Los gobiernos neoliberales de América Latina avanzan (o retroceden) por un peligroso camino que mina la tradición de paz de nuestra región, institucionalizada a través de la declaración de la UNASUR, donde se estableció que América Latina y el Caribe es Territorio de Paz, libre de armas de destrucción masiva.

¡NO A LA OTAN EN AMÉRICA LATINA!

Por Martín Almada

De acuerdo con esa perspectiva se solicitó a los Estados Unidos de Norteamérica el inmediato retiro de sus bases militares en la región y el cierre de la Escuela que funciona en Fuerte Benning, en el estado de Georgia (USA), donde se forman “agentes” destinados a reprimir los Derechos Humanos en América Latina.

Por Martín Almada*

Mucho Más Que Dos

28/03/2017

EL INGRESO DE LA OTAN EN LA REGIÓN PONE EN RIESGO LA PAZ Y ABRE LA PUERTA A LA INTERVENCIÓN DE EEUU

MACRI-SANTOS

Los gobiernos neoliberales de América Latina avanzan (o retroceden) por un peligroso camino que mina la tradición de paz de nuestra región, institucionalizada a través de la declaración de la UNASUR, donde se estableció que América Latina y el Caribe es Territorio de Paz, libre de armas de destrucción masiva.

De acuerdo con esa perspectiva se solicitó a los Estados Unidos de Norteamérica el inmediato retiro de sus bases militares en la región y el cierre de la Escuela que funciona en Fuerte Benning, en el estado de Georgia (USA), donde se forman “agentes” destinados a reprimir los Derechos Humanos en América Latina.

El ingreso de Colombia a la OTAN plantea severos riesgos para la paz en la región, como queda cristalizado en la carta del paraguayo Martín Almada, que transcribimos a continuación.

La masiva compra de material bélico a los Estados Unidos por parte del gobierno de Mauricio Macri, junto a los acuerdos firmados con el ex presidente del país de norte, Barack Ibama, para habilitar la instalación de bases norteamericanas en los estratégicos territorios argentinos de la Antártida y de la Triple Frontera abonan un fundado temor para los pueblos latinoamericanos.

Lo mismo podríamos alegar en torno al acuerdo firmado por el gobierno de Cambiemos con el Estado de Georgia, EEUU, para la intervención de las fuerzas norteamericanas en cuestiones de seguridad interior -o la represión del conflicto social desatado por las políticas oficiales-.

La geopolítica de la región Latinoamericana y del Caribe, paraíso de recursos naturales estratégicos codiciados por el poder global, debe constituirse en eje central de la disputa con el bloque neoliberal.

En medio del despliegue de una política de pobreza, desigualdad y destrucción del trabajo local, los pueblos no pueden quedar al margen de la agenda estratégica que los gobiernos neoliberales pro-imperiales despliegan sobre nuestros países.

Porque se trata de una agenda estructural que determina pesadísimos condicionantes de cara a nuestro futuro.

 NO NECESITAMOS EN ABSOLUTO A LA OTAN EN AMERICA LATINA. CARTA AL PRESIDENTE DE COLOMBIA.

Excmo.

Señor Presidente de la República de Colombia

Juan Manuel Santos

Palacio de Nariño.

BOGOTA

Señor presidente,

Por los medios de comunicación, tanto locales como internacionales, se ha informado de la inminente incorporación de Colombia a la ORGANIZACIÓN DEL TRATADO DEL ATLÀNTICO NORTE (OTAN), anuncio que ha provocado una inquietud general por lo que significa de introducción en América Latina de una organización belicista concebida, en 1949, al inicio de la Guerra Fría, como organización militar internacional compuesta por los EEUU, Canadá y países de Europa Occidental.

Por su parte, la URSS y sus países aliados formaron años después, el 1955, el PACTO DE VARSOVIA, organización militar contrapuesta a la OTAN.

La desaparición de la URSS y el fin de la Guerra Fría supuso la desaparición del PACTO de VARSOVIA, el fin de la política de bloques y el inicio de una nueva época donde la confrontación tenía que ser substituía por la cooperación internacional.

Lamentablemente para la paz mundial, la OTAN continuó en activo aunque las razones de su constitución hubieran ya desaparecido, y en este sentido hay que dejar constancia que sus estatutos iniciales sólo permiten su ampliación con países europeos.

La OTAN se ha convertido en un instrumento al servicio de los intereses de los EEUU y de algunos países de Europa occidental.

Amplió su composición hasta llevarla hasta las mismas fronteras de Rusia, fomentó golpes de Estado, propició guerras terribles como la de Iraq o Siria, invadió, destruyendo su estructura estatal, Libia, y se ha convertido en una especie de gobierno mundial con derecho a intervenir cuando lo considera oportuno.

