El 65% del pueblo francés eligió a un directivo de la Banca Rothchild como su nuevo presidente.

QUIÉN ES MACRON, EL GERENTE DE LA BANCA ROTHSCHILD Y PRESIDENTE ELECTO DE FRANCIA

En 2008, Emmanuel Macron fue reclutado por la Banca Rothschild.  “Voy a trabajar para proteger y defender Francia” fueron algunas de sus primeras palabras, poniendo el eje de su futuro mandato en la “seguridad”, lo que para este país miembro de la OTAN no significa otra cosa que seguir apoyando las políticas militares de destrucción que aplica el eje EEUU

Por Kontra Info

7 Mayo, 2017


En la imagen: Emmanuel Macron junto a David de Rothschild

El 65% del pueblo francés eligió a un directivo de la Banca Rothchild como su nuevo presidente.

“Voy a trabajar para proteger y defender Francia” fueron algunas de sus primeras palabras, poniendo el eje de su futuro mandato en la “seguridad”, lo que para este país miembro de la OTAN no significa otra cosa que seguir apoyando las políticas militares de destrucción que aplica el eje EEUU – Gran Bretaña – Israel en Medio Oriente. Por si quedaba alguna duda, añadió: “Francia estará en la primera fila en la lucha contra el terrorismo”.

Emmanuel Macron se licenció en Filosofía en la Universidad de París-Nanterre, con una tesis sobre Hegel, y se graduó en ciencias políticas en el Instituto de Estudios Políticos de París, en el año 2001.

En 2004, egresó de la elitista Escuela Nacional de Administración (ENA), con el título de Inspector de finanzas.

En 2008, fue reclutado por la Banca Rothschild a través de François Henrot, mano derecha de David de Rothschild, por recomendación del ex asesor de varios presidentes franceses y miembro de Bilderberg, el masón Jacques Attali, y el ex miembro de la Comisión Trilateral (1992-2006), Serge Weinberg, convirtiéndose en directivo de la banca de inversión Rothschild & Cie.

En 2011, Macron se sumó al gobierno del presidente Hollande, redactando sus discursos.


Hollande celebrando los 300 años de la Masonería.

En 2012 fue nombrado secretario general adjunto de la Presidencia, mientras desde la banca Rothschild asesoraba a Nestlé en la compra de parte de Pfizer por 9 mill millones de euros.

En 2014 participó de la reunión del Grupo Bilderberg (Copenhague, 29 de mayo al 1 de junio), como Secretario General Adjunto de la Presidencia de la República.

A esa reunión también asistieron el ex Secretario de Estado norteamericano y una de las cabezas del Plan Cóndor en América Latina, Henry Kissinger; la directora del FMI, Christine Lagarde; la Reina Beatriz de Holanda; el ex director de la CIA, David Petraeus; el Secretario General de la OTAN, Anders Rasmussen; el director del servicio de inteligencia británico (MI6), John Sawers; el presidente de Google, Eric Schmidt; el presidente de Goldman Sachs International, Peter Sutherland; el ex director del Banco Mundial y presidente del consejo de asesores de Goldman Sachs Group, Robert Zoellick, entre otros representantes de la élite global.

A los pocos meses, el 26 de agosto de 2014, pasó a controlar la economía de Francia, siendo nombrado ministro de esa área.

Sus propuestas ultraliberales para la economía continúan a las de Hollande, con quien comparte sus asesores:


Macron junto a Hollande.


La ONG globalista Greenpeace llamando a votar contra Le Pen con el lema masónico “libertad, igualdad, fraternidad”.

En agosto de 2016 Macron dejó su cargo como Ministro y creó su sello electoral: ¡En Marche!.

Sus propuestas para la presidencia siguen el proyecto globalista:

-Fortalecer a la OTAN
-Fortalecer a la Unión Europea y al euro
-Fortalecer los tratados de libre comercio y la apertura a los mercados financieros
-Combatir al gobierno de Al Assad en Siria, mediante el apoyo a los “rebeldes” (grupos terroristas) e incluso mediante una “intervención militar”
-Apoyar al régimen israelí 

Contando con la promoción de todo el arco mediático (de izquierda y de derecha) que elogió su figura mientras demonizaba a Marine Le Pen, no es difícil comprender su rotundo éxito electoral por más del 65%.

“Todas las publicaciones periódicas regionales y nacionales de Francia, sin excepción, denuncian el peligro que representa Marine Le Pen y llaman a cerrarle el camino votando por Emmanuel Macron”, afirmó el periodista especializado Thierry Meyssan, quien lo describe como “un hombre de teatro, domina el arte de crear la ilusión.

Es una personalidad narcisista, a menudo mal intencionado, desprovisto de escrúpulos e incapaz de sentir remordimiento.

Se dedicó a burlarse de su adversaria asumiendo la posición del caballero impoluto que se enfrentaba a una especie de hijo travesti de un monstruo nazi.”

Meyssan advierte sobre el futuro de Francia: “Esta incontrolable violencia verbal [observada en el debate pre electoral] demuestra, a mi memoria de elector, que existe en este momento una fractura sin precedente en la sociedad francesa.

Este diálogo de sordos entre sus líderes sólo puede terminar con los electores yéndose a las manos.

