La cultura neoliberal que impone el individualismo, si logra penetrar el peronismo, debilita la confrontación política. (JR)

CADA SECTOR MUESTRA SUS CARTAS

Por Jorge Rachid

“Primero la Patria, después el Movimiento y por último los hombres”, es una de las máximas iniciáticas del peronismo, que instaló la cultura de la construcción colectiva, de los sueños comunes, de las realizaciones compartidas, en un modelo social solidario que construyó una conciencia colectiva de un país integrado con Justicia Social, que perdura, 70 años después, para horror del neoliberalismo gobernante.

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

6/6/17

“Primero la Patria, después el Movimiento y por último los hombres”, es una de las máximas iniciáticas del peronismo, que instaló la cultura de la construcción colectiva, de los sueños comunes, de las realizaciones compartidas, en un modelo social solidario que construyó una conciencia colectiva de un país integrado con Justicia Social, que perdura, 70 años después, para horror del neoliberalismo gobernante.

Sin el peronismo, no hay movimiento nacional en la Argentina, aunque es sabido desde Perón y Evita mismos, que con sólo el peronismo no alcanza a construir mayorías.

Eso lo entendieron Néstor y Cristina al lanzar en sus primeras etapas, al proponer un transversalismo que fue interpretado por algunos, como un intento de vaciar al peronismo, cuando en realidad fue la posibilidad de fortalecerlo, al recuperar su identidad perdida en los 90, en el tráfico ideológico neoliberal que traicionó los principios doctrinarios.

Esa necesaria recuperación, necesitaba crear músculo para un gobierno surgido de minoría en el 2003, con escaso caudal, que debía dar batalla por construir mayorías desde la gestión, con medidas contundentes que marcasen el camino de recuperación de las tres banderas del peronismo. Se logró marcando en primer lugar al “hombre argentino” como principal preocupación de las medidas de gobierno.

Colocando al pueblo como eje de construcción social y económica, se debilitó la visión macroeconómica, economicista neoliberal.

Para esa empresa fue necesario articular un frente amplio en la acción, que pese a provocar enojo en algunos peronistas, al convocar sectores históricamente no partícipes del movimiento nacional, fue entendido en el tiempo, al observarse la fuerza de negociación con la deuda externa con una quita del 70%, en dos etapas, 2005 y 2010, que coronaron el desendeudamiento nacional y permitieron recuperar soberanía política.

Eso logra una conducción convencida del camino a recorrer del movimiento nacional de Liberación, como eje de construcción política.

El planteo estratégico de nuestro país se compone de un primer paso, que pasa por plantear un modelo de desarrollo productivo y ampliación de derechos sociales, que permitan una Planificación en el tiempo, donde se hace necesario que la fuerza política que lo lleve adelante., consolide su presencia desde la política, con visión a largo plazo, antes que en la pugna por los cargos que propone la cultura dominante neoliberal.

Así pudimos en los 12 años, no sólo manejar los términos de la deuda externa y el default, sino ampliar el marco social de contención ante una crisis terminal de desocupación y hambre que asolaba la Argentina, avanzando en paralelo desde un planteo nacional de recuperación de la industria nacional, del empleo y la integración social, hasta un desafío regional en el UNASUR, con el No al ALCA que junto a Brasil y Venezuela comenzaron a escribir una historia de Patria Grande, que nos llevó a diversificar mercados externos de exportación, minimizando la dependencia de EEUU y Europa en nuestras exportaciones. Soberanía política e Independencia económica.

En ese escenario de empleo pleno y diversificación económica con crecimiento industrial, se superaron las crisis internacionales del 2008 y del 2014, que pusieron en jaque al los gobiernos regionales, llevando incluso al Brasil a adoptar medidas y ministros neoliberales, que los llevaron a la crisis que atraviesan actualmente, poniendo en riesgo su economía nacional.

A partir de estos acontecimientos se activaron todos los mecanismos destituyentes sobre el peronismo, que coadyuvaron a la derrota electoral, con muchos compañeros confundidos, con reclamos sectoriales, incluso legítimos no escuchados, pero que posibilitaron al enemigo hacerse del gobierno.

Es así como en forma impensada, desde hace 18 meses el esfuerzo de casi una generación de argentinos de recuperar la Argentina de todos, integrada y en pleno desarrollo con inclusión social, se ve atacada por una brutal e inhumana política neoliberal al servicio de un plan estratégico de EEUU y sus aliados, que transforma a nuestro país en una base norteamericana más, además de un proveedor de materias primas “a piacere”, de acuerdo a las necesidades imperiales, con un gobierno cipayo y entreguista, que sólo determina sus decisiones por negocios personales de sus miembros. Coloniaje pleno.

En ese marco se desarrollan los procesos electorales en el país, desde concejales a diputados provinciales, hasta el premio mayor de los diputados y senadores nacionales, en donde cada sector muestra sus cartas.

Es ahí donde aparecen las legítimas aspiraciones de cada candidato, frente a la necesidad del conjunto, es el desafío de la política resolver esa situación, ya que el peronismo a través del Movimiento Nacional debe mostrar una victoria contundente, que no se logrará si la discusión transcurre por líneas internas, en vez de los grandes desafíos estratégicos de un país en severo riesgo.

Ya quedó demostrado en las elecciones provinciales que con el sello no alcanza, es más se lo deteriora y maltrata, ante la lógica del pueblo de acompañar con su voto aquello que el peronismo construye, pero esas actitudes constituyeron derrotas impensadas por escasos porcentuales, que justamente acompañaron esas expresiones sectarias y excluyentes.

Entonces los desafíos de construir la Unidad no pasan por el amontonamiento, sino por el convencimiento de enfrentar a un enemigo común como es el neoliberalismo.

Eso es el Movimiento Nacional y Popular, Latinoamericano de Liberación, que durante 15 años logró consolidar una conciencia de Patria Grande.

Deberíamos ser tributarios de esa idea de nuestros Padres Fundadores, que 200 años después logramos plasmar.

JR/