La contradicción principal del movimiento nacional es con el neoliberalismo, las internas son secundarias y constituyen metodologías de acción diferentes para luchar

LA CONTRADICCION PRINCIPAL

Por Jorge Rachid

El enemigo siempre apuesta a la división y fragmentación del Movimiento Nacional, envía emisarios a las diferentes tribus a estimular el enfrentamiento entre compañeros que están luchando contra el neoliberalismo, desde posiciones diferentes, desde lugares y realidades junto a responsabilidades, que definen metodologías diferentes, de golpear y negociar.

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

21/11/16

Diferente aquellos que han claudicado, todos los conocemos y sabemos quienes asumen desde siempre, posiciones supuestamente nacionales, pero responden a intereses concretos de los factores de poder neoliberal, desde políticos monitoreados por la embajada, hasta sindicalistas que son Pro patronales, desde militantes que crean estructuras partidarias para negociar desde mejores posiciones, hasta militantes que venden su alma al diablo.

No es enemigo aquel que no piense lo mismo dentro del Movimiento Nacional, que aquellos que se han pasado al enemigo, que militan y son funcionarios del gobierno en nombre del peronismo, ni sindicalistas que han firmado la alianza con el macrismo.

Esos no pertenecen ni pertenecieron al las demandas del pueblo que expresa el peronismo, ni a su afán de ampliación de derechos, participando de un gobierno que ha producido un Latrocinio Social de magnitud.

Se visualizan dos grandes bloques dentro del Movimiento Nacional, sin que ello demuestre ni mayor ni menor afán de lucha, sino tiempos y espacios diferentes a la hora de actuar.

Algunos que reconocemos el liderazgo de Cristina y llevamos adelante una práctica y siembra que tiene como objetivos centrales, la recuperación del poder político en el marco democrático, defendiendo las conquistas sociales y derechos adquiridos en los doce años peronistas, enfrentando en forma totalizadora los planes del gobierno en todas su decisiones que son como mínimo lesivas al pueblo y denigratorias de la soberanía nacional.

La otra postura que también enfrenta negociando al neoliberalismo, lo hace desde otra posición de protección de sus bases, de cuidado de sus territorios, de valorar los tiempos de sus afiliados, al mejor estilo de los 70 golpeando y negociando, movilizando en las calles y sentándose a la mesa de intentar extraer mejoras para sus propias demandas, en la base de construcción política que manejan.

Ni los primeros somos petardistas, ni los segundos son claudicantes, eso intenta el enemigo caracterizarlo desde  afuera en su afán de dividir las fuerzas populares y transcurrir su proceso de claudicación nacional, entrega cipayo, sometimiento al pueblo, ajuste popular y concentración de la riqueza en los sectores altos de la sociedad.

Se manejan realidades diferentes, se emplean tácticas diferentes, su lucha en tiempos diferentes  pero con objetivos comunes, que el peronismo vuelva al poder con identidad revolucionaria, mas temprano que tarde.

No se trata de hacer equilibrio para quedar bien con todos y eso lo demuestra la progresión de Sin Mordaza en los últimos diez meses, por lo contrario se intenta desde el análisis evitar la penetración del enemigo por líneas interiores de nuestras fuerzas, que con todo derecho transitan caminos paralelos en el enfrentamiento con este enemigo que ha perfeccionado su política de “deconstrucción estructural” de los avances del llamado por ellos peyorativamente “populismo”.

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Es muy fácil tomar partido por cada una de las posturas y jugar a ver quien es más o menos duro con el régimen, quien tiene más o menos conciencia nacional en clave política y así sucesivamente en un torneo en que solo gana el enemigo.

Cada sector del Movimiento Nacional, peronistas y aliados deben transitar el camino que mas se adapte a sus propias realidades y demanden sus bases manteniendo, eso si sus objetivos estratégicos firmes frente a un enemigo que sigue avanzando, para borrar la memoria histórica del pueblo.

Por esa razón no puede ser motivo de análisis crítico retrospectivo en la acumulación política actual, la agitación que hace el gobierno en su persecución política a nuestro gobierno que devolvió al país desde dignidad a trabajo, desde soberanía a identidad de Patria Grande, un parte del discurso que desde filas nuestras, se hace sobre la figura o el gobierno peronista, que está siendo atacado brutalmente por el poder.

Eso no sólo debilita y favorece al enemigo, sino que crea rencores infranqueables a la hora de la batalla electoral.

En este camino es bueno recordar que el Movimiento Nacional es poli clasista, polimorfo en sus componentes que van desde trabajadores a empresarios, desde militantes formados en el marxismo como aquellos instruidos en la militancia clerical católica nacionalista, pero tiene interés común de Patria, reconociendo al pueblo como el “único sujeto histórico” en el proceso de Liberación Nacional.

En esa dinámica crecieron el en movimiento y en el pensamiento, radicales de FORJA como Jauretche, D´Alesandro y Homero Manzi, marxistas como Puiggros, Abelardo Ramos, Hernández Arregui antiperonistas en su tiempo, enormes intelectuales y actores después, como así también Rodolfo Walsh que desde un nacionalismo antiperonista y clerical, llega a una  posición y entrega revolucionaria absoluta.

Todos en esa honestidad intelectual que se requiere a todos aquellos que militamos en el movimiento nacional, y nos permite cada día, mayor compromiso con el pueblo y militancia de liberación nacional como objetivo.

JR/

 

N&P: El Correo-e del autor es Jorge Rachid <jorgerachid2003@yahoo.com.ar>