Si la justicia se transforma en un instrumento de la política neoliberal, la democracia se derrumba, deja de ser JR

LA JUSTICIA COMO INSTRUMENTO DE LA OLIGARQUÍA

Por Jorge Rachid

La democracia es el marco institucional, en el que aún con sus imperfecciones, en que los argentinos queremos vivir, ya que debería poseer los mecanismos reguladores que amparen los derechos sociales e individuales, que puedan ser lesionados, por alguno de los poderes republicanos. Sin esos mecanismos, deja de ser una institución confiable.

 

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

1°/6/17

La democracia es el marco institucional, en el que aún con sus imperfecciones, en que los argentinos queremos vivir, ya que debería poseer los mecanismos reguladores que amparen los derechos sociales e individuales, que puedan ser lesionados, por alguno de los poderes republicanos.

Sin esos mecanismos, deja de ser una institución confiable.

No es nuevo en la historia, que determinados poderes adquieran supremacía, intentando totalizar la mecánica de funcionamiento del resto de las instituciones, en especial al Parlamento y la Justicia, por parte del Ejecutivo Nacional.

Lo fue cuando los golpes cívico militares comenzaron a avasallar las instituciones, desde 1930 en adelante.

Lo primero que hicieron fue arrasar la Corte Suprema de Justicia, para convalidar su delito de alzamiento golpista.

Arturo Frondizi y Juan Domingo Perón

Fueron juzgados por esos jueces ilegítimos los presidentes desplazados, primero Yrigoyen, después Perón y luego Frondizi, todos encarcelados por las fuerzas antidemocráticas, que además avalaron a los golpistas.

Esa Justicia fue condenada por la historia, con diferentes repudios de los mismos miembros del Poder Judicial, que no se sumaron a los papelones históricos, lo mismo que los abogados, que rechazaron esos procederes, claramente anticonstitucionales.

Sin embargo en la última dictadura militar, no fue sólo la Corte quien dio vía libre a las atrocidades del genocidio practicado por militares travestidos de asesinos seriales, que los llevaron a practicar los delitos de Lesa Humanidad por la que fueron juzgados 30 años después.

Se sumaron jueces de instancias inferiores que rechazaron investigar miles de desapariciones y muchos de ellos se sumaron a las fuerzas represivas.

No había Estado que amparase a los argentinos, terrorismo de estado en acción.

Desde la reinstalación de la democracia hace 34 años, la Justicia que como siempre fue operada por lobbys de diferente tipo: empresarios, sindicalistas, políticos, pasearon los pasillos de Tribunales, buscando alguna protección o relaciones que les permitieran evadir responsabilidades.

El Viejo Vizcacha

Siempre sucedió, pero fueron hechos individuales o sectoriales, al estilo Martín Fierro y el viejo Vizcacha, “hacete amigo del juez…, no tendrás de que quejarte…”.

No es lo mismo que una cooptación del Poder Judicial, por parte del Poder mediático empresarial, que hoy ocupa el gobierno neoliberal.

No es una novedad que el Poder Judicial es un poder monárquico, un verdadero enclave del siglo XlX, en el sistema Constitucional del siglo XXl, que se diferencia del resto de los argentinos, que se hace llamar “su señoría”, fórmula medieval estamentaria de clases, segregadora, que hace sentir a cualquier ciudadano un insecto frente al poder detentado por los jueces, supuestamente omnímodos, impolutos e intocables.

No es casual que los Supremos sean así llamados los integrantes de “la Corte”.

Las palabras simbolizan el inconsciente.

Los jueces, desde el Supremo al último, no pagan impuestos a las ganancias como el resto de los trabajadores, se retiran o jubilan con el 100% de sus haberes, únicos en el universo nacional de sufrientes jubilados y pensionados.

Conservan su propia obra social, no son rehenes de PAMI; colocan a su descendencia en los escalones previstos para la continuidad de las monarquías a futuro, que garantizan la continuidad de ésta isla impoluta del sistema democrático.

La pregunta es ahora: ¿puede una democracia convivir eternamente con una Justicia monárquica y absolutista?

Sin dudas la respuesta es No.

Esa debilidad de las instituciones marca un punto de inflexión en el proceso democrático que los argentinos hemos elegido como marco de convivencia, que sólo puede ser modificado por el dictado de una Nueva Constitución Nacional, que reestablezca derechos conculcados, por una Justicia que en su mayoría, dictamina al calor del olor político.

Da la Justicia argentina, vergüenza ajena a la mayoría de los compatriotas, que sienten desamparo, frente a coacción moral que significa sentirse ciudadanos de segunda categoría.

En efecto, eso sucede cuando el Poder Judicial ampara a los grupos hegemónicos de poder político, perdonando deudas impositivas, por ejemplo a las empresas eléctricas por miles de millones de dólares y condena a un comerciante por evadir el IVA, embargando sus cuentas.

Esa doble moral, que permite poner preso a un empresario adicto a un gobierno y desligar a otro porque pertenece al gobierno actual, es insostenible.

La venda de la Justicia ha sido cooptada por la Injusticia, la Monarquía judicial ha sido comprada por la lógica capitalista de fortalecer la acumulación de riquezas del poder neoliberal. Ha dejado de ser la Justicia, justa.

La persecución política, el invento de causas que sólo décadas después se dan por caídas, falsas o sobreseídas, cuando ya el impacto mediático pasó, cuando ya hizo daño político, cuando ya no le interesa a nadie.

El ocultamiento actual del desarrollo de la causa AMIA por encubrimiento, que transcurre en silencio absoluto, mientras los jueces corruptos salen de pesca en causas armadas por el poder político, como el suicidio de Nisman o en Memorándum con Irán, mientras mantienen presa a Milagro o embargan las pensiones de la ex presidenta e hijos.

Un papelón que la historia juzgará, el pueblo argentino condenará, y sus protagonistas serán enjuiciados, por Tribunales imparciales, como fue la Corte del 2003, nominada por Néstor Kirchner, garantía de Justicia, que fue demoliendo la biología y la claudicación de algunos de sus miembros, que ahora tienen amnesia de inicio.

El pueblo no olvida y en paz, como con los asesinos dictatoriales, como Madres y Abuelas persiguiendo Justicia, será implacable con aquellos que denigran al Poder Judicial.

JR/