¡Total! ¿Quién la va a pagar? El peronismo. ¿Quién sino? ¡Atorrantes!

EMISION DE DEUDA RECORD: U$S 164 MILLONES POR DIA. CASI U$S 7 MILLONES POR HORA

Por Daniel Pardo, Andrés Asiain y Artemio López

En los 12 años de Gobierno de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, Argentina pagó 145 mil millones de dólares sin acceder a financiamiento externo. Al finalizar el kirchnerismo, la deuda externa era del 43 por ciento del PIB, 13 por ciento estaba en manos de inversores extranjeros y el restante 30 por ciento a la deuda pública nacional.

Por Artemio López
‏RAMBLE TAMBLE
Noviembre 2016-11-12

Emisión de deuda récord, 164 millones de dólares por día total U$S 49.300 millones

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PERFIL DE VENCIMIENTOS DEL GOBIERNO NACIONAL

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Capital e intereses en millones de dólares

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MACRI ENDEUDA A ARGENTINA CASI HASTA NIVELES HISTÓRICOS

La expresidenta Cristina Fernández advierte sobre los riesgos del endeudamiento y recuerda que en 12 años del kirchnerismo se pagó 145 mil millones de dólares sin acceder a financiamiento externo.

TeleSUR
En Profundidad
2 noviembre 2016

La expresidenta Cristina Fernández advierte sobre los riesgos del endeudamiento y recuerda que en 12 años del kirchnerismo se pagó 145 mil millones de dólares sin acceder a financiamiento externo.

En el transcurso de 2016, la emisión de títulos del Tesoro ascendió a 45 mil 800 millones de dólares y se estima que llegue a los 50 mil millones al cierre del año, muy cerca de la alcanzada en 2001.

La política económica de Mauricio Macri en Argentina ha llevado a niveles históricos de endeudamiento con tal solo 11 meses en el poder.

Se estima que al finalizar su primer año de gestión llevará emitidos cerca de 50 mil millones de dólares de deuda.

En la actualidad, la tendencia muestra que el Gobierno argentino lanza un nuevo papel cada 6 días, un ritmo que de mantenerse llevará a un endeudamiento cercano al 50 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

Estas cifras preocupan a economistas y políticos porque recuerda a las alcanzadas previo al debacle de 2001, cuando llegó al 54 por ciento del PIB.

¿Cómo inició el endeudamiento?

La política de Macri en Argentina trajo consigo el regreso a los mercados internacionales del capital después de casi 15 años.

Para ello, fue necesario que el mandatario aplicara medidas como el tan criticado tarifazo, como se le conoce al aumento de los servicios públicos hasta 300 por ciento.

Además, Macri negoció con los fondos buitres y pagó una suma de 9 mil 300 millones de dólares a los tenedores de estos bonos especulativos, que se negaron a los canjes de 2005 y 2010.

De esta forma, Macri le dio luz verde al endeudamiento, que comenzó en los primeros diez meses del año, cuando el Tesoro Nacional colocó títulos en moneda extranjera por unos 24 mil 700 millones de dólares y bonos en moneda local por unos 231 mil 79 millones de pesos (15 mil 300 millones de dólares), así como Letras en pesos y dólares por un monto de 5 mil 800 millones de dólares.

¿Cómo estaba la deuda de Argentina antes de Macri?

En los 12 años de Gobierno de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, Argentina pagó 145 mil millones de dólares sin acceder a financiamiento externo.

Al finalizar el kirchnerismo, la deuda externa era del 43 por ciento del PIB, 13 por ciento estaba en manos de inversores extranjeros y el restante 30 por ciento a la deuda pública nacional.

Que la mayor parte de la deuda haya sido intrasector era visto con optimismo por los especialistas, porque permitía al nuevo Gobierno asumir sin necesidad de recurrir a nuevos préstamos.

Aunado a esto, los vencimientos de deuda serían mucho más benévolos para la administración de Macri, que en las de su sucesora Fernández, porque durante el periodo de 2016 hasta 2019 la carga de servicios de capital en dólares ascendería a los 41 mil millones de dólares, es decir, apenas el 7 por ciento del PIB, la misma cantidad pagada (42 mil millones de dólares) solo en 2001.

¿Qué consecuencias trae la creciente deuda Argentina?

