Grandes discusiones, internas, trabajos políticos por todos lados. Y entre ellos los dos partidos mayoritarios presentando sus proyectos de los grandes temas nacionales: uno de ellos la radiodifusión.

CONVERGENCIA DIGITAL O CONVERGENCIA DE NEGOCIOS (A propósito de una vieja nueva LEY DE COMUNICACIONES)

Por Faustino Velasco

Al cumplirse el próximo 10 de octubre 6 años de la promulgación de ley 26522, de SERVICIOS DE COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL, vilmente derogada, el cipayismo gobernante nos ‘mete en el mundo’ haciéndonos perder soberanía en el ámbito comunicacional por donde pasa uno de los grandes pilares del desarrollo presente.

 

 

Por Faustino Velasco

 

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Al cumplirse el próximo 10 de octubre 6 años de la promulgación de ley 26522, de SERVICIOS DE COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL, vilmente derogada, el cipayismo gobernante nos ‘mete en el mundo’ haciéndonos perder soberanía en el ámbito comunicacional por donde pasa uno de los grandes pilares del desarrollo presente.

 

Hace 34 años tras la guerra por NUESTRAS MALVINAS se vivía en plena ebullición por la apertura democrática que, tras la derrota, que había llevado al suicidio a la más cruel dictadura del siglo pasado.

 

Grandes discusiones, internas, trabajos políticos por todos lados. Y entre ellos los dos partidos mayoritarios presentando sus proyectos de los grandes temas nacionales: uno de ellos la radiodifusión.

 

Alter tempus; ambos partidos (PJ y UCR) coincidían en la mayoría de los temas trascendentales que debería tener una nueva normativa para el sector.

 

Larguísimas discusiones y proyectos de ley frustrados. En septiembre de 1984 le cupo al entonces Senador Nacional  Fernando MUHUM (UCR – CÓRDOBA) abrir el camino legislativo presentando, en la nueva etapa democrática, el primer proyecto de LEY DE RADIODIFSUIÓN.

 

Hubo muchos otros proyectos y también propuestas parciales sin alcance legislativo que sería muy largo enumerar llegando a la particularidad de que, ante el atraso y lentitud por una definición nacional en el tema, la provincia de NEUQUÉN sacó ‘su ley’ válida dentro de sus límites jurisdiccionales. Esto trajo un conflicto de poderes con la NACIÓN dada la característica del tema que por su calidad sólo puede ser legislado a nivel federal.

 

Entre otros proyectos, que tuvieron estado legislativo, merecen citarse el del Diputado Nacional Dr. ÁLVAREZ GUERRERO (UCR – RIO NEGRO), el de Carlos GROSSO (presentado por el PJ CAPITAL FEDERAL), el del Senador Nacional Oraldo BRITOS (PJ – SAN LUIS) y el de las PROVINCIAS JUSTICIALISTAS. En la redacción de estos dos últimos tuvo participación quien escribe.

 

Pasaron los años y también pasaron muchas cosas que alteraron aquel tradicional esquema de pensar en la radio y la televisión por ondas hertzianas y tímidamente en servicios por cable.

 

La ley de la dictadura (22285), y no sólo por su carácter represivo, fue quedando obsoleta ante un cambio arrollador de los parámetros tecnológicos. Ante una inoperancia legislativa, que no fue  casual, comenzaron a surgir decretos modificatorios y complementarios que sólo sirvieron para complicar y ensuciar el tema muchas veces favoreciendo intereses parciales que llevaron a la política del hecho consumado cuando finalmente se trató el tema en el congreso.

 

Lo más oneroso para la soberanía de nuestro país fue permitir la injerencia de capitales extranjeros en la propiedad de los servicios, algo que ni la ley de la dictadura taxativamente había permitido.

