¿En que momento nos comenzaron a volver cobardes?

SELECCIÓN NACIONAL: LA ESTRATEGIA DEL MIEDO

Por Antonio Dominguez

Messi no es el que tiene miedo. Messi ataca. Pero solo, y desde muy atrás. Es cierto que por tanto marcarlo a Messi, Higuaín, Lavezzi o Agüero tuvieron oportunidades solos con el arquero dentro del área de cambiar algún resultado y las tiraron todas afuera. Porque no son, ni lejos, el hipermarcado Messi y tuvieron una sola por partido, no cinco. El problema claramente es la estrategia del miedo que lo deja tan solo y tan lejos del área a Messi.

Por Antonio Dominguez
NAC&POP
05/07/2016

¿En que momento nos comenzaron a volver cobardes?

Acaso cuando la «libertadora» luego de bombardear y ametrallar a nuestro pueblo fusilando patriotas, pretendió también robarnos por Decreto la identidad peronista.

No creo, eso no hubiera creado aquella gloriosa resistencia.

Y tampoco el posible miedo le había llegado al futbol.

Fuimos orgullosamente al año siguiente de 1958 al Mundial de Suecia con la AFA a tratar de vender mas jugadores, prescindiendo del brillante terceto central de los “carasucias” de la Copa America de 1957 exportados a Europa, pero tampoco con el elegido mejor arquero de America en Lima.

Lamentablemente lo pagamos muy caro, volvimos de Suecia con 10 goles en contra en 3 partidos, mucho peor que la debacle del 2002 en Corea-Japón, aunque todavía intentábamos también -como en esa otra oportunidad- al menos, atacar e hicimos en Suecia la mitad de los que nos hicieron.

Ya en Chile 1962 e Inglaterra 1966 con el peronismo y su cultura totalmente proscriptos y el muy «europeo» Juan Carlos Lorenzo al comando de la Selección, la cosa empezó a ser muy distinta: jugábamos “a la moda europea” con menos de un gol de promedio a favor por partido.

Mientras que al igual que después del profesionalismo de 1931 nuestra super competitiva identidad futbolística había sido desdibujada pretendiendo «recuperar» la del supuesto faro civilizatorio europeo; justamente los «bárbaros» vecinos de Brasil con la mentalidad e idiosincrasia festiva/creativa pre global que tanto nos envidiaban y admiraban y que siempre había sido la nuestra, se liberaban de tanta disciplina táctica importada por los “Mister” y «robaban» nuestras otrora orgullosas y hasta prepotentes banderas, para hacerse primero bicampeones mundiales y luego tri.

Una vez mas al igual que casi siempre y en todos los ordenes, la clase dirigente argentina tilingueaba.

El desastre y la desorientación cultural reforzada por la dictadura de Onganía, mientras Brasil desatando todo su irrepetible talento tropical festejaba seguido, termino en cambio acá con la debacle de hasta quedar afuera del Mundial de México 70, con selecciones que insólitamente dejaban afuera a los Madurga, Pastoriza, Willington, Ermindo Onega, Rojitas, Verón, Doval, García Cambón, Marcos, etc, para darle lugar a los Rulli, Rattín, Pachamé, etc

Es que no se termina de entender de que se trata el futbol como se canso de explicarlo el Doctor en Medicina y enorme falso 9 del Brasil del 70 conocido mundialmente como Tostao:- «El futbol es ni mas ni menos que el teatro de la vida» y por lo tanto gran metáfora de las sociedades y sus pueblos.

Es lógico que el movimiento permanente de una esfera desde pequeños nos capte la atención, ya que todo cambio o movimiento significa peligro u oportunidad.

Pero el futbol es el único deporte de esfera que se realiza casi exclusivamente con los miembros menos dúctiles de la especie humana, a diferencia del vóley, basket, rugby, béisbol, football americano, balón cesto, tenis, hockey sobre césped o patines, hand ball, waterpolo, etc.