Para las autoridades que conforman el gabinete económico de Macri, la toma de deuda tiene como fin evitar el “ajuste”, sin embargo, reconocen que las medidas también “en el corto plazo, tienen un costo”.

Entre los riesgos que se corre está lo ocurrido ya en 2001, cuando el esquema de financiamiento internacional cerró y que originó el conocido corralito, que dejó atrapado en los bancos millones de dólares de miles de ahorristas y unos 39 muertos.

La exmandataria Fernández ha advertido sobre los riesgos de volver a los mismos errores del pasado y permitir que crezca la deuda en el país.

«¿Adivinen quién lo va a pagar?», cuestionó recientemente por las redes sociales.

«No va a ser la banca extranjera, no va a ser el gobierno; van a ser los millones de argentinos y argentinas», apuntó.

Por otro lado, los préstamos recibidos por el Gobierno de Macri han sido destinados a gastos menores sin que puedan generar dinero para cancelar la deuda.

En consecuencia, se está gastando más de lo que se produce y por tanto en cualquier momento el Gobierno se puede quedar sin dinero para pagar a los emisores de la deuda.

MITOS ECONOMICOS: DEUDAS POR 25 MIL MILLONES DE DOLARES. “LA HERENCIA PARA 2016”

Por Andrés Asiain
Cash
Página/12
12 de abril de 2015

Hace unos días, el diario La Nación publicó en su tapa un titular que señalaba: “La herencia para 2016: deudas por U$S 25.000 millones”.

En la nota se indicaba que “desde las instancias más altas del poder se ha dicho muchísimas veces que el problema de la deuda externa estaba solucionado”, sin embargo “Cristina Kirchner termina su segundo mandato sin haber podido solucionar el conflicto con los holdouts y con vencimientos en 2016 que podrían ascender a 25.000 millones de dólares, que deberá afrontar el próximo gobierno”.

La composición de esos vencimientos, según la misma nota, estaría dada por “el papel que Néstor Kirchner le dio al Banco Central cuando en 2005 se llevó 10.000 millones de dólares para pagarle toda la deuda por anticipado y sin quita al Fondo Monetario”.

También suman letras del BCRA, adelantos transitorios al Estado nacional, vencimientos de bonos en manos de la Anses, en pesos y en dólares, que elevan la suma a 14.400 millones de dólares.

Los 10.600 millones restantes estarían conformados por vencimientos con organismos internacionales por aproximadamente 4900 millones, vencimientos en dólares con el sector privado por 2900 millones y el resto compuesto por vencimientos en pesos con el sector privado.

Ante semejante cúmulo de vencimientos la alternativa de continuar financiándose internamente se considera “agotada”, aunque “la posibilidad de obtener financiamiento externo en moneda extranjera es amplia”.

Sin embargo, para acceder al crédito externo “el gran desafío será resolver lo más rápidamente posible la cuestión de los holdouts, y ése, sin duda, será un tema prioritario en la agenda financiera de quien gobierne a partir de diciembre de este año”.

Según el editor del diario “el gobierno que asuma en diciembre necesitará regularizar la situación de la deuda para poder financiarse en forma sustentable”.

El mito de los vencimientos impagables a afrontar por un próximo gobierno tiene bases muy débiles.

Tan es así, que ni siquiera se requiere para derrumbarlo de la discusión sobre los números de los vencimientos. Basta decir que el papel por 10.000 millones de dólares del pago al FMI es una deuda entre el Estado nacional y el BCRA, cuya renovación eterna sólo requiere que el Banco Central se mantenga bajo el control de los argentinos y que no sea cautivo de “expertos” al servicio de intereses financieros extranjeros que nieguen su refinanciamiento.

Lo mismo sucede con los adelantos del Tesoro, otra “deuda” entre el Estado nacional y el Banco Central, que además está nominada en pesos.

Algo similar acontece con las deudas del Estado nacional con la Anses (heredadas, en su mayor parte, de los tiempos en que el Estado financiaba el pago de las jubilaciones colocando bonos en manos de las AFJP), cuyos vencimientos de capital son refinanciables automáticamente mientras no se piense en reprivatizar el sistema.

Finalmente, el vencimiento de letras del BCRA y bonos del Tesoro con el sector privado nominados en pesos tampoco tiene dificultades de ser cubierto, ya sea con nuevas colocaciones de bonos o mediante la inyección de pesos en el sistema que, en todo caso, puede exigir cierto incremento de las tasas de interés de los plazos fijos para evitar que esos pesos se vayan al dólar.

