En memoria del Patriota de la Deuda Externa, Alejandro Olmos.

CADA UNO DE LOS QUE LEE ESTE MENSAJE DEBE 10.000 DÓLARES.

Por Miguel Angel De Renzis

Con la llegada de Juan Domingo Perón a la presidencia argentina, por primera vez en la historia en 1947 se repatrió la totalidad de la deuda externa y se prepararon las condiciones para la independencia económica, consagrada en la Constitución de 1949. Hasta el golpe de 1955 financiado desde Londres, Perón había nacionalizado los teléfonos, el transporte, los ferrocarriles, el Banco Central y además había efectuado 120.000 obras públicas.

Por Miguel Angel De Renzis

NAC&POP

17/01/2017

Somos los deudos de la deuda.

Empezó con el primer presidente argentino, un sirviente británico llamado Bernardino Rivadavia, cuando efectuó el acuerdo para el empréstito de la Baring Brothers en 1824.

Los ingleses supuestamente prestaron un millón de libras esterlinas y quedamos históricamente vinculados a la banca de los piratas.

Los usureros nos cobraron intereses por este endeudamiento durante 81 años y no ingresó una sola libra.

No fue un préstamo.

Fue una estafa.

Durante el siglo XIX y la presidencia de otro masón y probritánico, Bartolomé Mitre, se contrajeron numerosos empréstitos adicionales, que llegaron hasta la presidencia de Julio Argentino Roca, todos sin excepción con el país de los piratas.

Entrado el siglo XX se firmó otro tratado ignominioso conocido como Roca Runciman donde ellos se llevaban nuestras carnes y nosotros abríamos las importaciones a todo lo que ellos fabricaban.

Se llevaban la carne, pero no nos pagaban.

Lo aplicaban a cancelación de deuda.

Con la llegada de Juan Domingo Perón a la presidencia argentina, por primera vez en la historia en 1947 se repatrió la totalidad de la deuda externa y se prepararon las condiciones para la independencia económica, consagrada en la Constitución de 1949.

Hasta el golpe de 1955 financiado desde Londres, Perón había nacionalizado los teléfonos, el transporte, los ferrocarriles, el Banco Central y además había efectuado 120.000 obras públicas.

Y la Marina Mercante Argentina era la cuarta flota del mundo.

A su caída la Argentina era país acreedor donde nos debían países como España, Holanda, Israel, por nombrar solo algunos, gran cantidad de dinero por productos exportados.

La “fusiladora” de Rojas y Aramburu pusieron al radical Eugenio Blanco en el Ministerio de Economía y el nefasto Raul Prebisch asesoró para que nos hiciéramos socios del Fondo Monetario Internacional.

Desde entonces y hasta el regreso del peronismo en 1973 el país de acreedor había pasado otra vez a ser deudor.

Cuando Cámpora y Solano Lima se hicieron cargo del gobierno la deuda externa era de 11.000 millones de dólares.

La “fusiladora”, Frondizi, Illia y la Revolución Argentina, con Ongania, Levinsgston y Lanusse, habían hecho su parte.

En 1976 María Estela Martínez de Perón había bajado la deuda externa a 8000 millones.

Además promulgó  la Ley de Contrato de Trabajo, donde los obreros y trabajadores alcanzaron altos salarios y la pobreza en el país era del 3%.

Pero además nacionalizó las bocas de combustible, sacándole una caja a la Shell y a la Esso, y todas las bocas de consumo eran de la estatal YPF, dejándole para las petroleras extranjeras el cateo, no la caja más fácil.

Aerolíneas Argentinas por ese entonces efectuaba vuelos transpolares a Tokio sin pasar por Los Angeles, y con un increíble ahorro de combustible.

Eran muchas cosas.

No lo pudieron soportar y otra vez el golpe.

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El Proceso llevó la deuda externa a 40.000 millones de dólares y desde el regreso a la democracia, donde otra vez apareció Raúl Prebisch como asesor de Alfonsín, pasamos de los Martínez de Hoz y Alemann a los José Luis Machinea y Domingo Felipe Cavallo, grandes embusteros y hacedores acelerados del endeudamiento.

Menem duplicó lo de Alfonsín y De la Rua hizo el desastre más grande en el menor tiempo.

Se fundió en dos años la venta de las»joyas de la abuela» producto de las privatizaciones, se comió 200.000 millones de dólares del blindaje y el megacanje.

Y permitió el robo más descarado de la historia bancaria, donde en camiones de caudales los banqueros se robaron el ahorro argentino.

Después de la transición de Duhalde, Kirchner recibió el país con casi 200.000 millones de deuda, y Cristina lo entregó con esa deuda más 200.000 millones de intereses pagados.

Macri, en un año, la aumentó en 65.000 millones de dólares, reemplazando el sistema del gobierno anterior que emitía pesos, emitiendo letras.

Aumentó el déficit fiscal, avaló el endeudamiento de la Ciudad de Buenos Aires y la provincia, y por primera vez el Banco Provincia salió al mercado a tomar deuda.

Pero además el presidente en la primer reunión con los gobernadores les dijo que el gobierno nacional avalaría los endeudamientos de las provincias.

Igual que como ocurrió durante el Proceso, creció el endeudamiento de las empresas privadas, y bueno es recordar que Cavallo, cuando era funcionario de la dictadura, nacionalizó la deuda privada que pagamos todos los argentinos.

Entre ella estaba la del Grupo Macri.

Sin temor a equivocarnos entre la deuda interestatal, las provinciales, municipales, nacional, publica, la externa y la privada, el país supera los 400.000 millones de dólares.

Es decir, cada uno de los que lee este mensaje debe 10.000 dólares.

Es imposible que vuelva, porque ya no está.

Es imposible soñar con él.

Pero permítanme terminar esto con un grito de corazón: ¡Perón, Perón,¡que grande sos!

MADR/