En 1968 nacía la CGT de los argentinos: El programa tenía un contenido antidictatorial, antiimperialista, y de liberación.

ENCUENTRO RAIMUNDO ONGARO – AGUSTÍN TOSCO

Mientras que se retiraron del Congreso tanto vandoristas como colaboracionistas, constituyendo la «CGT de Azopardo», que paso a ser la «CGT oficialista y colaboracionista», que en las discusiones con la CGTA, levantaba la consigna «Primero la unión, después la lucha», mientras que la central comandada por Ongaro, les respondía planteando «Primero la lucha, después la unión»

NAC&POP

02/08/2016

1968-28 al 30 de marzo-2006

La CTA-Rosario rinde homenaje a los que ayer y hoy siguen luchando por «una sociedad donde el hombre no sea el lobo del hombre sino su compañero y hermano».

«Empezaron sintiendo vergüenza por sus ropas de obreros, trataron de ponerse a tono con los despachos y antesalas ministeriales y poco a poco de representantes obreros frente al poder se convirtieron en representantes del poder frente a los obreros.»

«Se enriquecieron, adquirieron hábitos y vicios incompatibles con sus cargos de dirigentes sindicales, burocratizaron sus sindicatos, los transformaron en maquinarias sin contenido, se limitaron —en el mejor de los casos— a la acción social, el tanto por ciento de aumento en cada nuevo convenio, los hoteles de turismo, las colonias de vacaciones.»

«Olvidaron que los trabajadores no pueden ni deben mantenerse al margen de los problemas fundamentales de la vida nacional.»

«Olvidaron que la política del gobierno contraría los intereses de la clase trabajadora.»

«Toleraron los avances incesantes de los monopolios que rigen la economía del país, arruinando a las empresas nacionales, especulando con la desocupación que abarata la mano de obra, envileciendo los salarios.»

«Durante años esos dirigentes se opusieron entre sí; encarnaban actitudes distintas ante los problemas nacionales, inclusive se combatieron con dureza.

El tiempo ha borrado esos matices, ha gastado los ropajes ocasionales y los ha dejado desnudos; es posible ver que se parecen mucho, unos y otros.

Por eso ahora, como por arte de magia, están todos juntos, enfrentados a los trabajadores.»

• [Del Semanario de la CGTA, 1968] Congreso Normalizador de la CGT Amado Olmos

Durante meses una predica golpista proveniente de distintos sectores dio sus frutos el 28 de junio de 1966, cuando el movimiento encabezado por el Gral. Juan C. Onganía destituyo al presidente Arturo Illía.

Contribuyeron para la asonada militar desde las multinacionales hasta un enorme aparato en el que intervinieron varios medios de prensa, las FF.AA, sus organismos de «inteligencia» y dirigentes sindicales que se sumaron a la campaña desestabilizadora.

Luego, del fracaso de las medidas de la CGT a comienzos del 67, creció la relación de los sindicatos colaboracionistas encabezados por Coria, con el gobierno.

Posteriormente, en el Congreso Normalizador «Amadeo Olmos» de la CGT, del 28 al 30 de marzo de 1968, se produjo la fractura del sindicalismo, y surgió la «CGT de los Argentinos» (CGTA), siendo elegido Raimundo Ongaro, como Secretario General, al que apoyaron un amplio arco ideológico de gremialistas.

Mientras que se retiraron del Congreso tanto vandoristas como colaboracionistas, constituyendo la «CGT de Azopardo», que paso a ser la «CGT oficialista y colaboracionista», que en las discusiones con la CGTA, levantaba la consigna «Primero la unión, después la lucha», mientras que la central comandada por Ongaro, les respondía planteando «Primero la lucha, después la unión»

• Cristianismo y Revolución Nº 13, 1969

Dentro de la CGTA, confluyeron distintos sectores entre los que se destacaron direcciones enrolados en el «peronismo duro», como telefónicos, sanidad, otras influenciadas por el radicalismo y los socialistas democráticos, expresados en ferroviarios y viajantes, otros sectores que respondían a la política del Partido Comunista, y a grupos políticos como el Partido Comunista Revolucionario (PCR), y principalmente sindicalitas ideológicamente social-cristianos, políticamente vinculados a sectores del peronismo como el ongarismo, la UNE en el movimiento estudiantil, sacerdotes del Tercer Mundo, etc.

Todo ese conglomerado de fuerzas políticas, sindicales y estudiantiles que se expresaron en la CGTA o de Paseo Colón, lo hicieron tras un programa antiimperialista, antimonopolista y antioligarquico.

En los años de su existencia llevo adelante importantes luchas contra el plan de racionalización y ataques de las conquistas obreras de aquella dictadura que «no tenía ni tiempos, ni plazos…».

A las semanas, un sector del movimiento obrero de Rosario y del Cordón Industrial lanzo una convocatoria titulada «Por una CGT sin compromisos o ataduras espurias» en donde se afirmaba «Asumimos la responsabilidad que el momento nos exige, UNIR en torno a esta Regional de la CGT, a todos los que, sin compromisos o ataduras espurias, entendemos que a los trabajadores se los arma de fe y de ansias de lucha, con posiciones claras, que no dividen, sino que unifican y sirven para hacer surgir dirigentes leales a las ideas e intereses del pueblo trabajador».

Posteriormente, el 17 de abril un plenario de 27 gremios, presidido por Héctor Quagliaro, conformo la «CGT de los Argentinos Regional Rosario», aprobando lo resuelto en el congreso normalizador.

A nivel nacional la CGTA, emitió el «Programa del 1º de Mayo de 1968», redactado por Rodolfo Walsh, siguiendo a otros documentos del sindicalismo como el de La Falda (1957) y el de Huerta Grande (1962).

En Rosario, el histórico documento de la central obrera, fue ampliamente divulgado entre los sindicatos, activistas gremiales y políticos, como un modo de propagandizar el acto del día de los trabajadores.

El programa tenía un contenido antidictatorial, antiimperialista, y de liberación.

«Durante años solamente nos han exigido sacrificios.

Nos aconsejaron que fuésemos austeros: lo hemos sido hasta el hambre.

Nos pidieron que aguantáramos un invierno: hemos aguantado diez.

Nos exigen que racionalicemos: así vamos perdiendo conquistas que obtuvieron nuestros abuelos.

Y cuando no hay humillación que nos falte padecer ni injusticia que reste cometerse con nosotros, se nos pide irónicamente que «participemos».

Les decimos: ya hemos participado, y no como ejecutores sino como víctimas en las persecuciones, en las torturas, en las movilizaciones, en los despidos, en las intervenciones, en los desalojos.

No queremos esa clase de participación.

Agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar en el punto donde otros las dejaron, viejas banderas de la lucha.»

(Mensaje a los trabajadores y al pueblo: 1 de mayo de 1968. CGT de los Argentinos)

Fuente: C.T.A. Rosario