La salida de cada crisis profunda que hemos transitado en estas últimas décadas: 1976/77; 1989/91; 2001/02 o 2008/09, ha consolidado una estructura social con sus dos extremos bien marcados: Las élites ultra-millonaria y los parias sociales.

POBREZA CERO & RIQUEZA

Por Carlos Chino Fernández

En este primer semestre se ha registrado un proceso de disminución del producto y con él, del consumo de la mayor parte de la población en la Argentina. Sin embargo el sector de mayor poder adquisitivo ha incrementado en el mismo tiempo y lugar, su consumo.

Por Carlos Chino Fernández

 NAC&POP

 11/10/2016

El Instituto Nacional De Estadísticas y Censos de la Argentina (INDEC), acaba de dar a conocer a la opinión pública las nuevas cifras y porcentajes de pobres e indigentes en la Argentina. Estos nuevos datos, dieron lugar a una serie de discusiones y debates acerca de la necesidad y de la urgencia de resolver la situación de pobreza en que se encuentra, un sector importante de nuestra población.

Por otra parte, se intensificaron las discusiones por la validez en la generación y en el tratamiento de las diversas formas de producir las estadísticas.

¿Por qué nos conmueve tanto la existencia de pobres, mientras que la presencia de minorías extremadamente ricas, nos parece un hecho natural y hasta auspicioso?

Los argentinos, coincidimos plenamente en la necesidad de trabajar por alcanzar la pobreza “cer0”.

No sucede lo mismo, a la hora de opinar sobre el consumo improductivo y suntuoso de algunos grupos de ciudadanos; y mucho menos, consideramos que ambas realidades se encuentran casualmente vinculadas.

Por el contrario, sostenemos que ambos procesos se encuentran relacionados.

Para determinar la cantidad de personas pobres, el procedimiento que tiene mayor aceptación y confiabilidad se denomina: Línea de Pobreza.

Entendida ésta, como un umbral de ingresos (medido en $) que divide a la población pobre de la que no lo es.

La medida lo constituye una canasta básica de alimentos y bebidas más otros bienes y servicios.

El valor de los alimentos básicos determina una línea de indigencia.

En función de informes nutricionales y de la Encuesta de Gastos de los Hogares del INDEC, en la Argentina se considera para tal medición el consumo calórico diario necesario para un varón de 30 a 59 años.

Se calcula al día de hoy en 2 700 calorías. Cuando la unidad de análisis es el Hogar, se establece a las mujeres en una equivalencia al varón en un 74%, mientras que los niños equivalen a un 0,5% de un varón adulto.[1]

Para esta última medición oficial de la pobreza tan comentada, un hogar es considerado pobre cuando sus ingresos son inferiores a $12 489 mensuales. Serían algo así como el 32 % de la población.

Estos números son inclusive superiores a los del Observatorio de la Deuda Social de la UCA y a otros de consultoras privadas.

Hay que considerar que para este último registro del INDEC, se modificó la composición de la canasta de consumo.

Es así como de una canasta de 50 artículos, se pasó a una de 57 y de 45Kg de consumo a una de 50 Kg de peso.

Dicho esto, la pobreza se mide en función de un contexto social específico y está condicionado por las características de la estructura social, por las condiciones políticas y económicas del momento y por infinidad de variables culturales.

Desde ya, que con esto no queremos excusarnos y no reconocer la situación de compatriotas que viven en condiciones precarias. La pobreza es ante todo una situación social relativa.

Esa relatividad está -entre otros aspectos-, relacionado con la riqueza, con las características que asume el consumo de los que más tienen, con la presencia de los bienes y servicios más caros y lujosos que existen en el mercado, pero que la mayoría no tiene acceso.

Se es pobre o no, en relación a la capacidad de consumo de determinados bienes y servicios disponibles en una sociedad determinada y en un momento determinado.

La pobreza es, desde una visión más general una situación social en relación a una situación social de abundancia o de riqueza.

Existen una gran variedad de estudios acerca de la pobreza y por separado de estudios e investigaciones acerca de la riqueza que ostentan las élites en nuestro país, y en el mundo.

De la misma manera, se conocen estudios que miden la riqueza y su centralización en función del tamaño de las empresas, su facturación, o nivel de rentabilidad.

