El Siglo XXI es el tiempo del conocimiento en la humanidad, quien lo entierre, está sometido al colonialismo a futuro

QUIEREN SEPULTAR EL PROYECTO NACIONAL CON LA CULTURA COLONIAL

El mejor ejemplo de esta situación la podemos visualizar por cercanía, en el llamado “descubrimiento de América”, que cualquier historiador honesto llama la conquista del Nuevo Mundo. Nuevo para ellos, los que llegaban, antiguo para quienes vivían desde hacía mas de 10.000 años, que sin embargo fueron colonizados, enterradas sus creencias, ignorados sus saberes, demolidas sus certezas.

Por Jorge Rachid
SIN MORDAZA
14/10/16

En cada período histórico, el mundo nos ha demostrado, como las nuevas “civilizaciones” enterraban conocimientos en nombre de la hegemonía de las armas triunfantes, imponiendo la supremacía de su cultura, por sobre los pueblos dominados, sometidos desde entonces, a nuevas pautas de funcionamiento que incluía nuevas herramientas metodológicas del conocimiento científico.

El mejor ejemplo de esta situación la podemos visualizar por cercanía, en el llamado “descubrimiento de América”, que cualquier historiador honesto llama la conquista del Nuevo Mundo.

Nuevo para ellos, los que llegaban, antiguo para quienes vivían desde hacía mas de 10.000 años, que sin embargo fueron colonizados, enterradas sus creencias, ignorados sus saberes, demolidas sus certezas.

No es el único ejemplo, ya que en el mundo venía sucediendo, destruyendo en algunos casos civilizaciones milenarias como la egipcia, o aportando a pueblos mas atrasados como los árabes en Europa entregando conocimientos, pese a ser caracterizados como bárbaros, con aportes que aún hoy admiramos.

Los chinos y los aztecas eran las mayores civilizaciones de la antigüedad y fueron borradas por siglos, a fuerza de las armas.

El siglo XXl asoma como el desafío de la humanidad, frente a la amenaza del conflicto globalizado en ciernes, donde la experiencia nefasta y dolorosa del siglo XX con sus guerras y las detonaciones atómicas realizadas por EEUU, con cientos de miles de muertos civiles inocentes, en Japón, pusieron un límite a la locura bélica del mundo, que había originado millones de muertos.

Hoy la amenaza es planetaria, una guerra nos llevaría a un escenario impensable, con impacto directo en la naturaleza que nos da vida, nos protege, nos brinda alimentos y agua, vitales para la supervivencia, que serían puestos en riesgos desde el calentamiento global, hasta la disolución de los Polos, con desaparición de países costeros, por aumento de los mares y desaparición de agua dulce.

La Argentina que en cada etapa del peronismo, avanzó en los proyectos de investigación y desarrollo, desde lo nuclear con tropiezos y aprendizajes desde el primer peronismo hasta el desarrollo satelital, con tecnología propia en el proyecto SAT, que hoy el macrismo quiere privatizar.

Negocios son negocios y en la cultura dominante neoliberal, el éxito hoy es mas importante que un mañana posible, para estos sectores del lucro y la ambición desmedida y voraz, que ejecutan con metodología brutal, como siempre hicieron los vencedores.

El programa Raíces, que permitió repatriar en los gobiernos de Néstor y Cristina, a casi 1.200 científico argentinos que habían sido expulsados, después de haber sido formados en las universidades públicas, la mayoría de ellos, con investigaciones que pusieron por décadas a nuestro país a la cabeza de Latinoamérica y fueron echados por sucesivas dictaduras militares o mandados a “lavar los platos” por procesos neoliberales ignorantes del saber científico, brutos por naturaleza.
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Durante doce años el despegue científico tecnológico del país, en una proyección nacional y popular que le daba marco estratégico al desarrollo de industrias de punta, que irrumpen en el mundo marcando liderazgos indispensables y construyendo soberanía, en este caso del conocimiento, fue posible por decisión política.

Ese proceso permitió el arraigo de industrias de última generación en nuestro país, la mayoría de ellas desarrolladas por jóvenes generaciones que se avocaron a los nuevos horizontes tecnológicos.

Desde las biotecnologías hasta los satélites, desde los innovadores a los desarrolladores jóvenes se asientan en los conocimientos que poseen quienes en una visión de país, encaran la investigación aplicada, es decir en función de las necesidades estratégicas del país, sin descuidar la investigación científica dura, que siempre sirve de soporte al desarrollo científico.

Hoy ese impulso ha decidido el gobierno macrista neoliberal, enterrarlo, borrarlo, clausurarlo. Patético.

Se viene un nuevo éxodo de jóvenes científicos al exterior, que costará décadas recuperar, reestablecer la confianza, reinstalar los laboratorios, retomar los estudios y otros los seguirán sus estudios en el exterior, entregando las futuras patentes de sus descubrimientos a los países acogedores, siempre ávidos de recibir inteligencia del Tercer Mundo, para beneficio propio.

Esa colonización futura será con herramientas desarrolladas por nosotros, en otros lares, por la decisión del cipayaje antinacional que en su afán de enterrar peronismo y movimiento nacional y popular, no duda en vender soberanía, una vez más, en este caso Soberanía del Conocimiento.