuestras propias filas a través no sólo del voto direccionado sino de los medios de comunicación, denostando a alguno de los candidatos. En una palabra, las internas son funcionales al enemigo, ofrece una brecha invalorable para atacarnos. Ya lo hicieron, lo seguirán intentando.

9-     Esto no es catalogar a compañeros que legítimamente creen que tienen sus propios espacios que preservar, pero recurriendo a las frases de Perón: “nadie se realiza en un país que no se realiza”. En este caso impedir el avance del proyecto colonial del neoliberalismo es esencial para las aspiraciones de recuperación del gobierno a futuro por parte del movimiento nacional, en donde el peronismo tiene el rol central de aglutinar a todas las fuerzas, que den músculo a la batalla electoral, constituyendo masa crítica sin fisuras, en sus candidaturas nacionales.

10- Esa será la lectura política del domingo post electoral, sobre las candidaturas nacionales en general y la provincia de Buenos Aires en particular, en donde escribir una victoria o una derrota, determinará la calidad de vida de nuestro pueblo en los próximos dos años por el gobierno, pero a generaciones de argentinos por el endeudamiento, que nos hará recorrer nuevamente un camino de sacudirnos las garras del neocolonialismo económico, que ha hecho padecer al pueblo argentino por décadas. El liderazgo de Cristina, único liderazgo vigente en la Argentina, es el objeto del deseo del enemigo en la necesaria destrucción del imaginario colectivo, de ahí que todos los cañones apuntarán hacia esa expresión mayoritaria de la conciencia del pueblo, encarnada en una Líder que ha sabido dar respuestas a ese interés popular. Preservarlo es nuestro desafío.