En este primer semestre se ha registrado un proceso de disminución del producto y con él, del consumo de la mayor parte de la población en la Argentina.

Sin embargo el sector de mayor poder adquisitivo ha incrementado en el  mismo tiempo y lugar, su consumo.

La concentración de la riqueza en el mundo

 Con la crisis financiera de 2008, con la quiebra del Banco Lehman Brothers, grandes masa de población han sufrido un deterioro marcado en sus condiciones de vida, que fueron afectados de manera directa (por las hipotecas inmobiliarias), o bien, de forma indirecta por la disminución del consumo de productos esenciales.

Sin embargo, desde el año 2009 y hasta el 2012, se produce una gran concentración de la población considerada ultra-rica.

La población ultra-rica (los que tienen más de 30 millones de dólares de libre disponibilidad), creció un 42% y su riqueza un 44%. En el año 2016, su riqueza alcanzará al 50% de la riqueza total existente en el mundo.

Ese sector, ostenta una riqueza de 28 billones de dólares (un 35% de los 79 billones del PIB mundial) [2].

Las 85 personas más ricas, tienen una riqueza igual a las 3500 millones más pobres.[3]

En Argentina

 El 1% de las familias más ricas se quedan con el 16,75% del ingreso nacional.

En 1932 el 1% de la población Argentina de mayores ingresos, obtenía el 18,77% del ingreso nacional.

En 1943, ya era de 25,96%. Durante la etapa peronista, con una distribución del ingreso y de los recursos favorables hacia los sectores del trabajo, pues bien, en el año 1954, ese 1%, había disminuido su ingreso hasta alcanzar un 16,54% del total.

En el año 1972, bajó hasta el 9,44%.

A partir del golpe militar de 1976, la élite de mayor riqueza revirtió esa situación, hasta alcanzar más 12% en 1997, y llegar a la actualidad a disponer del 16,75%[4] del ingreso nacional.

En la historia contemporánea Argentina, cuando la distribución del ingreso favoreció a los trabajadores y al pueblo en general, motivó los cambios de estado políticos, sean éstos realizados con instrumentos de carácter militar o bajo dispositivos mediático-electorales.

Según un informe de la CEPAL (Informe de Ultra Riqueza 2014), en América Latina hay 14 805 multimillonarios. Son aquellos con activos de libre de disponibilidad superiores a 30 millones de dólares.

En  Argentina había por entonces 1185 multimillonarios.

Cada persona de este tipo de hogares, multiplica por 429 veces el ingreso de una persona perteneciente a hogares del 20% más pobre.

Con independencia de los cambios de gobierno, si tomamos la historia reciente Argentina, existe una correlación entre profundización de la situación de pobreza de una parte importante de la población, y concentración de la riqueza en pocas manos.

Para el INDEC, la pobreza fue en 1989 del 50%, en 1994, del 16%, en 1999 del 27%, en 2001 del 33%.

Con la devaluación del 2002, llegó al 52% y cae al 24% en el 2006.

Hoy es del 32,2%. Cada descenso en la medición de la pobreza, se corresponde con una disminución de la inflación.

Esto resuelve la pobreza superficial, pero no así la pobreza estructural.

Esta pobreza estructural, sí se consolido a pesar de los sucesivos gobiernos de la Democracia, y es correlativa con la concentración de riqueza en pocas manos.

La salida de cada crisis profunda que hemos transitado en estas últimas décadas: 1976/77; 1989/91; 2001/02 o 2008/09, ha consolidado una estructura social con sus dos extremos bien marcados: Las élites ultra-millonaria y los parias sociales.

Para intervenir con eficacia en la superación de la pobreza más extrema, es preciso avanzar en la comprensión y explicación de las razones de esa correspondencia entre ambos procesos: Pobreza estructural y riqueza concentrada en pocas manos.

11 de Octubre de 2016

 

Notas:

[1] Ver más detalles en : Página WEB “ Chequeando”, 3 de mayo de 2016

[2] Página 12, junio 2015

[3] Ver: 19/01/2015, Oxfan Internacional. Winnie Byanyima (Directora Ejecutiva)

[4] El Cronista: 2 de noviembre de 2012