Limpiando los mencionados vencimientos y siempre según la nota de La Nación, quedan deudas en dólares con organismos internacionales por aproximadamente 4900 millones de dólares y vencimientos con el sector privado por 2900 millones de dólares.

Si se tiene en cuenta que los vencimientos con organismos internacionales son refinanciables en forma casi automática, los vencimientos en dólares a pagar en 2016 se reducen a unos 2900 millones y no los 25.000 millones de dólares que publicó en su tapa La Nación.

La construcción imaginaria de un escenario de hiperendeudamento en que se enfrasca el diario La Nación para justificar que un futuro gobierno ceda a un acuerdo con los fondos buitre en términos lesivos para nuestra soberanía no tiene bases reales.

Aunque entristezca a ciertos analistas, los tiempos de gobiernos arrodillados ante los acreedores externos pidiendo financiamiento son parte del pasado.

CUÁNTO AUMENTÓ LA DEUDA DE ARGENTINA DESDE QUE MAURICIO MACRI ASUMIÓ LA PRESIDENCIA Y POR QUÉ PUEDE CONVERTIRSE EN SU TALÓN DE AQUILES

Por Daniel Pardo
BBC Mundo, Buenos Aires
1 noviembre 2016

Macri puede ser víctima de su propio éxito al haber vuelto Argentina a los mercados internacionales.

Algo –o alguien– tenía que aguar la fiesta.

En Argentina, un grupo cada vez más grande y diverso de economistas y políticos muestran preocupación por los niveles inéditos de endeudamiento a los que ha llegado el gobierno de Mauricio Macri, a un mes de cumplir un año en el poder.

Este nerviosismo contrasta con el entusiasmo que se siente en algunos círculos y medios de comunicación, que celebran con frases como «no terminamos como Venezuela» el viraje de las políticas «populistas» del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Con el cambio de forma y algunas medidas concretas –como ajustar tarifas de servicios públicos, negociar con la oposición y buscar más transparencia en las cifras– Macri logró generar la suficiente confianza interna y externa para pagar una deuda de US$9.300 millones con tenedores de bonos.

3 cifras que mejoraron y 3 que empeoraron en Argentina desde que Mauricio Macri llegó al poder

Con eso, Argentina volvió a los mercados internacionales después de 15 años.

Y sí que lo ha aprovechado.

En estos 11 meses, gobierno, provincias y bancos argentinos han recibido US$40.000 millones en préstamos, con lo que la deuda pública queda en cerca de US$200.000 millones, que representan casi el 30% del Producto Interno Bruto (PIB).

3 grandes obstáculos para que Argentina «vuelva a ser parte del mundo»

Los números son alarmantes para algunos economistas; no por lo que revelen en sí, porque a niveles latinoamericanos Argentina sigue siendo uno de los países menos endeudados.

Lo que temen, más bien, es que la llamada «lluvia de dólares» pueda echar para atrás todo lo «bueno» que consideran se ha hecho para bajar la inflación, reducir el déficit y recuperar el crecimiento.

El mayor reto de Macri es lograr un ajuste profundo de las políticas públicas que permita equilibrar las cuentas sin que esto le torne el país en un mar de protestas.

Los traumas del pasado

El temor tiene el trasfondo en experiencias anteriores, cuando un alto déficit fiscal se financió con emisión de deuda sin la resolución estructural de la manera como Argentina paga sus cuentas.

Pasó, guardadas las proporciones, en 2001, cuando el esquema de financiamiento internacional se cerró de repente en medio de una profunda crisis política y económica que terminó en el famoso «corralito» (la restricción de los depósitos bancarios) y en una explosión social que dejó 39 muertos.

Pasó, también, en 1989, cuando varios planes gubernamentales para contener la inflación usando préstamos para financiar el déficit no funcionaron y se creó un ambiente de incertidumbre que disparó la fuga de capitales, generó hiperinflación y aceleró la salida del poder del entonces presidente, Raúl Alfonsín.

Y pasó durante el régimen militar en 1979, cuando el gobierno de facto hizo varias minidevaluaciones sin reducir el gasto y no pudo contener la pérdida de reservas, lo que obligó a hacer una devaluación traumática y llegar, una vez más, a rozar la hiperinflación.

