El periodista político Pablo Ibáñez analizó en diálogo con Agencia Paco Urondo la situación del peronismo bonaerense.

«EXISTE LA POSIBILIDAD QUE 2017 SEA LA TERCERA VUELTA DE 2015»

Por Enrique De la Calle

Si el peronismo tiene 40 o 45, si se toma como referencia la elección de Scioli en Buenos Aires, hay un pedazo de kirchnerismo. Algunos dirán que es 25, otros que es 15. Pero hay un pedazo importante que es kirchnerismo. Tiene un piso alto, digamos. El peronismo sabe que hay un actor ahí que hay que interpelar.

Por Enrique de la Calle
APU
Agencia Paco Urondo
09 septiembre 2016

APU: ¿Cómo está viendo los diferentes movimientos que se dan en el peronismo de la provincia de Buenos Aires?

Hubo un encuentro en homenaje a Antonio Cafiero donde se habló de Perón y Evita pero no se hizo referencia a Kirchner ni a Cristina.

En la semana, Verónica Magario, intendenta de La Matanza, dijo que el tiempo de CFK se terminó.

Pablo Ibáñez: Hay distintos planos.

Por un lado está el peronismo con territorio, sea intendentes o gobernadores.

Están aplicando la verdad histórica del peronismo: el que tiene territorio tiene poder, tiene presupuesto, tiene gestión para mostrar.

Aquel que tiene un pedazo de mapa, chiquito o grande, defiende esa porción de poder.

Después están los dirigentes que están en el llano, los que perdieron las elecciones, en el sentido de que perdieron territorio.

Esa es una primera distinción.

APU: Entre esos, que llama territoriales, no hay una postura uniforme…

PI: No hay una sola mirada.

Hay un elemento que los unifica a todos: hagamos valer que tenemos territorio.

Por eso están obligados a negociar, porque tienen necesidades de gestión.

Lo que tiene que ver con la política real.

Después hay mil matices entre los territoriales.

Entre ellos, qué hacer de cara a 2017/19 y cómo pararse frente al kirchnerismo/cristinismo.

Ahí hay varios planos, de nuevo.

Está el grupo Esmeralda, que desde que se conformó tiene tensiones, porque no es fácil coordinar entre pares, como son los intendentes.

Además, de los estilos de conducción, no es lo mismo Martín Insaurralde o Gabriel Katopodis.

Después está el Grupo Fénix, que incluye a La Matanza.

Ahí se mezclan cuestiones de política y de conducción.

De fondo, está la discusión sobre dónde pararse: cerca del kirchnerismo, con Massa o incluso ser la pata peronista de Cambiemos.

Hoy, esa última variable, es la más compleja por la situación del Gobierno, que no está bien posicionado en la actualidad.

APU: ¿Ve un cambio en los últimos meses en relación al kirchnerismo o a Cristina? Da la sensación que hubo un acercamiento o por lo menos, menos nivel de crítica.

PI: Noto algunos cambios en el último tiempo.

Se pasó de tener una actitud de abierta hostilidad a no criticar, más allá de que puede aparecer algún cuestionamiento velado.

Pero por lo menos no es tan visible como hace un tiempo.

APU: ¿Eso por qué ocurre? ¿Por las encuestas que aparecieron sobre CFK o porque no tienen por ahora otro candidato?

PI: Es una combinación de cosas.

Ven que el kirchnerismo tiene un componente electoral y político que es necesario para los planes competitivos de un espacio pos FpV.

Creo que el FpV está archivado como marca electoral.

Si el peronismo tiene 40 o 45, si se toma como referencia la elección de Scioli en Buenos Aires, hay un pedazo de kirchnerismo.

Algunos dirán que es 25, otros que es 15.

Pero hay un pedazo importante que es kirchnerismo.

Tiene un piso alto, digamos.

El peronismo sabe que hay un actor ahí que hay que interpelar.

Detrás de todo eso está lo siguiente: se cree que hay que reivindicar ese tiempo político, del cual esa mayoría de dirigentes formó parte.

Ahora, la idea que está presente es que no quieren que los conduzca Cristina.

Una cosa es revalidar al kirchnerismo, como un actor social o electoral.

Otra cosa es ponerse detrás de Cristina y que ella diga qué es lo que hay que hacer.

Ahí hay un conflicto y es muy delicado lograr un equilibro en ese punto.

