Ex Diputada Nacional. Coordinadora en Cancilleria Argentina. Militante peronista.

LA COMPAÑERA MARCELA BORDENAVE PARTÍA AL COMANDO CELESTIAL PARA ENCONTRARSE CON SU AMOR: GERMÁN ABDALA

Por Cynthia Garcia y Fernando Cibeiro

Jorge Taiana dijo: -Hoy Marcela dijo basta, después de muchas semanas de pelea y sufrimiento  Se nos ha ido una muy querida y valiente compañera, luchadora contra la dictadura, defensora de los derechos de la mujer, militante de la unidad latinoamericana y recordada compañera de Germán Abdala. La extrañaremos y estará siempre presente.

Los compañeros expresaban su dolor

Desde el bloque de Diputados y Diputadas Nacionales del FPV-PJ, que preside Héctor Recalde hacemos llegar a familiares y amigos de la ex diputada nacional, Marcela Bordenave, nuestras más profundas condolencias por la lamentable noticia de su fallecimiento.

Fue una gran luchadora ante las adversidades de la vida y de la política. Jamás claudicó en los ideales del campo nacional y popular, militando junto a su ex compañero, Germán Abdala, además de haber sido una activa defensora de los Derechos Humanos. Nuestro recuerdo y solidaridad.

Gabriel Mariotto : – «Que pena compañeros!!!»-

Fernando Vaca Narvaja: – «Compañera de muchos años de militancia». Lo de Bruno ( el hijo) la golpeó demasiado».-

Martín García; – «Una compañera maravillosa»-

Osvaldo Papaleo:- «Una gran amiga y compañera. La muerte del hijo fue muy fuerte. El turco (Germán Abdala) la espera para seguir su historia de amor»-

Marcelo Parrilli: -» Recuerdo a Marcela con mucho afecto. Excelente compañera y muy buen ser humano» –

Marcela Prat:»Desde que murió su hijo Bruno en el accidente estuvo en muy mal estado. La internaron estuvo en coma, salió.

Empezó a mejorar e iba a comenzar una tratamiento que incluía de todo un poco.

Más x la presión de los demás que por sus propias ganas de vivir.

Así quedó esa negra guerrera.

La vida nos pasa por el cuerpo. Así somos.»

Falleció Marcela Bordenave, Triste noticia. Germán Abdala te recibirá con los brazos abiertos. Gran pareja política.

Marcela Bordenave era la pareja de Germán Abdala, su compañera, en la alegría y el dolor.

Fuente: Plaza de Mayo

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German Abdala y Marcela Bordenave en los tiempos felices

Germán Abdala a los 19 años se casó por primera vez. De ese matrimonio tuvo tres hijos.

Luego vendría Marcela Bordenave, su compañera, en la alegría y el dolor.

La familia se agrandó.

Ocho hijos: los tres suyos, los cuatro de Marcela, y otro, de la unión de ambos.

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ENTREVISTA A MARCELA BORDENAVE: CTA, COMPAÑERA DEL DIRIGENTE GERMÁN ABDALA . 

Por La Garcia

15/07/2016

https://youtu.be/H73v3u_xbDk.

El espacio de Germán

por Fernando Cibeira

Pagina12

Germán Abdala

Abrió un espacio, un camino.

Otros lo acompañaron y luego lo siguieron.

Podría decirse que con los años terminaron cambiando el escenario político del país.

Porque lo que hizo Germán Abdala fue aunar la lucha por un nuevo tipo sindicalismo, muy lejos de las “gordas” burocracias, y una tarea política enrolada en un naciente peronismo progresista, con la honestidad como estandarte.

Y fue coherente hasta sus últimos días.

El Frente Grande y el Frepaso tomaron aquel discurso del que hoy, en buena medida, el propio Néstor Kirchner dice sentirse un continuador.

