El juez Lijo elevará la causa por las coimas de la empresa alemana Siemens por los DNI

VAN TODOS A JUICIO ORAL MENOS SOCMA

Por Raúl Kollmann

La empresa confesó que había pagado sobornos en numerosos países, entre ellos la Argentina, donde firmó un contrato muy ventajoso para la fabricación de los DNI. El Grupo Socma, de la familia Macri, estaba asociado, pero la Cámara revocó el procesamiento de sus directivos.

 

Por Raúl Kollmann

Pagina12 | El país |

24 de noviembre de 2016

 

El juez federal Ariel Lijo elevará a juicio este viernes o a principios de la semana próxima la causa conocida como el escándalo Siemens, centrada en el fraudulento contrato de fabricación de los DNI argentinos. La empresa alemana, una de las que se presenta hoy en día como inversora en energía, confesó en Estados Unidos que pagó coimas en numerosos países, entre ellos la Argentina.

 

Es más, los diarios teutones revelaron que hubo pagos a un tal CM, a CC, a HF y CS, que los mal pensados sugieren que son las iniciales que se correspondían a Carlos Menem, Carlos Corach, Hugo Franco –entonces Director de Migraciones– y Carlos Sergi, ex ejecutivo de Siemens.

 

La cifra del contrato era fabulosa: cada argentino debía pagar 30 dólares por DNI y el texto obligaba a la renovación de todos los documentos. La cuenta era sencilla: 40 millones de argentinos pagarían 30 dólares, con lo que la compañía germana se llevaba 1.200 millones de dólares.

 

En 2009, el gobierno de Cristina Kirchner, a través del ministerio del Interior, que conducía Florencio Randazzo, hizo la renovación del DNI con una inversión que no superó los 40 millones de dólares y con tecnología y mano de obra argentina. Antes de eso, el contrato fue anulado, por leonino e ilegal, por el gobierno de Fernando De la Rúa.

 

En el negociado intervino el grupo Socma de la familia Macri, asociado a Siemens, pero la Cámara Federal revocó el procesamiento de sus ejecutivos, entre ellos Orlando Salvestrini, íntimo de Mauricio Macri. La Cámara dispuso que igual se lo siga investigando.
Lijo mandará a juicio principalmente a los directivos de Siemens involucrados. La base es la confesión que hizo la empresa en Estados Unidos, luego de una dura interna dentro de la compañía. En el país del norte, Siemens arregló las cosas pagando una multa y confesando que utilizó prácticas corruptas en casi 100 países.

 

Se supone que las coimas alteraron las reglas de la competencia y perjudicaron a las empresas norteamericanas, por lo que la SEC, la Comisión de Valores de Estados Unidos, le impuso las multas. De esa manera y con una confesión, Siemens siguió operando en territorio norteamericano, uno de sus principales mercados y el país donde residen ahora sus accionistas más relevantes.
El reconocimiento del pago de coimas tuvo su rebote aquí, en especial, en una causa iniciada por los entonces diputados Juan Pablo Cafiero y Darío Alessandro, que cuestionaron desde el principio el contrato firmado por el gobierno de Menem y la compañía alemana. Tras la confesión ante la SEC, el juez Lijo viajó a Alemania a tomarle declaración a los ejecutivos de Siemens, tanto los de la central como los que estuvieron en la Argentina.

 

La diligencia produjo una curiosa evasiva: en Alemania dijeron que ellos mandaron el dinero porque era una exigencia de los funcionarios y ejecutivos de Siemens en la Argentina afirmaron que no pagaron nada. Se supone que todos serán ahora enjuiciados.
En cuanto a la ruta del dinero, Lijo acaba de reclamarle a la Cancillería que exija a Hong Kong que informe sobre depósitos hechos por Siemens a funcionarios argentinos. Es que el dinero, supuestamente, fue de Alemania a empresas de Panamá, de allí pasó a Abu Dhabi con el argumento que eran fondos para construir una represa en China y de Abu Dhabi a Hong Kong. Según el expediente, las coimas pagadas inicialmente superaron los 10 millones de dólares.
Los ejecutivos de Socma, o sea del grupo Macri, lograron que la Cámara Federal revoque el procesamiento que Lijo dictó en 2010 contra ellos. Socma apareció asociado a Siemens por dos vías. La primera, suministrando software mediante una empresa llamada Itron. Pero una vez ganada la licitación, Itron fue comprada por Siemens en una cifra desmesurada: pagó 36 millones de dólares por el 60 por ciento, un monto dispar comparado con seis millones que había pagado por el 40 por ciento.

 

Se supone que allí hubo un pago por haber facilitado las cosas en la licitación. En segundo lugar, Socma estaba asociado a Siemens porque el reparto de los DNI lo iba a hacer el Correo Argentino, en manos de los Macri. También eso se derivó hacia otra empresa.

 

Semejantes movimientos oscuros motivaron que Lijo procesara a Salvestrini, hombre del riñón de Macri en sus empresas y luego en Boca, así como a otros dos ejecutivos del grupo. La Sala II de la Cámara Federal, en 2014, revocó el procesamiento y se supone que se debería continuar investigándolos. Lo concreto es que escaparon a la inminente elevación al juicio oral.
Más allá de los elementos del expediente, lo que acusa a todos los que urdieron y participaron de aquella licitación es que, al final, el DNI se fabricó con tecnología argentina y mano de obra argentina, cuando lo que se iba a llevar Siemens eran 1.200 millones de dólares.

 

El gobierno de Mauricio Macri aumentó el precio del documento en un 72 por ciento en abril, llevando el costo para el ciudadano a 60 pesos. Aún así, queda al descubierto la maniobra: de acuerdo al contrato con Siemens, cada argentino iba a pagar, a valores actuales, 472,50 pesos, ocho veces más.