La diferencia entre el llamado "panperonismo" y el "movimiento nacional y popular", es la misma que existe entre el peronismo y el neoliberalismo.

PANPERONISMO

Votar, acompañar, promover conceptos y políticas neoliberales haciéndolas travestir de peronismo, es tráfico ideológico, es negar de plano la concepción peronista de la construcción de un modelo social mas justo e inclusivo, con ejes solidarios claros que recompongan el cuerpo social dañado por la agresión brutal e inhumana de un imperialismo feroz, encarnando políticas colonialistas para nuestro país, de la mano del macrismo. Néstor y Cristina entendieron esta ecuación, con equivocaciones, errores. pero esencialmente con una convicción doctrinaria e ideológica plena de los grandes rumbos de la política.


Por Jorge Rachid
SIN MORDAZA
1°/11/16

Un tema difícil de tratar siempre fue en la historia del peronismo, como y desde donde, el movimiento nacional peronista constituía el eje vertebrador del movimiento nacional, popular, latinoamericano y revolucionario que puesto en acción, agrupaba e incluía a todos los sectores dispersos, que desde diferentes concepciones, también combaten al neoliberalismo, sin perder su identidad ni su protagonismo.

Desde lo doctrinario, los objetivos estratégicos del peronismo son la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación, basados en la soberanía política, la independencia económica y la justicia social.

Todas las políticas que se oponen a esos fundamentos, plenamente vigentes después de 70 años de peronismo, no pueden vestirse de peronista, por mas que dicha acción sea proclamada “en nombre de la gobernabilidad o la modernidad”.

Son conceptos antitéticos y confrontados en lo ideológico.

De ahí que los clamores de reconstrucción de un peronismo a cualquier precio con el fin de constituir mayorías, son correctos si es coherente con esos objetivos, que significan ni mas ni menos que el contrato tácito del peronismo con el pueblo argentino, de un compromiso pleno de ampliación de derechos sociales y distribución de las riquezas, con plena identidad nacional desde lo cultural a lo económico, integrando al conjunto del pueblo argentino y latinoamericano.

Si no es así, son excusas que favorecen al enemigo.

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Votar, acompañar, promover conceptos y políticas neoliberales haciéndolas travestir de peronismo, es tráfico ideológico, es negar de plano la concepción peronista de la construcción de un modelo social mas justo e inclusivo, con ejes solidarios claros que recompongan el cuerpo social dañado por la agresión brutal e inhumana de un imperialismo feroz, encarnando políticas colonialistas para nuestro país, de la mano del macrismo.

Esta discusión que comenzó desde el momento mismo que el cambio geopolítico mundial determinaba la victoria circunstancial de EEUU en la guerra fría, en 1989, vino de la mano del Fin de la Historia de Fukuyama que anunciaba el fin de las ideologías, como forma de gobernar el mundo, permitiendo de esa manera el gobierno de los negocios y colocar los productos estadounidenses en el Mercado chino, al levantarse el bloqueo informativo y negación sobre el gigante asiático por necesidades económicas del imperio.

En nuestro país de la mano de un llamado peronismo “aggiornado”, el menenismo en su afán de conservar el poder, en medio de la tormenta de las crisis sucesivas a esos acontecimientos, comenzó un tránsito de traficar ideológicamente los términos estratégicos del peronismo, en la simpleza de la adaptación a los nuevos tiempos, colonizando nuestra relación con el mundo que emergía, posición opuesta a la mirada internacional del peronismo.

Nada mas lejano al Perón que en pleno Tratado de Yalta de la posguerra, con valentía y determinación estratégica plantea y desarrolla la Tercera Posición, base del posterior Movimiento de los Países del Tercer Mundo, que aclaró no era una posición equidistante entre los capitalismos de estado de modelos macroeconómicos que se repartían al mundo, sino que constituía una opción superadora en la creación de un modelo antropocéntrico, que amplió a biocéntrico, es decir el cuidado de la naturaleza, en su Modelo Argentino para un Proyecto Nacional de 1974.

O sea que el derrotero del peronismo a lo largo de su historia, constituyó una simbiosis primaria con el movimiento obrero organizado, como su columna vertebral y también su sistema de alianzas constituidas por las fuerzas que desde otras miradas, confluyeron en el diseño de las políticas heterodoxas y revolucionarias, que en cada instante histórico el peronismo enarbola en función de las necesidades de la etapa.

Sin dudas se afianza el triunfo del movimiento nacional, si éste descansa en una conducción fuerte y determinada, en sus aspectos doctrinarios e ideológicos peronistas, siendo el primero de la implementación de las políticas y el segundo de sus objetivos estratégicos.

Este aspecto es determinante para que los sectores aliados, muchos de los cuales se autodefinen como “progresistas”, no intenten fracturar al peronismo por ganar espacios de poder, ya que en ese sentido se acoplarían a las intenciones del enemigo, que intenta dividir, estigmatizar y borrar las experiencias “populistas” de la memoria histórica.

Néstor y Cristina entendieron esta ecuación, con equivocaciones, errores pero esencialmente con una convicción doctrinaria e ideológica plena de los grandes rumbos de la política, que nos permitió recuperar identidad, reconstruir el estado como ordenador social desplazando al Mercado y devolvió a la política su centralidad como herramienta de construcción de futuro, lo cual posibilitó la incorporación de millones de jóvenes que volvieron a encontrar en las utopías peronistas, un causa justa por la cual luchar, en el seno de una Latinoamérica constituida en Patria Grande heroica, revolucionaria, morena, criolla, profunda, nuevamente después de 200 años de historia colonial.

JR/

N&P: El Correo-e del autor es Jorge Rachid  <jorgerachid2003@yahoo.com.ar>