"Los pibes que se quieren dedicar a la música, que conocen el trabajo dentro de un instituto o que empiezan a estudiar ahí."

”HAY QUE GENERAR OPORTUNIDADES PARA QUE LOS JOVENES PUEDAN BUSCAR OTRO CAMINO

CNCT

Con un discurso sobre la inseguridad cada vez más instalado por los medios hegemónicos de comunicación y con una clara política de estigmatización hacia jóvenes e inmigrantes. Se opta por presentar soluciones ligadas a más cárcel y reclusión. El acceso, ejercicio y ampliación de derechos humanos básicos como la salud, la educación y el trabajo, entre muchos otros aspectos, no son tenidos en cuenta a la hora de presentar alternativas. Tienen que poder decidir y encontrar su vocación, su rumbo, su nueva historia”

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02/02/2017

Marcelo Vargas, presidente de la Cooperativa Kbrones, opina sobre el proyecto de baja de edad de imputabilidad.

Recientemente, el Ministro de Justicia y Derechos Humanos, Germán Garavano, dio a conocer su iniciativa de presentar un proyecto de ley para bajar la edad de imputabilidad, de 16 a 14 años, el cual cuenta con el visto bueno del presidente Mauricio Macri.

Con un discurso sobre la inseguridad cada vez más instalado por los medios hegemónicos de comunicación y con una clara política de estigmatización hacia jóvenes e inmigrantes llevada adelante desde el Ministerio de Seguridad, el debate sobre los jóvenes y el delito parece quedarse sólo en la superficie de la cuestión.

Se opta por presentar soluciones ligadas a más cárcel y reclusión y se dejan de lado las dimensiones más complejas e importantes de la problemática.

El acceso, ejercicio y ampliación de derechos humanos básicos como la salud, la educación y el trabajo, entre muchos otros aspectos, no son tenidos en cuenta a la hora de presentar alternativas.

Y si bien es importante destacar la necesidad de modificar el actual régimen penal para adolescentes, ya que el vigente fue sancionado por la última dictadura militar, es fundamental que dichos cambios se realicen en un marco de respeto y garantías de los derechos de los jóvenes, donde la baja de edad de imputabilidad no es la cuestión central para resolver ni para implementar.

Marcelo Vargas es presidente de la cooperativa Kbrones, empresa social textil integrada por personas que estuvieron privadas de su libertad y que nació en contexto de encierro.

Para él, la baja de la edad de imputabilidad no es una solución.

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En ese sentido, cuenta la experiencia que tuvieron con su organización trabajando en institutos de menores: “muchos de estos lugares están en la misma situación que los penales de máxima seguridad y de mayores, es decir, hay hacinamiento, sobrepoblación, no hay atención básica en lo que tiene que ver con educación, salud, higiene; entonces, en ese contexto, es difícil rehabilitar a un adolescente y, peor aún, en muchos casos, el personal que los atiende no está preparado para trabajar con los muchachitos de esa edad ”.

Por eso, remarca que la baja no ayuda en nada sino que agrava las condiciones que ya sufren los menores, no solo en Argentina, sino en toda Latinoamérica.

En relación a esto, hace referencia a la falta de oportunidades para quienes están privados de su libertad: “los que ya están detenidos no tienen oportunidad de reinsertarse sino al contrario, los quieren mandar a una unidad penal de máxima seguridad, lo más pronto posible, sin hacer una diferenciación del tipo de delito, de peligrosidad.

Y en esas condiciones es muy difícil que un chico pueda avanzar”.

Para Marcelo, es fundamental el rol activo que debe tener el Estado: “hay bastante trabajo para hacer.

El Estado se tiene que hacer cargo, ingresar a los barrios de más escasos recursos, donde la mayoría de los trabajadores, o los padres de los pibes, son albañiles o personal de limpieza que tiene que estar mucho tiempo afuera de la casa, lo que hace que, en algunos casos, los chicos se críen solos, que no puedan recibir la educación o el tiempo que necesitan de los padres.

Es una cuestión bastante compleja que implica empezar a solucionar la situación económica del país”.

“Cuando uno se para adelante de los pibes y les dice la realidad que les espera, cuando ellos ven que gente que ya ha transitado lo que ellos están pasando le muestra otras alternativas, otro camino, eso ayuda mucho», reflexiona.

Y agrega además que hay muchas organizaciones, ongs y fundaciones que podrían hacer un muy buen trabajo, pero que necesitan del apoyo del Estado en todo sentido: económico, de recursos, de permisos, de avalar el trabajo que hacen.

Destacó también que pudo tener contacto con pibes que se quieren dedicar a la música, que conocen el trabajo dentro de un instituto o que empiezan a estudiar ahí.

«Hay que generar oportunidades.

Cuando las generas, sean grandes o chicas, ahí se tiene la posibilidad de decidir y de buscar otro camino, de encontrar tu vocación, tu rumbo, tu nueva historia”, concluyó.