La tribuna de doctrina que ejerció el diario La Nación, hijo de Mitre desde entonces, modeló un país a sus intereses oligárquicos y terratenientes.

EL NORTE GRANDE TAMBIÉN EXISTE

Por Jorge Rachid

El peronismo gobernante en Formosa aparece como una barrera infranqueable, para la voracidad brutal del capitalismo salvaje, que hoy domina Latinoamérica, a fuerza de golpes blandos, duros, constitucionales o legales producto de la andanada misilística mediático judicial.


Por Jorge Rachid
NAC&POP
27/10/2016

Desde la campaña del General Belgrano en los primeros minutos de Mayo al norte, se comenzó a perfilar la actitud de los “decentes” porteños frente a los desafíos que imponía la construcción de Provincias, en un Virreynato del Río de la Plata, que sólo entendía de Aduanas y Puertos, tráfico de esclavos y ejercicio del monopolio español del comercio interior, el resto constituía la segunda categoría de sus preocupaciones, expresada con total claridad en la decisión de Rivadavia de ordenar el repliegue del ejército de Belgrano cuando Juana Azurduy, ya en 1811 solicita ayuda para combatir.

La respuesta fue contundente “déjese de embromar con esos territorios agrestes que no le interesan a nadie”, por la actual Bolivia.

Casi 20 años después cuando ya el Coronel Padilla y sus 5 hijos habían muerto en su larga marcha contra el imperio, el General Sucre de la mano de Bolívar, liberan a la tierra de Doña Juana, coronela de la Nación Argentina por decisión post mortem de Cristina Fernández, 200 años después.

Esta breve referencia histórica explica en grado actual la situación del llamado “interior” criollo, profundo, moreno, originario, de una metrópoli portuaria que debería llamarse en el juego binario “exterior”, respondiendo a su mirada de cara a Europa y con pensamiento eurocentrista y mercantilista como hace 200 años.

Se fue afirmando en esta dirección la historia argentina en especial después de Caseros, donde el relato oficial mitrista, construye un país a la medida de sus negocios, ya orientados al nuevo patrón inglés, dominador absoluto del juego estratégico argentino, con un colonialismo económico y cultural, que les funcionó mejor que sus aventuras armadas.

Esa tribuna de doctrina que ejerció el diario La Nación, hijo de Mitre desde entonces, modeló un país a sus intereses oligárquicos y terratenientes.

Esa direccionalidad que intentó ser modificada por los gobiernos populares, desde Irigoyen en adelante, pasando por Perón y Evita y ahora por Néstor y Cristina Kirchner, que en sus intentos de construir un país federal integrado, de matriz productiva aerotécnica e industrial, soberana e independiente en lo económico, fue enfrentado por un nuevo golpe neoliberal, que por diferentes medios hizo lo posible para que esos modelos sociales solidarios y productivos no se concretaran, poniendo en juego los enemigos de la Nación todo su potencial, interno cipayo y entreguista con el apoyo externo, imperial voraz y brutal, detrás de la extorsión económica supranacional de los fondos buitres, como el tiempo político que vivimos ahora, de la mano de un gobierno legal que ha perdido legitimidad en poco tiempo, arrasando derechos sociales plenos, logrados en los 12 años peronistas.

Entonces emerge la provincia de Formosa como objeto del deseo oligárquico, eje de la destrucción de la memoria histórica peronista a instalar en el imaginario colectivo nacional, casi como el caso líder del fracaso “populista”, utilizado como término peyorativo por los dueños del poder.

Es así que desde su gobernador hasta una supuesta defensa de los pueblos originarios, son objetivos a mostrar al desconocimiento colectivo, ante medios de comunicación que han dejado de serlo para ser factores de poder, que mintiendo, tergiversando, sesgando, ocultando la información logran demonizar a una provincia y a un pueblo, que han emergido con dignidad en los últimos años de peronismo, construyendo una sociedad solidaria, de distribución de las riquezas y entrega de las tierras, que no se ha realizado en ningún otro distrito del país.

Basta un ejemplo que es la distribución de tierras Comunitarias, con títulos de propiedad por 300 mil hectáreas entre los pueblos originarios, con la construcción de miles de viviendas, contando con mas de 500 escuelas bilingües en esas comunidades que tienen hoy un 50% de maestros originarios, recibidos en las terciarias provinciales lo mismo que los médicos en los mas de 50 centros comunitarios, donde cada día aumentan los de su propias etnias.

