“Si los que manifiestan a favor de la dictadura fusiladora, no tienen jóvenes, la revolución peronista tiene futuro”. Arturo Jauretche (1955)

¿ Y DONDE ESTAN LOS JOVENES MACRISTAS?

Por Jorge Rachid

Las movilizaciones gorilas, son de aquellos que no necesitan la escuela pública ni el hospital, tampoco viven de su jubilación, y tienen techo, no son los despedidos, ni los precarizados, ni los invisibilizados de la vida sin destino, ellos son los que creen asegurado su futuro individualista, egoísta, racista, del éxito hoy, sin un mañana posible. Como no hay utopía, no tienen jóvenes.

¿ Y DONDE ESTAN LOS JOVENES MACRISTAS?

Gorilas-550-A

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA
3/4/17

Las masas se desplazaban al grito de “cayó el dictador”, “viva la democracia”, “el fin de la Segunda Tiranía”, con lo cual en esa historia oligárquica mitrista, comparaban a Perón con Rosas, lo cual originó una corriente de fortalecimiento del revisionismo histórico que terminó reinstalando al jefe federal, como un ícono de las luchas populares, que hasta entonces estaba lapidado por la “historia oficial”.

Esas masas habían saludado la caída de Rosas en manos de las tropas brasileñas, convocadas por la traición de Urquiza, en alianza con Mitre que terminaron en la batalla de Caseros, cuando, dice esa historia se funda la Patria Oligárquica que recién empieza a descomponerse con Alem, Irigoyen y Perón.

Así volvieron del exilio los traidores a la Patria que habían subido a los barcos ingleses y franceses que fueron acosados en la Vuelta de Obligado, Tonelero y Quebracho, quebrando su voluntad de colonización, con la ofrenda de cientos de vidas argentinas.

Cada vez que se imponía un proceso colonizador en nuestra Patria había manifestaciones de júbilo de las oligarquías vernáculas, como las que aplaudieron a la Infanta Isabel con motivo del Centenario de la revolución de Mayo, que obligó a los sumisos colonizados culturales de entonces a amputar el Himno Nacional Argentino, evitando sus evocaciones épicas y heroicas, como pidiendo perdón a España, como hace hoy el presidente Macri.

Civilización o Barbarie se repitió en cada capítulo de nuestra historia, coronando cada proceso histórico, intentando hacer aparecer los movimientos populares como el atraso, lo viejo, lo “negro, sucio y malo”, como fueron caracterizando los oligarcas de cada tiempo a los federales primero, los nacionales después, al radicalismo como expresión democrática popular y lo mismo con el peronismo, denostando su irrupción, para quedarse para siempre, en la historia argentina.

No fue diferente al suceder la dictadura cívico militar, que hoy intenta ser reinstalada como hecho necesario de una etapa.

Dictadura que fue saludada por los mismos medios de comunicación de hoy, el mismo diario hegemónico repetido en las redes y la televisión, en una monopolización del espacio simbólico del pueblo argentino, que opera en contra de los intereses populares.

Dictadura que robó bebés, arrojó compatriotas vivos de los aviones, fusiló jóvenes en fosas comunes, quemaron vivos a decenas de personas generando temor en la población, mientras se apropiaban empresas privadas y públicas, bajo tortura.

Masas populares que saludaron la impensable históricamente, vuelta de Perón al país, cuando preparaba la reacción imperialista el golpe desde ese mismo día, al calor del deterioro físico del General y de la ilógica confrontación del campo popular que le sirvió de excusa golpista, con las consecuencias que todos vivimos.

Cuando el campo popular se divide el enemigo avanza a pasos firmes con proyectos estratégicos de colonización, como hoy, como ayer, como siempre.

Las masas populares que se transforman en pueblo cuando ejercen la soberanía democrática de su protagonismo político, son atacadas desde el inicio mismo de cada proceso popular porque los intereses consolidados de los “dueños de la Argentina”, se ven afectados por la distribución de las riquezas que estrecha sus márgenes de ganancia y por el fortalecimiento de la identidad nacional latinoamericana que distribuye a nivel internacional las ataduras comerciales y diplomáticas que el país tiene cuando gobiernan los colonizados, llamados cipayos.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner se fue del gobierno, habiendo resistido múltiples embates destituyentes, saludada por un pueblo fervoroso de cientos de miles de compatriotas en Plaza de Mayo, hecho único en la historia nacional, sólo comparable a los entierros de Irigoyen, Evita y Perón, cuando la historia erigió sus memorias plenas.

Esa presidenta dejó un país de pié, en medio de una crisis internacional que aún se prolonga, con carencias y errores sin dudas, pero con una condición en cada medida de estar junto al pueblo y fortalecer el trabajo argentino.

Ese país fue desmontado por el neoliberalismo brutal e inhumano, llorón de la supuesta “herencia” e incapaz de pensar en términos de Patria.

La movilización antiperonista de apoyo al gobierno realizada por aquellos que creen que se sentarán en la mesa de los grandes jugadores, como asimismo quienes su visceral antiperonismo les impide ver la realidad, cuando sobrevienen las crisis como las del 2001 son los primeros en encolumnarse con los trabajadores y desposeídos pidiendo ayuda para salir de las crisis.

jovenesnohay

Si Néstor Kirchner hubiese llorado sobre la “herencia”, el país hoy tendría 20 cuasi monedas, estaría en disolución y estas masas “alegres” que festejan al neoliberalismo, aplastadas por la realidad.

Es que las movilizaciones gorilas, son de aquellos que no necesitan la escuela pública ni el hospital, tampoco viven de su jubilación, y tienen techo, no son los despedidos, ni los precarizados, ni los invisibilizados de la vida sin destino, ellos son los que creen asegurado su futuro individualista, egoísta, racista, del éxito hoy, sin un mañana posible.

El peronismo y el Movimiento nacional y popular ha resistido estos embates a lo largo de la historia, lo está demostrando con su pueblo lanzado a las calles, con sus protestas públicas, en medio de una batalla cultural-comunicacional despareja, pero que no puede tapar una realidad tangible, el hambre, la exclusión social, el desamparo y el desinterés que en neoliberalismo tiene por el pueblo humilde y trabajador.