La crisis del 2001 terminó de estallar, cuando los caballos de la policía agredieron a las Madres en el mediodía del 20 de diciembre.

CON HEBE A LA CABEZA, EL PUEBLO COMIENZA A CUESTIONAR LA LEGITIMIDAD DEL PODER A MACRI

Por Jorge Rachid

Hebe de Bonafini, la Titular de Madres, que tomó la posta, después de la desaparición y asesinato, en 1977, de Azucena Villaflor, las monjas francesas y otras madres, que fueron desaparecidas por pedir por sus hijos enfrentando la dictadura más feroz que se tenga memoria, han sido agredidas, como objeto del deseo, de un gobierno que quiere borrar la memoria histórica. No les será fácil hacerlo ni gratuito. El pueblo ahora esta a su lado.

 “La Agresión a los Dioses, suele despertar Tempestades”

La Ilíada- Homero

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

NAC&POP

5/8/16

Las Madres de Plaza de Mayo, máximo símbolo de la Argentina en el mundo, de lucha y perseverancia en defensa de los Derechos Humanos, que enfrentaron la dictadura más feroz que se tenga memoria, en paz, en silencio solamente elevando su reclamo de Justicia, han sido agredidas, como objeto del deseo, de un gobierno que quiere borrar la memoria histórica.

No les será fácil hacerlo, sin dudas, eso quedó demostrado ayer cuando un juez de la Nación, que no se atreve a citar ni a un policía raso, emitió una orden de detención sobre Hebe de Bonafini, la Titular de Madres, que tomó la posta, después de la desaparición y asesinato, en 1977, de Azucena Villaflor, las monjas francesas y otras madres, que fueron desaparecidas por pedir por sus hijos.

Lo que no se atrevió Videla, ni Massera, lo hizo el presidente Macri, por mas que se esconda detrás de las togas supremas de la justicia, fue una decisión política, como lo es un Partido Judicial al servicio de la embajada de EEUU, que da órdenes a un gobierno que pone la cabeza como en las fotos de los circos.

Hebe de Bonafini, que presentó 168 recursos de amparo desde la desaparición de su hijo Jorge, sumados a los de su hijo Raúl secuestrado meses después, como por su nuera Helena un año mas tarde, nunca recibió una respuesta de la justicia, ni un papel, ni un recibido, nada, sólo silencio cómplice de una justicia sumisa como hoy, al servicio del poder.

En esta causa, en la cual se presentó toda la documentación de Sueños Compartidos, con viviendas construidas, miles de trabajadores en todo el país movilizados cooperativamente, que descansan en el despacho del juez y ante quien la misma Hebe se presentó, de buenas a primeras dicta una indagatoria, seguida de una orden de detención, al no concurrir, con allanamiento y búsqueda en la Universidad de las Madres.

Un hecho mundial de conmoción.

O no preveían la reacción popular, o quieren destruir a cualquier costa esa memoria reciente de un país más amable con su pueblo.

No les alcanzaba, se dieron cuenta con la persecución a Cristina, ni del mamarracho de “12 años de corrupción” como quieren instalar en el país, con un pueblo que sabe que se hizo y que no se hizo, como se vivía hasta el 10 de diciembre y el dolor del hoy.

Los juristas dirán en coro: Hebe como cualquier ciudadana debe estar a derecho, debe presentarse ante el juez, no debió negarse.

Pueden ser razones desde el derecho, que no es una ciencia exacta y menos aún cuando los jueces son serviciales a intereses políticos e instrumentan sin pudor resoluciones “legales”, que en otros caso duermen el sueño de los justos en los cajones de los despachos, por ser incómodos para el poder, por ejemplo Panamá Papers.

Cuando el pueblo del área metropolitana vio la situación y como se desarrollaba, acudimos en masa a acompañar el destino de nuestras Madres, ya que ellas hace muchos años eligieron reclamar por todos, no sólo por sus hijos, todos somos tributarios de su lucha, la democracia argentina lo es, ya que fueron un pilar enorme en la derrota de la dictadura cívico militar.

Lo cívico de esa dictadura, ahora gobierna, legalmente, aunque en pocos mese ha perdido legitimidad.

Los diarios y agencias de exterior, sus corresponsales en el país lo vieron, lo palparon, lo sintieron en la confluencia de esas decenas de miles emociones de afecto profundo a las Madres, indignación colectiva, avasallamiento de una mujer de 87 años, que deberían tratar mínimamente con respeto y también sentía esa multitud desorganizada, pero compacta, la voluntad de lucha por los derechos y la dignidad.

La crisis del 2001 terminó de estallar, cuando los caballos de la policía agredieron a las Madres en el mediodía del 20 de diciembre, después del estado de sitio y una noche de movilizaciones.

Fue esa foto la que decidió el alejamiento de un gobierno, también legal pero ilegítimo y claudicante a los intereses de la Patria y del Pueblo.

Estamos anunciando el conflicto social desde marzo, pero siguen profundizando las medidas antipopulares y fortaleciendo el campo popular, que se aglutina para la defensa de los derechos conquistados.

Las Madres iluminaron la larga noche de la dictadura, no dejaremos que se apaguen esas luminarias de humanidad, compromiso y lucha que representan.