He leído con atención el documento de La Cámpora. He escuchado con atención el discurso de Juan Carlos Schmid de la CGT.

LOS UNOS Y LOS OTROS

Por Gabriel Fernández*

Estos sectores del kirchnerismo y del movimiento obrero continúan la pugna desatada hace varios años atrás. Como si representaran intereses contrapuestos, en lugar de intereses distintos dentro de un mismo campo nacional y popular. La falta de agudeza de sus dirigentes está derivando en cruces continuos que no permiten, justamente, acumular poder según las necesidades del país.

Por Gabriel Fernández
LA SEÑAL MEDIOS
21/11/2016

He leído con atención el documento de La Cámpora.

Sobre una crítica justa a la política económica del gobierno macrista, derrapa en la trivialidad de “el que no cambia todo no cambia nada”.

Todas las exigencias sociales, por parciales, merecerían el cuestionamiento que esta agrupación plantea al movimiento obrero y a las corrientes populares.

Es una larga discusión con los sectores cerrados de la izquierda y me apena leerlo de los compañeros.

He escuchado con atención el discurso de Juan Carlos Schmid.

También condena justamente a la política oficial y explica con certeza el camino de acumulación que el pueblo argentino a través de distintas organizaciones, lleva adelante.

Habló de la CGT, porque él está en la CGT.

Pero en el afán moyanista de no cooperar en nada con el kirchnerismo, concedió a la propaganda mediática al referirse a los bolsos.

Estos sectores del kirchnerismo y del movimiento obrero continúan la pugna desatada hace varios años atrás.

Como si representaran intereses contrapuestos, en lugar de intereses distintos dentro de un mismo campo nacional y popular.

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La falta de agudeza de sus dirigentes está derivando en cruces continuos que no permiten, justamente, acumular poder según las necesidades del país.

Nadie se baja de aquél conflicto original y ambos creen que así, afirman posiciones.

Se observa en los comentarios: cada uno supone tener los mejores argumentos para acusar al otro.

En tanto, el gobierno avanza con sus políticas y al campo nacional y popular, las cuentas no le dan.

Con este nivel de fractura, será muy difícil aglutinar fuerza política en los tiempos venideros.

El gran acto de ayer fue trascendente: una parte de nuestro pueblo se pronunció con energía.

Había que acompañarlo, no “ayudarlo a entender” que no hay unidad posible.

GF / LSM