Porque tendría que pasar que Cristina se corra de la política o que cumpla un rol que nunca cumplió, es decir que sea un par con otros dirigentes del peronismo.

APU: Después hay un universo de intendentes bonaerenses que sí se encuadran en el peronismo kirchnerista, para decirlo de algún modo.

PI: Hay un grupo de intendentes, está Ferraresi (Avellaneda), Secco (Ensenada), Pato Mussi (Berazategui) y algunos otros del interior…

APU: ¿No lo pone a Festa, de Moreno, en ese listado?

PI: Hay que ver dónde está Festa, porque entra dentro de las internas de La Cámpora. Él está asociado con José Ottavis, que hasta donde sé tiene una relación particular con La Cámpora. Nunca lo pongo dentro de la cuenta de La Cámpora.

APU: Pero sí lo pondría en la cuenta de Cristina, ¿no?

PI: Lo pongo en la cuenta de Cristina desde el punto de vista simbólico. No me extrañaría que Ottavis termine cerrando un acuerdo con un sector del peronismo más pos K.

Tampoco creo que Wado de Pedro y Juan Ustarroz (Mercedes) estén lejos de esa variable.

De cualquier modo, hay que ver qué pasa el año que viene, cómo se presente la campaña, si futuro versus pasado, si kirchnerismo versus macrismo.

Tal vez se acorte el margen para moverse.

Por ejemplo, también hay que ver qué pasa con la situación judicial de Cristina.

Nadie fuera del universo más k sale a defender a CFK en relación a esas causas.

Después de la reunión de Cristina con Scioli, muchos gobernadores e intendentes criticaron a Daniel por esa foto.

Y Scioli dijo que Cristina fue la única persona que lo llamó después de la denuncia que apareció en la Justicia.

De algún modo les dijo: «muchachos, ustedes no me llamaron».

APU: En relación a Scioli: ¿su suerte está atada a Cristina?

PI: Creo que hoy no tiene mucho margen más allá de ese espacio.

Una tesis indica que tal vez sea Scioli la carta de unidad en el peronismo.

No lo sé, porque también se ve mucha queja de muchos dirigentes contra él.

APU: Vuelvo a la relación del peronismo bonaerense y Cristina. Si ella fuera candidata, ¿habría dirigentes que romperían?

PI: Hay dirigentes que no van a ir con ella, no van a terminar detrás de CFK.

Muchos que se van a refugiar en el municipio, otros irán con Massa y después algunos cerrarán con Cambiemos.

Muchos intendentes bajaron la persiana en ese sentido.

Un dirigente con buen diálogo con ella me decía el otro día: «Cristina ya dio todo lo que podía dar».

Es un argumento discutible, por supuesto, pero que está dando vuelta.

Creo que muchos en ese caso van a dejar pasar el 2017 y no ponerse detrás de Cristina.

Lo escribí en alguna columna: existe la posibilidad que 2017 sea la tercera vuelta de 2015.

Que los actores y las discusiones sean parecidos.

Por eso, tal vez el 2017 no sea imprescindible para muchos actores.

APU: En ese escenario: ¿cómo lo ve a Massa?

PI: El 70% del electorado lo comparte con Macri.

Él tiene que salir a buscar votos entre el 50% que no votó a Macri en el balotaje.

Está mirando hacia ese lado. Creo que Stolbizer lo enriquece, es un buen complemento.

Massa puede estar en una encerrona como la del 2015: que esa discusión K versus Macri lo deje en tercer lugar.

Por eso algunos piensan que Massa no tiene que jugar necesariamente en 2017.

Alguien cerca de él me decía que un porcentaje importante de la gente que conoce a Massa no sabe que es diputado.

APU: Por último: ¿cómo ve a Cambiemos en PBA?

PI: Cambiemos tiene unos 60 intendentes, tiene buena presencia territorial.

Tiene a la gobernadora, que con el 39% fue la mejor elección que hizo Cambiemos en provincia de Buenos Aires, porque Macri perdió tres veces en PBA.

El escenario electoral es complicado para Cambiemos, porque su mejor elección es un techo relativamente bajo.

No venís de una elección de 45% y podés perder 10 puntos.

Ahí hay un conflicto numérico.

El conurbano bonaerense es el sector más hostil para Macri.

Por eso la apuesta del macrismo es partir todo lo que pueda lo que está enfrente, que vayan lo más repartido posible.

EC/

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