 

Recién en 2010, 27 años después de recuperada la democracia, y tras casi 2 años de intensos debates multisectoriales en todo el país, y entonces, y ahora también, con la UCR claudicando de todo lo que otrora propusiera, se consiguió promulgar una nueva ley para el sector cuyo objetivo además de la obviedad de ordenar el caos normativo permitió, entre muchas otras mejoras y perfeccionamientos, el ingreso a la titularidad de las licencias de los actores sociales antes, y desde siempre, excluidos e intentó desandar el camino de la monopolización y extranjerización.

 

En estos 32 años transcurridos, desde el primer proyecto del Senador MUHUM (1984), la explosión tecnológica cambio totalmente el paradigma mediático.

 

De aquella catódica pantalla familiar con personajes locales (entiéndase nacionales) saltamos, sin casi darnos cuenta, a una ‘maravillosa’ red (Internet) que todavía no tardamos en asimilar ni entender en su potencialidad y riesgo.

 

Antes, ayer nomás, entró (¿entró o nos impusieron?) la TV CABLE, luego con cientos de canales extranjeros, obnubilándonos con el ‘cine permanente’ potenciado, luego, con la descarga de archivos hasta llegar hoy a los servicios denominados OTT como NETFLIX y otros similares.

 

Se prostituyó la riqueza de la imagen bastardeándola hasta el hartazgo

 

El tema hoy vincula más que nunca a ingenieros y comunicadores, a comunicadores e ingenieros. Esto ha descolocado principalmente a los comunicadores, sin desmedro de la agotadora actualización que deben sufrir los ingenieros.

Hoy ‘converge’ todo pero como ‘caño’, como ‘fierro’. Los contenidos siguen siendo lo mismo más allá de un aparente cambio de forma.

 

Esa convergencia es una cosa inventada por las ‘telcos’ para potenciar su negocio; para hacernos creer que hoy lo importante es el ‘caño’, la red, y no lo que por ella circula y ………….. lo que el usuario (mal denominado consumidor) debe pagar por acceder a ‘todo’ lo que ella ofrece.

 

Mientras los comunicadores están (siguen estando) preocupados por los tradicionales contenidos audiovisuales, cine y televisión sobre todo, nadie (o quizás unos pocos) han pensado en los contenidos de las redes sociales (que son muchas; no sólo FACEBOOK, TWITTER o INSTAGRAM) y de los videojuegos o de lo que significan las ‘APLICACIONES’ (‘App’). Y ahora se viene (en realidad ‘ellos’ vienen con) el video 360, la realidad aumentada, la realidad virtual, la nanotecnología y toda una serie de adminículos, hardware y software para su implementación.

 

¡Ah me olvidaba! GOOGLE ‘gugleó’ todo el país, no sé con autorización de quién si es que la hubo, y no sólo satelitalmente sino que anduvo a diario registrando nuestras calles y casas.

 

Mientras todo esto sucede somos pasivos receptores (compradores, usuarios; en realidad consumidores) de todos esta subyugante fascinación en la que nos han metido. Lo correcto es decir precisamente ‘que nos han metido’ y hemos ‘comprado’, y seguimos ‘comprando’ sin saber nada, la mayoría, de qué se trata.

 

Han conseguido atraparnos con la imagen; según la primera acepción del DICCIONARIO DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: “1. f. Figura, representación, semejanza y apariencia de algo.” Y, a partir de allí, cambiarnos la realidad. Hemos llegado a la siniestra profecía de ORWELL en su 1984.

 

¿Y hoy cuando nos hablan de una ‘nueva’ LEY DE COMUNICACIONES que debemos hacer? Entender que el tema no es una isla en el retroceso neoliberal que estamos padeciendo sino que forma parte de un todo intentando llevarnos, una vez más, a consolidar la entrega del patrimonio

 

Todo lo expresado no es aséptico: ¡ES POLÍTICO! Y así debe entenderse, si no seremos simples sujetos pasivos amorfos que veremos pasar los sucesos desde la ventana: la única salida es retomar, una vez más la conocida lucha por el PROYECTO NACIONAL.

 

 

NOTA:

El correo – e del autor es:  Faustino Velasco faustinovelasco@gmail.com