Choque profundo, entre la cultura del trabajo peronista y la cultura de la especulación neoliberal macrista

DE GRIETAS: EL MARCO PERSECUTORIO

La Grieta, ellos y nosotros, los trabajadores y los ricos, entre el modelo social solidario y la cultura del derrame no hay consenso posible, de un lado talla el Mercado como ordenador social, en el nuestro, es el Estado quien defiende los intereses de los más desprotegidos.

Por Jorge Rachid

Sin Mordaza

6/9/16

 

  • La Grieta, ellos y nosotros, los trabajadores y los ricos, entre el modelo social solidario y la cultura del derrame no hay consenso posible, de un lado talla el Mercado como ordenador social, en el nuestro, es el Estado quien defiende los intereses de los más desprotegidos.

 

  • Algunos llaman a la concordia y la reconciliación social de los argentinos, otros proclaman la necesidad de la gobernabilidad, como eje excluyente de la dinámica política, cuando la realidad expresa con fuerzas un pueblo que clama por Justicia Social, en la reafirmación de derechos adquiridos y un gobierno que los aplasta.

 

  • Ese escenario se expresa con brutal profundidad, cuando el presidente, desde China, con desconocimiento de la realidad, carga sobre los trabajadores, por sus actitudes y desempeños, la responsabilidad de la crisis nacional, que han provocado las políticas de ajuste, de su propio gobierno.

 

  • Eso se llama ideología, es decir conjunto de ideas dominantes que expresa cada sector de la vida nacional, en donde el eje de construcción social, está puesto en lugares diferentes: para el neoliberalismo es la macro economía y las “metas de inflación”, para el movimiento nacional y popular, encarnado por el peronismo, el hombre biogénico, con la naturaleza preservada, es el eje del modelo solidario.

 

  • Esa actitudes desatadas en el campo de la política, producen las movilizaciones masivas, de cientos de miles de compatriotas en reclamo, destinado a frenar políticas lesivas a los trabajadores, desde tarifazos hasta techos de paritarias, desde devaluaciones hasta licuación de salarios por precios disparados, frente a un gobierno que acusa alegremente de desestabilizadora, cualquier protesta.

 

  • Sin embargo debo decir con énfasis: el gobierno no se equivoca, está desplegando con éxito su plan de cambiar el eje estructural de la Argentina, lo lleva adelante sin escrúpulos, ni pudor, sin valorar ni tomar en cuenta los efectos sociales que producen sus medidas, no les interesa, ni les importa, son insensibles a los “efectos secundarios” de sus verdades absolutas.

 

  • Ahí está el meollo del problema político del país: a esa política se la combate en la calle, frenado sus intentos o se la convalida, aceptando que han ganado el gobierno por vía democrática y por eso les deberíamos facilitar, su deconstrucción del estado de Justicia Social, que estábamos transitando. Esa discusión pretende ser empañada por la famosa “herencia recibida”.

 

  • Por eso necesita el macrismo, el marco persecutorio, denigratorio, salvaje sobre los peronistas que gobernaron el país durante doce años, mas allá de la Justicia, con condenas sociales agitadas por los medios, los mismos que ocultaron las gigantescas marchas de todo el país, las mismas que ponen tapas vergonzosas, en un mundo donde se producen, diariamente, cuestiones que afectan la humanidad, minimizadas o enterradas de la información diaria.

 

  • Son extremadamente mediocres el gobierno, los medios y la Justicia, en esta etapa de la vida nacional, donde las ideas han dado paso a las batallas, donde la discusión es imposible y por eso se imponen programas de gritos destemplados, de agravios gratuitos, de disección de personas sin respetar sus familias, se las lapida graciosamente, con impunidad en la fogata de la impudicia gobernante.

 

  • El gobierno ya tuvo que retroceder en algunas cuestiones que ha manejado en forma pésima en lo político, aunque con certeza quirúrgica en su avance, ante la reacción del pueblo, que tiene memoria viva, que el macrismo pretende borrar, de la crisis del 2001 y de los años de recuperación. Lapidar a un gobierno como el peronismo que sacó al país de una crisis terminal, no es mala memoria, es simplemente la necesidad del neoliberalismo del escarmiento al “populismo”, que ha osado desplazar al Mercado, ícono único del Consenso de Washington, que determina quien es democrático y quien no. Cipayismo de manual, sumiso en lo político y colonial en lo cultural.

 

 

 

Jorge Rachid jorgerachid2003@yahoo.com.ar