 Todo ello hace de la OTAN una organización que no tiene nada que ver ya con los propósitos para los que fue constituida, y la existencia de la cual es un peligro para la estabilidad mundial.

Hay que recordar que el gasto militar combinado de todos los países de la OTAN supera el 70% del gasto militar mundial, y que la nueva presidencia de los EEUU lo ha ampliado considerablemente en los actuales presupuestos, exigiendo que los países europeos hagan lo mismo.

En contraposición a esta política belicista, América Latina y el Caribe se han declarado, a través de UNASUR, Territorio de Paz, libre de armas de destrucción masiva.

Y de acuerdo con esta perspectiva se ha pedido a los Estados Unidos de Norteamérica, país promotor de golpes de Estado, el inmediato retiro de sus bases militares en la región y el cierre de la Escuela que funciona en Fuerte Benning, en el estado de Georgia (USA), donde se forman asesinos destinados a reprimir los Derechos Humanos en América Latina.

La entrada de la OTAN en la región, a través de Colombia, representa un mayor control e intervención de los EEUU en la política interna de los países de Latinoamérica, con lo que esto conlleva de pérdida de soberanía de sus Estados.

Señor presidente, usted recibió últimamente el Premio Nobel de la Paz en reconocimiento a su esfuerzo para lograr la feliz conclusión de los acuerdos, tanto de la Habana como de Oslo.

Y cabe felicitar al Congreso colombiano por su aval al proceso de paz, que ahora hay que poner en práctica en todos sus aspectos.

Estos acuerdos son también un triunfo de los pueblos de América Latina y el Caribe y es de esperar que contribuyan a mejorar la vida de los colombianos.

Pero, a nuestro entender, la entrada de Colombia en la OTAN puede representar un serio obstáculo a la aplicación de lo acordado entre el gobierno y las FARC.

Señor presidente, usted anunció que el próximo 26 de abril visitará el Paraguay, a su pueblo y a su gobierno.

Sería de desear que antes de viajar a Asunción renunciara a su doble discurso, de paz en Colombia y de guerra contra América Latina través de la OTAN.

Respetuosamente se lo pedimos en homenaje a los próceres colombianos que el 1 de marzo de 1870 declararon “Paraguay y Colombia siempre hermanos”.

Le agradeceríamos que ampliara la declaración y concretara también la hermandad de Colombia con sus hermanos de América Latina y el Caribe.

Somos conscientes que la hermandad de nuestros pueblos no puede dejar de contemplar las cuestiones relativas a la seguridad, y en este sentido hay que tener en cuenta que armarse es una cuestión personal pero la seguridad debe ser fruto de un debate colectivo a nivel latinoamericano.

Existe una mala intención evidente en la interpretación del concepto de “seguridad”, o cuando menos es estrecha y unilateral, ya que se la vincula exclusivamente a la seguridad del territorio contra agresiones externas y como protección de los intereses nacionales en política exterior.

La seguridad se ha relacionado más con el Estado-Nación que con los pueblos.

Se dejan de lado premeditadamente los legítimos interés de los ciudadanos comunes que se preocupan por tener seguridad en su vida cotidiana.

Para nosotros la seguridad simboliza la protección frente a las enfermedades, el hambre, el desempleo, el delito, la represión política y los riesgos de destrucción del medio ambiente.

La verdadera seguridad es que no se muera un niño de hambre, que una enfermedad no se difunda, que los empleos no se destruyan, que no se produzcan tensiones étnicas, que no explote la violencia.

En definitiva la “seguridad humana” no es la preocupación por las armas sino la preocupación por la vida y la dignidad del pueblo.

Y no son estas precisamente las preocupaciones de la OTAN.

 Señor presidente, sabemos que la vida de los imperios es más o menos efímera en relación con el tiempo.

Es nuestro anhelo que nunca su país se convierta en “Caballo de Troya” de la OTAN para controlar y “disciplinar” a los movimientos sociales de América Latina, evitar que los pueblos decidan soberanamente sus destinos, etc.

Ya no es tiempo de imperios ni colonias, ni de dictaduras militares ni de golpes de Estado parlamentarios.

Es tiempo de pueblos y de dignidad.

No necesitamos en absoluto a la OTAN.

 

*Premio Nobel Alternativo 2002, Miembro del Comité Ejecutivo de la Asociación Americana de Juristas (AAJ),(con estatus consultivo en la ONU) ,MIEMBRO DEL JURADO.PREMIO NACIONAL A LA DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS EN COLOMBIA. DIAKONIA Y LA IGLESIA SUECA