Por lo cual ese enorme grado de dificultad que da lo antinatural le transmite, a lo que según Huizinga, está, antes que todo, que es el juego, una dosis de azar, imprecisión, riesgo y aventura, que consumen casi desesperadamente miles de millones de hordas de vida rutinaria en todo el planeta.

El gol es lo excepcional en este deporte, lo incierto, como así también la incidencia de los factores climáticos, del tipo y estado del terreno, del juez o hasta de los goles en contra, que no gravitan o casi no existen en los demás.

Eso hace que el futbol sea mucho mas un arte que una ciencia, dada la infinidad de variables incontrolables que inciden en esa disputa en lo posible estética, por el control de la ecuación directamente proporcional del espacio/tiempo en búsqueda de una mayor precisión y certidumbre

Y es que en el futbol, como me decía siempre el gran e inolvidable Roberto Perfumo, hay que resolver en defensa o en ataque un problema nuevo cada 5 segundos y cuando uno tiene la pelota es todavía peor, es ya.

Eso significa que no hay tiempo para la planificación táctica individual ni para ir a buscar lo que uno no tiene, ni para fingir lo que no se es.

El futbol nos deja desnudos.

Nos muestra inevitablemente como somos sin mascaras que puedan disimularlo.

Al ser antinatural y de exigencia extrema es un juego de caracterisicas humanas diferenciales expuestas.

En 1974 fuimos al milagro alemán que nos anticipaba el siglo XXI, en medio de la violencia fraticida con una Selección de enormes talentos individuales…que no era un equipo.

Años de disgregación nacional y cultural, de ataque a los lazos solidarios de nuestra genética mayoritariamente latina, de agresión identitaria, habían convertido a nuestros representantes de la Selección Nacional en islas individuales.

La fría soberbia y hasta arrogancia colectiva de la gran Holanda no tuvo piedad, el golpe a nuestro maltrecho ego nacional fue aun mas humillante.

Nos redujeron casi a nada.

Pero esa extraordinaria generación de futbolistas argentinos tuvo su revancha ante casi la misma Holanda 4 años después, y aquí en su tierra entre el horror y el calor de su propio pueblo, a lo pirro, entre sospechas varias y el capricho de 5 cm de un poste, triunfo.

Pero lo que mas importa es que volvio a dar pelea, quiso imponer lo suyo, no fue copia tilinga ni partenaire, sin complejos ataco, fue al frente.

Se sintieron representantes de aquella Argentina de la antigua historia de una identidad, al menos durante mucho tiempo extraviada.

Según lo que surgía de entre las lagrimas de mi abuelo, que acá en el siglo 20 en un campo de futbol lo vio todo, el juego de Kempes no tenia nada que envidarle al colosal Manuel Seoane, prácticamente inventor aquí del errónea e intencionadamente llamado mediáticamente «futbol criollo», por la necesidad de legitimación oligárquica de la elite.

Igual que el tango, después que recién también triunfo en el supuesto faro legitimador de Europa

Lo del Mundial 82 cuando nuestros jugadores aterrizaron allá, creyendo que el país con sus familiares que habían dejado adentro estaba ganando en Malvinas, no merece el menor análisis.

Esos compatriotas cuando descubrieron la verdad estaban para cualquier cosa menos para jugar…y encima un Mundial.

Y en 1986 nos llego entonces el ultimo canto del cisne…individual.

Ahí si teníamos un equipo bien europeo con el DT reclamando además que quería futbolistas que fueran bien alemanes: batidore libero, doble stopper, doble 5, marcadores de puntas que casi no pisaban el área de enfrente pero a los que curiosamente llamaban marcadores volantes.

Pero arriba para arreglarse al igual que Messi casi solo, estaba tal vez el exponente mas extraordinario del indisciplinado, creativo y por lo tanto rebelde potrero argentino llamado Maradona.

