Negra, te estoy viendo por la tele !!! Negra, estoy viendo la bandera !!!! Negra que emoción que estén allí !!! y así la cosa.

EL INSULTO DEL ENEMIGO, UN MOTIVO DE ORGULLO. (NEGROS DE MIERDA)

Por Marcela Prat

Narrar, contar lo que sentíamos, lo que sentía, lo que vivíamos, lo que vivía, era transportarlos un poco, así de poco a sentir que formaban parte. Que estaban. Si estábamos nosotros, si estaba yo, estaban ellos. Por eso mis crónicas, relatos, cuentos, como les llamen, jamás pero jamás son desde el ego (de -Mira donde estoy yo y vos pelotudo no podes estar.)

Por Marcela Prat

NAC&POP

12/05/2017

Bueno. A ver. Como les explico.

Después de la 125 con un grupo de personas, formamos una agrupación que se llamaba NEGROS DE MIERDA.

Había que ser pijudos u ováricas para hacerlo en aquellas épocas.

Una de las premisas de porque el nombre, era que para nosotros EL INSULTO DEL ENEMIGO ERA MOTIVO DE ORGULLO.

En esa época no existía el guasap; olvídense.

No existía La Cámpora, poco territorio en CABA.

Y ahí estábamos nosotros, siendo lo diferente, lo esperado.

Nos convertimos de la nada en la agrupa de moda.

Contaría mas cosas que no hacen a esta historia.

Lo cierto es que todos éramos medio piojosos y medio que yo era la rica porque tenia celular con abono.

Participábamos en todos los actos, todas las paradas, allí estábamos.

Y así, empezaban a llegar a mi telefonito miles de mensajes de compañeros del interior: Negra, te estoy viendo por la tele !!!

Negra, estoy viendo la bandera !!!!

Negra que emoción que estén allí !!! y así la cosa.

Ahí comprendí lo que significa la distancia cuando es kilómetros en miles.

Para esos compañeros, referenciados en la agrupa, vernos, era estar un poco allí.

Y desde ahí, siempre decía, pensaba, sostenía y sostengo: Somos unos privilegiados.

A veces no nos damos cuenta cuanto darían muchos en estar en los lugares donde nosotros podemos estar.

Nunca, jamás olvide eso.

Compañeros que quizás jamás en sus vidas puedan conocer la Gran Ciudad y tan siquiera la capital de sus provincias.

Narrar, contar lo que sentíamos, lo que sentía, lo que vivíamos, lo que vivía, era transportarlos un poco, así de poco a sentir que formaban parte.

Que estaban.

Si estábamos nosotros, si estaba yo, estaban ellos.

Por eso mis crónicas, relatos, cuentos, como les llamen, jamás pero jamás son desde el ego de mira donde estoy yo y vos pelotudo no podes estar.

No se me cruza por la cabeza.

Las historias que narro, son para esos OTROS que están en esos ALLIES queriendo estar en estos AQUIES.

Por eso siempre agradezco.

Soy una privilegiada de la historia.

Recibí muchísimos pero muchísimos mensajes que contesto uno por uno.

Y cada uno me hace llorar como ahora al escribir estas líneas.

Todas historias como las que narro.

Gracias. Gracias. Gracias.

Por hacernos vivir y sentir lo que tantos no podemos y quisiéramos.

Soy un ser humano como cada uno de ustedes.

Con momentos buenos y no tantos.

Ahora estoy en los no tanto.

Leer cada comentario viéndolos llorar en el subte, en el tren, en el bondi solo por mis palabras, me significa demasiado.

Ni idea tienen cuanto.

Porque la vida nos atraviesa. Porque la vida nos nutre, me nutre.

No se que mas decirles.

Gracias inmensas a cada uno por compartir esta pequeña historia de haber vivido…..eso.

Gracias por las lagrimas que fueron mías también.

Gracias por la ternura, por el amor que se transporta, y llega.

Gracias.

Soy una persona primero. Una mina guarra, peleadora, contestataria, luchadora después. Una militante, siempre. Una mujer que de día se abre paso entre los machos, pero cuando llega la noche se acurruca como un pollito mojado.

No tengo nada material; ni me importa.

Solo privilegios. El reconocimiento de HIJOS al cumplir sus 15 años por mi militancia a su lado; el Premio Chicas Oesterheld a la militante del año entregado por Elsa Oesterheld y el Reconocimiento también por mi militancia entregado por Martín García.

Es para alardear? Ni un tranco de pollo.

Es lo que tengo y atesoro.

Son las Madres, las Abuelas, los Compañeros de HIJOS, cada compañero al que llamo para pedir ayuda para alguna causa y siempre me atienden el teléfono. Ese es mi mayor orgullo.

Sentirme una mina valorada y reconocida.

Algo , chiquito, poquito, habré hecho bien.

La historia sigue siendo generosa conmigo.

Gracias de llanto.

MP/