La reacción conservadora siempre utilizó la pobreza, para reinstalar la beneficencia en reemplazo de la justicia social.

LA BENEFICENCIA

Por Jorge Rachid

Según el INDEC el índice económico de pobreza se encuentra en un 32%, mientras la UCA en su Observatorio, plantea para el mismo período el 28%, entonces la pregunta es porque el gobierno mide más que un índice que utilizó siempre para atacar al gobierno peronista en etapa electoral. La respuesta es sencilla, así puede responsabilizar al gobierno peronista (pesada herencia) del arrastre que ha tenido que soportar y aumentar por las “dolorosas medidas que ha debido adoptar”, como pasarle 20 mil millones de dólares al agro y minería.

Por Jorge Rachid
SIN MORDAZA
6/10/16

La nueva exposición del INDEC sobre pobreza lleva a reflexiones que sin contextualizar, parecen surgidas de un repollo ahistórico.

En efecto el gobierno macrista ha decidido aumentar los valores de pobreza, por encima de lo hallado, a los fines de bajarlos a futuro como fruto de su gestión.

Eso analizaremos a continuación.

Según el INDEC el índice económico de pobreza se encuentra en un 32%, mientras la UCA en su Observatorio, plantea para el mismo período el 28%, entonces la pregunta es porque el gobierno mide más que un índice que utilizó siempre para atacar al gobierno peronista en etapa electoral.

La respuesta es sencilla, así puede responsabilizar al gobierno peronista (pesada herencia) del arrastre que ha tenido que soportar y aumentar por las “dolorosas medidas que ha debido adoptar”, como pasarle 20 mil millones de dólares al agro y minería.

Si el programa con el cual se ejecutó la medición de ahora del INDEC se hubiese aplicado en el gobierno anterior, la pobreza se ubicaría por debajo del 20% en el 2015, pero al comparar peras con manzanas, la ecuación es imposible.

Pero como la cuestión es como capitalizar políticamente la pobreza, estigmatizar a los pobres y deteriorar la imagen del peronismo, todo vale.

Nunca se dirá en los medios hegemónicos de difusión, verdaderos arietes del poder internacional, que la pobreza al momento de asumir Néstor Kirchner era del 56% y la indigencia del 16%, que fue reducida por un agresivo planteo político “populista” con la creación de mas de 5 millones de puestos de trabajo y el despliegue de planes trabajar que empezaron siendo un millón y medio y terminaron en menos de 150 mil. Eso es “populismo” para el macrismo.

Tampoco nadie dirá en los medios, ni acercará información acerca de los índices de Gini, único valor aceptado a nivel internacional para medir pobreza, más allá de los parámetros estrictos del nivel de ingresos, ya que toma en cuenta más de 32 indicadores de calidad de vida, donde el nivel de ingresos es sólo uno de ellos.

En ese índice la Argentina peronista dejó al país en el menor nivel de pobreza social de Latinoamérica, reconocido por la UNICEF, la FAO y PNUD.

Sin embargo en esta Argentina del canibalismo político instalado por la reacción retrógrada, colonialista y cipaya, el recurso de la pobreza es uno mas de la carga a utilizar en el embate contra la memoria popular de los gobiernos nacionales y populares de Néstor y Cristina, como lo hicieron antes con Perón y Evita y como lo harán mañana con quien se atreva a desafiar a los poderes económicos y estratégicos concentrados, monitoreados por EEUU y el Bloque occidental.

Así es desde el fondo de los tiempos con la confrontación de modelos sociales que “ellos” llaman grieta y nosotros llamamos luchas de los pueblos por su liberación y soberanía plena sin dependencias externas, como marca nuestra Declaración de la Independencia y al Constitución nacional, que aún de matriz liberal, no se atrevió a avanzar al tutelaje colonial.

Esa grieta está determina por el rol social de los pueblos que cuando gobernamos los peronistas son integrados y cuando gobiernan ellos son asistidos.

La diferencia entre Justicia Social y asistencialismo indigno.

En esa diferencia estriba casi el 100% de la confrontación, en donde la pobreza es utilizada como botín de guerra para atacar al enemigo político, en una estrategia determinada, no a vencer políticamente, sino a destruir su patrimonio cultural.

En esa lucha el peronismo no sólo ofrece a prueba su construcción social, con defectos por supuesto, pero con objetivos claros de integración social plena, desde los jubilados a la AUH, desde la entrega de computadoras en las escuelas a las becas de estudio para los jóvenes sin recursos.

De ahí los conceptos elaborados por la ofensiva macrista, de libreto conocido, de marketing gastado en campañas electorales plagadas de mentiras y promesas incumplidas, que ahora quieren hacer creer al pueblo, una cultura neoliberal basada en “los privilegios que creyeron tener los pobres, de acceder a bienes y servicios”, junto a la amenaza extorsiva de “elijan entre empleo o salario”, o peor aún afirmando que “el hijo del barrendero seguirá siendo barrendero” al replicar discursos de la última dictadura militar, cuando atacan las Universidades del conurbano bonaerense, mostrando su verdadera cara de autores del genocidio social, como en los 90.

Replicarán sin dudas estos y otros conceptos con su artillería desplegada en el ocultamiento y la fabulación conspirativa elaborada entre los medios y la judicialización de la política, pero nosotros desde el campo nacional y popular replicaremos con los puños llenos de verdades a quienes pretenden avasallar las conquistas sociales y la ampliación de derechos conseguidos con un estado regulador y una política de construcción, que llevó a la juventud “a hacerse artífice de su propio destino y no instrumento de la ambición de nadie” (Perón)