"Esta experiencia del viernes 18 es el fruto de un diálogo y unidad de intereses que es auspicioso para los objetivos nacionales y populares."

EL ACTO DE LA CGT Y LOS MOVIMIENTOS SOCIALES.

Por Ricardo Rouvier

El acto condensó presiones hacia diversos destinatarios, incluidos para los propios organizadores que quedan más comprometidos, por haber ocupado la calle planteando una territorialización del conflicto económico y social, en que las partes: gobierno y sectores sociales, están más diferenciadas.

Por  Ricardo Rouvier

NAC&POP

20/11/2016

Múltiples significaciones tuvo la marcha del viernes 18 cuyo punto de encuentro fue el Congreso en razón del apoyo a la aprobación de la Ley de Emergencia Social impulsada por un grupo de legisladores.

  • En primer lugar, la convocatoria fue una expresión social con diversos destinatarios: en primer lugar, una interpelación al gobierno y sus políticas de ajuste por parte de la CGT y algunos de los movimientos sociales.

En el caso de la CGT fue una demostración de fuerza, de la vigencia de su capacidad de movilización  luego de la unidad lograda.

  • Otro hecho significativo de la convocatoria fue la presencia de algunos movimientos sociales: Movimiento Evita, Barrios de Pié, la CCC y la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular.

La confluencia con la CGT reparaba una omisión de los ´90 en que las centrales  sindicales dejaron  afuera a los desocupados de la crisis de los ´90 que dieron lugar para una nueva entidad social: los  piqueteros.

Esta  experiencia del viernes 18 es el fruto de un diálogo y unidad de intereses que es auspicioso para los objetivos nacionales y populares.

Se apuntó  al gobierno, y a sus políticas económicas que no han logrado hasta ahora salir de la recesión con el consabido costo social.

El  acto  representó, además, la autonomización de la central frente a los canales de diálogo que tiene con el gobierno; y que fue utilizado por el oficialismo para mostrar que la situación estaba controlada.

Por otra parte, la  relativización de las denuncias  por izquierda que acusaron a la central de negociar , y para ellos renunciar, a las demandas de los trabajadores y los desocupados.

  • El gobierno amenaza con el veto en el caso de que la ley sea aprobada.

Y esto, en el caso que se haga, alentaría más la  pérdida del volumen de crédito que tiene hoy el gobierno, que es mucho menor al que tuvo cuando asumió, aunque no está agotado aún.

A pesar de esto, el malhumor colectivo hoy no tiene una canalización posible por la fragmentación política opositora.

Luego del acto, asoma la medida del paro nacional como una alternativa más viable que antes, aunque es muy difícil que esto se concrete durante este año.

Queda como amenaza de la agenda hacia los primeros meses del próximo año.

  • También el acto tuvo por fin marcar terreno respecto a la CTA (que participó parcialmente) , y agrupaciones políticas del peronismo y el kichnerismo  que instaban a la central en estas semanas a adoptar una mayor combatividad; acusándola de haber capitulado ante el macrismo.
  • Es indudable que el posicionamiento político de la CGT normalizada es distinta a la de sectores que desean o propugnan por la caída del gobierno, sin preocuparse por la jugada posterior; o por el cálculo de quien capitalizaría hoy ese derrumbe ante la ausencia total de una propuesta orgánica nacional y popular.

Algunos no advierten este cuadro objetivo y se acercan a la impotencia política de la izquierda maximalista.

En lo político, hay energías dirigidas con mucha intensidad a deteriorar, oponer o erosionar al gobierno de Macri, y hay muchas menos energía puesta en la revisión metodológica de la construcción de la unión de las fuerzas populares, por fuera de la feria de vanidades.

Es verdad, que la dinámica política no permite periodizar o gradualizar la praxis, dejando de hacer algo que la urgencia manda.

Pero, es indudable que los deberes referidos a la autocrítica, la humildad militante y espíritu patriótico están ausentes en la dirigencia.

  • Luego de la derrota electoral el movimiento de los trabajadores organizados hizo una acción propio de su naturaleza gremial, repitiendo el péndulo de la presión y la conciliación.

Esta línea es distinta, históricamente fue así, de lo que denominamos la línea política, la que conduce al conjunto de la voluntad popular con un sentido estratégico apuntando a la recuperación del poder.

  • La organización La Cámpora a través de una declaración mostró su distanciamiento sobre el acto en función de que este proponía “paliativos” a la situación de la clase trabajadora.

No obstante, se comprometió a apoyar el proyecto presentado por Abal Medina y Jaime Linares .

Por ahora, el proyecto logró media sanción del Senado por 45 votos contra 13, y fue girado a Diputados.

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  • Esta coincidencia de hoy se fue forjando en diálogos y reuniones entre los dirigentes cegetistas y los movimientos sociales; ha tenido en el Papa Francisco un estimulador.

También Francisco se preocupa en que la protesta social no se convierta en una acción que haga naufragar la seguridad institucional; una preocupación similar acompañó al Papa respecto al último tramo del gobierno de CFK.

Tanto la CGT como los movimientos sociales  mantienen abierta la conversación con el gobierno sobre una agenda reinvindicativa.

Estos espacios que se están abriendo demandan de la política su presencia para asegurar su consolidación hacia la renovación del 2019. Pero, también encuentran que la fragmentación de la propuesta popular, y la ausencia de una sólida voluntad de conducción las mantiene a distancia..

No podemos dejar de mencionar tampoco que la normalización de  la CGT y su confluencia con  los movimientos sociales mantiene la protesta social dentro de los carriles del orden instituido; lo que le da al gobierno un marco de seguridad.

Entre otras cosas, el calendario agita el fantasma de fin de año, y la posibilidad de puebladas o acciones violentas, que están siendo desarmadas en las mesas de las conversaciones con el gobierno.

Lo que no hay duda es que considerando nuestra tradición política, no existe ninguna posibilidad de frente (como se llame no importa) o de alianza multisectorial y multipartidaria hacia victorias electorales en el ´17 y el ´19, que no contemple la presencia imprescindible de la CGT.

Sin desconocer la importancia de la participación de la CTA, es realista tener conciencia de las  diferencias en la escala de representación.

  • Es posible debatir sobre la vigencia de la definición del peronismo sobre la clase trabajadora como la “columna vertebral del movimiento”.

La  vigencia actual de esto, y los cambios en la composición productiva del capitalismo, el post industrialismo etc, etc.

Pero, esto no excluye a un sector social crítico con una clara afinidad política con el peronismo, a dejarlo afuera de un gobierno popular de una Nación dependiente que ostente un proyecto nacional emancipatorio.

  • Finalmente; el acto condensó presiones hacia diversos destinatarios, incluidos para los propios organizadores que quedan más comprometidos, por haber ocupado la calle planteando una territorialización del conflicto económico y social, en que las partes: gobierno y sectores sociales, están más diferenciadas.