Argentina, en su nueva etapa, ha recibido apoyo de varios frentes, entre ellos de Estados Unidos: Barack Obama y el Secretario del Tesoro, Jack Lew (foto), estuvieron en Argentina, en un gesto de aprobación.

Los argentinos saben del riesgo que implica emitir deuda, un mecanismo de financiación que en teoría es necesario y todos los gobiernos del mundo utilizan.

No en vano la deuda es uno de los aspectos que más utiliza la expresidenta Fernández, que representa a una facción importante de la oposición, para criticar a Macri.

«¿Adivinen quién lo va a pagar?», se preguntó en una reciente intervención difundida en las redes sociales.

«No va a ser la banca extranjera, no va a ser el gobierno; van a ser los millones de argentinos y argentinas».

Por qué puede ser un problema

Por mucho que sean críticos de Fernández, algunos analistas que cuestionan el endeudamiento del gobierno Macri comparten la preocupación de la exmandataria.

Aunque los analistas dicen que el ajuste no se ha hecho, el aumento de las tarifas de servicios públicos fue traumática para muchos argentinos, que viven con una inflación del 40% anual.

Y, en términos generales, lo explican así: los préstamos que ha recibido el gobierno no se están gastando en planes a largo plazo que puedan generar el dinero para cancelar esa deuda, sino en pagos de caja menor, reducción del déficit fiscal y aumento de las reservas internacionales.

La pregunta es qué va a pasar con la deuda y el gasto del gobierno el próximo año.

Los expertos consultados por BBC Mundo explican que las inversiones mixtas y privadas de hasta US$50.000 millones que Macri dice haber consolidado no son del todo directas y son consideradas «inversiones golondrina».

En otras palabras, son capitales que pueden volver a salir del país en cualquier momento de incertidumbre o crisis internacional.

Macri ha mantenido los altos niveles de gasto público del gobierno anterior, en parte debido a la presión que ejercen sindicatos y gremios y en parte, aseguran analistas, porque en 2017 habrá elecciones legislativas.

Argentina tiene uno de los niveles más altos de gasto público de la región, que en un 80% se destina a servicios sociales (salud, educación o vivienda) y económicos (infraestructura, fomento o transferencias).

Si el gobierno sigue gastando más de lo que tiene, coinciden los especialistas, tarde o temprano, de una u otra manera, se va a quedar sin dinero para pagar a los emisores de deuda.
Y, con eso, podría volverse a los escenarios del pasado.

BBC Mundo habló con el Ministerio de Hacienda y Finanzas en busca de un comentario para este artículo, pero no obtuvo respuesta concreta hasta el momento de publicación.

«Por ahora tenemos calma,al menos hasta septiembre-octubre del año próximo», dice Hector J. Rubini, profesor e investigador de la Universidad del Salvador, con sede en Buenos Aires.

Macri no ha reducido el gasto público y ha negociado con sindicatos y gremios.

Muchos temen que eso no es sostenible.

«La preocupación es que se observa un fuerte crecimiento del déficit fiscal y de la deuda pública, pero no de la inversión productiva; y eso, sumado al atraso del tipo de cambio real, puede generar en el futuro serias dudas sobre la capacidad efectiva del Estado de generar suficientes dólares y pesos para pagar los compromisos con los acreedores», le asegura el economista a BBC Mundo.

Juan José Cruces, director del Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella, en Buenos Aires, añade: «Nuestra sociedad se cree mucho más rica que lo que es y está demasiado lista a desacreditar a cualquier gobierno que le pida un ajuste».

Y hace un llamado: «Tomemos conciencia que el endeudamiento es una solución transitoria a un problema fiscal».

«Yo tengo la esperanza de que el gobierno lo haga luego de las elecciones de 2017», dice en referencia a un ajuste que implicaría reducir significativamente el gasto público, que ha sido históricamente alto.

Y concluye: «El riesgo es que nunca lo hagamos, ahí sí que estamos en problemas».

Un recorte, sin embargo, podría tener efecto en los programas sociales que Macri prometió mantener, algo quizá más impopular que endeudarse.

En ambos casos, una fiesta tendrá que aguarse.

NAC&POP: El tweet de Artemio Lopez, su autor es @Lupo55