Se hace cada vez más evidente que Francia será en los próximos años teatro de graves enfrentamientos callejeros, de una revolución o, incluso, hasta de una guerra civil” y concluye:  “Los ciudadanos que realmente quieran defender el interés general, o sea la República, no tendrán otra solución que organizarse para resistir, probablemente tras la jefa electa de la oposición, Marine Le Pen, y prepararse para ejercer el poder.”

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MACRON Y EL FASCISMO GLOBAL

Kontra Info

8 Mayo, 2017

Macron y el Fascismo Global
Fuente: Rebelión

Reciente aún la disyuntiva Clinton-Trump, nos llega otra: Macron vs. Le Pen.

Y, como entonces, los medios sensatos nos señalan la opción “buena” y la “mala”.

Le Pen, dicen, representa a la peligrosa extrema derecha antieuropea.

La izquierda, recelosa del “neoliberal” Macron, no tiene tan clara su opción.

Pero el dilema se rompe identificando a Le Pen con el fascismo

Veamos… El Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen ha cambiado mucho desde que lo dirigiera su padre, Jean-Marie.

En cuestiones migratorias, hoy se diferencia muy poco de cualquier partido “liberal” o conservador al uso.

Buena parte de sus propuestas sobre inmigración remiten a medidas reaccionarias de gobiernos europeos (británico, neerlandés, suizo…) no considerados de ultraderecha.

Su énfasis explícito contra el islam (contra el “fundamentalismo islámico”, prefiere decir la lideresa) sí sería, con matices, un elemento diferencial del FN.

Incluso su defensa de un laicismo más radical parece inspirada por un grado nada desdeñable de islamofobia, al menos de facto.

Por lo demás, en la mayoría de cuestiones sociomorales, el FN apenas se distingue de las corrientes tenidas por progresistas (ya no se opone a las uniones homosexuales, tampoco al aborto; ni defiende la pena de muerte; se mantiene, eso sí, contrario a la eutanasia).

Y en asuntos económicos y políticos, sus posturas son en gran medida asimilables a las que sostiene hoy la izquierda de Mélenchon: defensa del sector público, cuestionamiento de la Unión Europea (UE), rechazo de la OTAN y del FMI, todo ello desde una óptica nacionalista y antiglobalista.

Se opone, además, al acoso a Rusia y a las guerras del Imperio de manera (aún) más resuelta que la izquierda citada.

El Fascismo Global

Llamar a Le Pen “fascista”, como se hace desde sectores de la izquierda, parece exagerado y, sobre todo, anacrónico.

El fascismo real, el histórico, al que se pretende asimilar al FN, surgió sobre todo para hacer frente al comunismo, encarnado en la Unión Soviética.

Hoy no existe nada de eso. Lo que hay, en su lugar, es un imperio ultracapitalista de clara proyección unipolar que busca la hegemonía planetaria absoluta.

En todo caso, cuando se ven las cosas con perspectiva, no es difícil comprender que la cuestión no es si el partido de Le Pen es o no fascista, sino dónde está el mayor y verdadero peligro para la libertad, la paz e incluso la supervivencia en el mundo.

Y ahí es donde, puestos a usar la palabrita, conviene volver a hablar del Fascismo Global, que presenta estos rasgos:

  • Guerrerismo imperialista, incluso “preventivo” (al modo nazi), con la excusa de un terrorismo “yihadista” de oscuro origen y de cantinelas como las “armas de destrucción masiva” o “dictadores” demonizados.
  • Creciente liberticidio con la misma excusa (Francia, el país que nos ocupa, lleva casi año y medio en estado de emergencia: régimen excepcional que no parece escandalizar a nadie).
  • Masivo espionaje a todo el mundo por parte de los servicios secretos imperiales en colaboración con las grandes compañías tecnológicas.
  • Grupos mediáticos que, con un mismo discurso básico, controlan la información a escala global y cuyo accionariado está en manos de la gran banca y empresas transnacionales.
  • Imposición al mundo de una política económica que asegure los negocios de esos poderes, con la fachada de la UE en el caso europeo, los medios de comunicación convertidos en instrumentos de adoctrinamiento general del pensamiento único, y la OTAN (surgida frente a la “amenaza” soviética, hoy inexistente) como garante último del montaje, todo lo cual evidencia que nuestra cacareada democracia es en el fondo una ficción, al ser imposible de hecho un cambio social real.
  • Descomunal e inédita concentración de poder global obviamente en busca de implantar un gobierno mundial que, como se desprende de los rasgos anteriores, tendrá un signo totalitario, para lo cual necesitan primero cerrar el mundo acabando con los gobiernos (Siria, Irán, Rusia, China, Venezuela…) que se salen del guión.

Este es el Fascismo que debería preocuparnos, el que nos engaña, espía, amordaza, acosa y aun derroca a gobiernos legítimos, machaca a los pueblos disidentes, arrasa y destruye países.

El Fascismo Global, rabiosamente elitista y supremacista, que utiliza a (supuestos o reales) fascistas menores (desde Trump hasta Amanecer Dorado, pasando por el FN) como cortinas de humo y chivos expiatorios.

La globalización hecha sangre de los pueblos y cifras cada vez más largas en las cuentas de los opulentos. El Sistema-Imperio.

El mismo que ya ha logrado poner contra Rusia al necio Donald Trump, y cuyo representante actual en Francia no es otro que Emmanuel Macron.

Si Marine fuera una ferviente otanista, ¿la odiaría tanto el Sistema?

Blog del autor: https://sontantascosas.wordpress.com/2017/05/05/le-pen-macron-y-el-fascismo-global/