Pero arriba, alló, para hacer daño donde duele, no en el medio juego como Messi a 40/50 metros del arco contrario y encima muchas veces «encerrado» contra el mismo lateral del que afortunadamente lo saco Guardiola para ganar 5 balones de oro.

Porque Maradona en una pierna en el 90 tampoco supo lo que era el miedo.

Genuino exponente rebelde de la misma tierra que parió a San Martín, Dorrego, Rosas, Distefano, Perón, Evita, Kempes, el Che Guevara o los Kirchner.

Pero a todos esos no los castraron los miedos de un Martino, ni de un Batista, ni de un Sabela.

Porque justo es decirlo la moda del triple o cuádruple 5 tampoco empezó ahora, sino recuerden muchos equipos de Batista.

Y tampoco es casualidad que no hayamos hecho ni un gol en la semifinal y final del 2014, ni tampoco en la final del 2015, ni tampoco de nuevo en la de ahora.

Simplemente en los últimos conductores del Seleccionado Nacional, ninguno de ellos jugador excepcional y habiendo pasado todos por las manos tácticas de Bilardo, prevalece el miedo.

Un enorme miedo a perder.

Al supuesto fracaso.

El mismo miedo a perder mas cosas como pueblo o Nación que nos dejo aquella horrenda dictadura, el menemismo o ahora este horrendo presente.

No hay épica.

No hay grandeza.

Siempre la línea de 4 atrás, mas encima doble 5 delante y que mas arriba nos salve Messi, que entonces tiene que hacer la de Patoruzú tirar el centro y cabecear, marcado encima cada vez que arranca por medio equipo contrario, que cuando llegan las instancias finales lógicamente de boludos no tienen nada.

Igual nos llevo a 3 finales consecutivas siendo máximo goleador del equipo en el Mundial 2014 y ahora también.

Y encima también el mayor asistidor.

Porque Messi no es el que tiene miedo.

Messi ataca.

Pero solo, y desde muy atrás

Es cierto que por tanto marcarlo a Messi, Higuaín, Lavezzi o Aguero tuvieron oportunidades solos con el arquero dentro del área de cambiar algún resultado y las tiraron todas afuera.

Porque no son, ni lejos, el hipermarcado Messi y tuvieron una sola por partido, no 5.

El problema claramente es la estrategia del miedo que lo deja tan solo y tan lejos del área a Messi.

Porque con miedo no fue tampoco que Basile nos llevo a las 3 finales de las 3 Copas America que disputo y nos dio hace casi un cuarto de siglo atrás también los últimos 2 títulos consecutivos que obtuvimos.

Ni fue así tampoco que Hungría 1954, Holanda 1974 y Brasil 1982 quedaron en la historia a pesar del mero caprichoso resultado final.

Porque al revés de lo que el eficientismo neoliberal darwiniano globalizador anglosajón por todos los medios culturalmente nos quiere vender, de su mundo alienado, frío, gris y utilitario, nosotros genéticamente a pesar de la agresión del medio global y de los miedos que nos crean con sus medios, todavía somos latinos y para nuestros pueblos los resultados pueden pasar pero la belleza, pasión e intensidad del juego quedan.

Ninguno de nuestros grandes iconos culturales citados hubieran sido lo que fueron y por lo tanto son sin grandeza, mirando permanentemente la cuenta de resultados del balance del debe y el haber.

El resultadismo se sabe es el equivalente deportivo del neoliberalismo.

Solo cuenta el resultado y el miedo a perder… mientras se pierde la vida.

Como dijera Danny Blanchflower admirando la gesta comandada por nuestro Distefano en el Real Madrid de la leyenda: «Este juego se trata de gloria, se trata de salir y vencer con gesto triunfal, sin esperar que el rival se muera primero de aburrimiento.»

Es lo mismo que hizo «casualmente» otro argentino el colosal Messi en su Barcelona, al que solo le falta una Champion para igualarlo.

Aca en cambio la sabiduría popular hace mucho tiempo que sabe simplemente que el que no arriesga no gana.