También se nota en el Gabinete Provincial la irrupción de funcionarios de primer nivel originarios surgidos de la matrícula de la universidad nacional, que cuenta con mas de 500 estudiantes originarios hoy, creada en esta “década perdida” según el diccionario macrista, que desconoce los pueblos, la realidad y la Argentina.

No podían hacer otra cosa que atacar esa provincia de Formosa, ni mas ni menos que desde su ministro nacional de agricultura, terrateniente sojero que sufre la distribución de la tierra, como un arrebato de los indios a los conquistadores, lo cual se expresa en cada una de sus intervenciones, ya que en el esquema macroeconómico de matriz neoliberal que hoy gobierna, los pueblos no entran en la ecuación de los cálculos políticos y se describen como de hecho, como gastos improductivos las inversiones sociales.

Es la pugna de modelos que se da en el mundo, constituyendo el peronismo gobernante en Formosa una barrera infranqueable, para la voracidad brutal del capitalismo salvaje, que hoy domina Latinoamérica, a fuerza de golpes blandos, duros, constitucionales o legales producto de la andanada misilística mediático judicial.

Acuden a lo “políticamente correcto” de la prolongación de los mandatos provinciales, como si los procesos democráticos fuesen realizados por marcianos, en vez de formoseños que votan, conocen, palpitan y viven en una provincia privilegiada.

El cholulismo intelectual porteño, que cuestiona los mandatos prolongados, pero se enamora de los mandatos prolongados de los primeros ministros europeos, saluda a las monarquías eternas, rinde tributo a los gobernantes déspotas de las reinos árabes, pidiendo al mismo tiempo democracia en países como Siria que si las tiene pero saludan el derrocamiento de los gobiernos democráticos como el de Ucrania, o piden el desplazamiento de Maduro en Venezuela, por “impresentable”.

De la misma manera caracterizan a los gobiernos peronistas que no se alinean con la “gobernabilidad sumisa”, como Gildo a quien le inventan desde narcotráfico hasta maltrato a los pueblos originarios.

Podrán convencer a los ignorantes, pero difícilmente puedan hacerlo con el pueblo formoseño que palpita día a día un presente digno.

Tampoco conocen desde la metrópoli “externa” portuaria y mercantilista, como funcionan los pueblos y ciudades de frontera que tienen una vida propia de intercambio y comercio que las mantiene viva, que es caracterizada desde Buenos Aires como una puerta de entrada del narco, cuando esa tarea corresponde a las fuerzas de seguridad nacionales, tanto en el control, como en migraciones, son instrumentos del poder ejecutivo nacional.

El menudeo cotidiano constituye un flujo de niveles comerciales importantes que muere cuando los gobiernos por ejemplo, las dictaduras cerraron las fronteras en su brutalidad habitual de desconocimiento nacional.

Menos aún pueden entender la integración de los pueblos, de fronteras abiertas a futuro, como soñamos desde el UNASUR, con embajadas compartidas, con procesos integradores económicos, sociales y profesionales, con libre tránsito de las personas, difícil de entender por quienes expresan a cada instante un pensamiento racista con nuestros hermanos latinoamericanos, que es fogoneado por los ministros del ejecutivo nacional, expresión patética de un pensamiento retrógrado neoliberal, que adjudica a los inmigrantes las 7 plagas de Egipto.

Entonces quienes quieran opinar con pensamiento crítico y opinión propia que conozca esa provincia argentina orgullo de una construcción de Comunidad Organizada Peronista, donde cada día sin dudas surgen nuevas demandas ante los nuevos escenarios de ascenso social que se van creando, que pasaron desde el pedido de comida, al crédito para la casa, desde el plan de emergencia a buscar un trabajo mejor, desde pensar en migrar hasta hacer de su terruño su proyecto de vida, con todos los formoseños, en ese sincretismo de las subjetividades logrado entre los pueblos originarios, los criollos, los hijos de los inmigrantes primeros en una sociedad mas integrada y mas justa, en ese Norte Grande siempre postergado por las oligarquías históricas.

Es lo que no perdona el imperio, al peronismo en el gobierno provincial, ni a los 12 años de gobierno nacional peronista que ha herido profundamente sus intereses a favor del pueblo.