El turco nos había cagado y mi abuelo se iba de este mundo siendo traicionado por un turco peronista, y eso dolía, pero mi abuelo no dejó de ser peronista por un cagador.

LO QUE LE JODIO AL TURCO PEREZ DEL ASUNTO

Por Adrián Eduardo Grana

Vinieron los fusilamientos de los compañeros, y a el le tocó la lucha sindical, y vinieron las huelgas interminables, los palos y hasta unos días de cana allá por el ’76. Incluso vinieron los traidores, los que se enriquecieron hablando de Perón, los que con Perón en el pico negociaron la sangre de trabajadores. Pero mi abuelo se las bancó todas, y murió siendo peronista.

Por Adrián Eduardo Grana
NAC&POP
17/06/2016

Mi abuelo paterno murió en el 92.

Antes de irse le dijo a mi viejo que el turco Mnm nos había traicionado, que ese hijo de puta nos había cagado.

Y eso, al Turco le jodió, al Turco Pérez (mi abuelo) le dolía por doble partida, como le dolía al Turco Pérez (mi viejo) por partida doble, porque esta vez no eran los milicos, no eran los radicales, esta vez era un peronista y encima era turco.

Dolía más hondo todavía.

Turco, en la Argentina no quiere decir turco, quiere decir árabe en la mayoría de los casos, pero bueno.

El turco nos había cagado y mi abuelo se iba de este mundo siendo traicionado por un turco peronista, y eso dolía, pero mi abuelo no dejó de ser peronista por un cagador.

Mi abuelo había trabajado en el correo, arriba de un caballo, salía un día y recorría la ruta, en el caballo, con un palo largo en la mano.

Su trabajo, en el correo, era ese, ir por el costado de la ruta, con un palo largo volteando nidos de horneros que jodían los cables del telégrafo.

En esa época, así se hacían andar los telégrafos, con laburantes que pasaban días recorriendo las rutas volteando nidos para que la gente se pueda comunicar con puntos y espacios.

Mi abuelo era uno de ellos.

En el camino, como era común su trabajo, también era común que pare en las estancias y en los campos a dormir.

Siempre le daban una cama, el dormía y seguía.

Y veía, en ese tiempo, cómo los peones trabajaban de sol a sol y cuando dormían, no dormían como el, sino que dormían en galpones con piso de tierra, todos amontonados, en el mejor de los casos.

Un día llegó un tipo a la Presidencia, era un tal Perón, y mi abuelo vio cómo los peones tuvieron cama, cómo tuvieron estatuto, cómo se enojaban los patrones porque ya no los podían hacer trabajar todo el día, cómo los peones se les plantaban y ahora querían cobrar en plata y no en yerba.

Y se hizo peronista, y los peones también, pero los patrones odiaban a Perón.

Un día como hoy de 1955, los tipos que odiaban como los patrones bombardearon la plaza.

Meses después pudieron voltear a Perón y mi abuelo se tuvo que bancar que por el frente de su casa, a él, al Turco Pérez que era más peronista que Perón, le paseen bustos de Perón y Evita amarrados en camionetas y arrastrados por las calles en los festejos de los gorilas.

Y vinieron los fusilamientos de los compañeros, y a el le tocó la lucha sindical, y vinieron las huelgas interminables, los palos y hasta unos días de cana allá por el ’76.

Incluso vinieron los traidores, los que se enriquecieron hablando de Perón, los que con Perón en el pico negociaron la sangre de trabajadores.

Pero mi abuelo se las bancó todas, y murió siendo peronista.

Por qué?

Porque el se enamoró de un proyecto que hizo que los peones dejen de dormir amontonados en la tierra, sin derechos y cobrando con yerba y un pedazo de carne.

Cuando les toca el gobierno a los movimientos populares, se avanza, se logran cosas, se conquistan derechos, y eso genera odio, mucho odio, de los que se habían acostumbrado a mirar a los otros desde arriba de los hombros.

Cuando se acaban los gobiernos populares, por sus errores y porque así es la historia, los que juntaron odio se vengan, y las primeras ratas oportunistas muestran la hilacha.

Pero saben qué?

Los que nos enamoramos de proyectos, los que nos incorporamos porque queríamos que los pibes tengan una netbook, los viejos la jubilación y los remedios y los trabajadores tengan derecho, esos no agachamos la cabeza cuando aparece un traidor, un oportunista o un cobarde.

Nosotros la levantamos más alto, porque es en la adversidad donde forjamos nuestra mística peronista.

Y sepan los que hoy festejan, que se puede tener un mundo sin burgueses, sin patrones, sin oligarcas, pero no se puede tener un mundo sin trabajadores.

Nosotros vamos a volver siempre, porque ellos no existen sin nosotros, pero nosotros vamos a existir siempre.

Y sepan hoy los que se han inflado con el humo de los medios, que es en estos momentos en los que nosotros nos purgamos, nos liberamos de la miseria, juntamos fuerza, y volvemos mejores, porque no solo siempre volvemos, sino que también volvemos mejores, y que la próxima nos vamos a quedar 50 años.

Porque somos peronistas, que en el siglo XXI es decir kirchneristas.