“Mire, Abdala, la posición suya corresponde a otra época”, le decía un relamido Mariano Grondona en 1986, en un “Tiempo Nuevo” rescatado en el documental sobre Abdala que el año pasado emitió Canal 7.

En el programa del inefable dúo comenzaba a cocinarse la fiebre neoliberal que azotaría al país, con el credo privatizador como remedio para todos los males.

Abdala, ya por entonces secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) porteña, intentaba explicarles los graves problemas que acarrearían esas políticas.

Con lenguaje sencillo desarrollaba sus convicciones elaboradas en base a lecturas de Arturo Jauretche y John William Cooke y la joven militancia en el peronismo de los ‘70 en la agrupación Amado Olmos, relacionada con el sindicalismo de la CGT de los Argentinos.

Para Mariano y Bernardo, claro, historia pasada.

En la clandestinidad de la dictadura, Abdala había fundado junto a su compañero de lucha, Víctor De Gennaro, la agrupación con la que luego llegarían a la conducción de ATE.

Desde allí llegó, en 1989, a las listas del PJ por las que fue electo diputado.

Un año después encabezó la gran ruptura interna al conformar el Grupo de los Ocho, con Carlos “Chacho” Alvarez y Darío Alessandro, entre otros, como punta de lanza contra la avanzada menemista.

Desde el Congreso, fue un obstinado opositor a la oleada privatizadora.

“Acá la disyuntiva no es estatizar o privatizar, sino encontrar un proyecto político y económico para que este Estado sirva”, dijo entonces, en una declaración que hoy suscribiría toda la clase política argentina, pero que 15 años atrás parecía anacrónica.

Ya por entonces su enfermedad estaba avanzada.

En una intervención por una lesión de fútbol se le había detectado un extraño tipo de cáncer en la columna vertebral.

Debió soportar 26 operaciones y largos períodos de postración.

El derrotero, que a cualquiera hubiera hecho bajar los brazos, a Abdala no hizo más que fortalecerlo en la tarea que se había propuesto.

En 1991, abandonó la internación en Estados Unidos para participar, en silla de ruedas, del plenario que fundó la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).

“Seguimos creyendo, pese a todo, que hay un camino para construir”, dijo, ovacionado, en uno de sus últimos discursos.

En 1992, en un reportaje a Página/12, sostuvo: “El peronismo que intentamos expresar es ya sólo un dato histórico, como puede ser cuando nos referenciamos en San Martín, Artigas, el Chacho Peñaloza, Yrigoyen, Evita y Perón.

Hay que construir una nueva alternativa popular. Un nuevo partido o frente que rompa con el bipartidismo.

¿Cómo hacerlo?

Con diversos sectores políticos y organizaciones sociales”.

¿Estaría hablando del Frente Grande que se crearía un año después, o del posterior Frepaso, o tal vez de la actual Concertación K?

Su compañera Marcela Bordenave fue testigo de su último suspiro en el Hospital Italiano.

Era julio de 1993, Abdala pesaba 35 kilos y había quedado ciego.

Tenía apenas 38 años y dejaba un espacio vacío entre los referentes sociales del país.

Inmerso en la vorágine del día a día, Página/12 dedicó su tapa a un proyecto de Mauricio Macri por comprar el club Deportivo Español que hoy nadie recuerda.

Abajo se podía leer, pequeño, un recuadro que daba cuenta de la muerte de Abdala y de la columna «El mejor de nosotros», que le dedicó Chacho Alvarez.

“Fue quienmejor advirtió a la sociedad sobre las escandalosas privatizaciones de Entel y Aerolíneas Argentinas, y también fue el primero que reconoció lúcidamente el fin del peronismo como instrumento para seguir transformando la realidad en sentido progresista”, admitía allí Chacho.

Como prueba de su convicción a prueba de balas y de su sentido del humor, valga la anécdota final que cuenta De Gennaro en el documental: “Quiero que me prometas que no va a haber velorio –le pidió–, llega a aparecer una corona de Menem y me muero”.