Lo que se conoce popularmente como generación de puestos de trabajo genuino: en blanco, con cobertura social, aporte previsional y salario digno, es un problema mundial.

LA GENERACIÓN DE PUESTOS DE TRABAJO Y LA LEY ANTI-DESPIDOS    

Por Chino Fernández

En nuestro país, el debate se recalentó ante una situación de inminente recesión y pérdidas de puestos de trabajo en el sector público y privado. Aquí, cada año, deberían ingresar al mercado de trabajo unas 300 000 personas, cuando en realidad, se están perdiendo puestos de trabajo.

 

 

Por Chino Fernández

 

Lo que se conoce popularmente como generación de puestos de trabajo genuino: en blanco, con cobertura social, aporte previsional y salario digno, es un problema mundial.

El debate recurrente acerca de la productividad del trabajo, hace a la naturaleza del mismo modo de producción capitalista. En la Argentina y en cualquier parte del mundo, a medida que se desarrolla la tecnología y cambian las formas de organizar el trabajo, se produce más, con menos fuerza de trabajo. De esta manera, cada país responde a esa situación según su lugar en el sistema internacional, según su cultura y sus posibilidades políticas y económicas. Es así, que por ejemplo Alemania con una desocupación del 6,3% y, una muy baja inflación desarrolla una histórica tarea de coordinación de su área Educativa con la producción, y de su Estado con el sector privado, ya sea por zona geográfica o por sector de la producción.

Por su parte, Dinamarca, para el abordaje de la dificultad de encarar el problema laboral, prioriza el seguro al desempleo por sobre la indemnización y Suecia; mientras tanto, incentiva el ingreso al mercado laboral de la fuerza de trabajo femenina. En fin, cada país según sus posibilidades y sus decisiones. [1]

 

En la Argentina

 

En nuestro país, el debate se recalentó ante una situación de inminente recesión y pérdidas de puestos de trabajo en el sector público y privado. Aquí, cada año, deberían ingresar al mercado de trabajo unas 300 000 personas, cuando en realidad, se están perdiendo puestos de trabajo.

Con los votos de la oposición parlamentaria, el Senado de la Nación dio media sanción a una nueva versión de la ley anti-despidos. Mientras el Ejecutivo amenaza con vetarla en caso de ser aprobada por la Cámara de diputados, el Frente Renovador, oficia de fiel de la balanza para compatibilizar la situación de los trabajadores con los intereses de las PYMES, que son las que ocupan más del 80% de la fuerza laboral y, cuando una gran parte de ellas, no tienen la suficiente espalda para afrontar una situación recesiva.

En ese marasmo de negociaciones, entre el gobierno nacional y la oposición, veamos que ha sucedido en la experiencia inmediata anterior, que hemos tenido en nuestro país.

La ley de emergencia económica (Ley 25561 del año 2002), durante el gobierno de Duhalde, en su artículo IV, establecía la doble indemnización por despidos sin justificación. Esta ley  llegó a su fin por decreto del poder Ejecutivo Nro. 1224, durante el gobierno de Kirchner, en el año 2007…

En el 2004, la compensación por despido se redujo a un 80% y, en el 2005 al 50%. Todo esto, porque se generaron nuevos puestos de trabajo y la situación mejoró notablemente. Entre el 2002 y el 2007-para la AFIP-, los puestos de trabajo registrados en el sector privado pasaron de 3,5 millones a 5,6 millones. Mientras se crearon 2,1 millones de nuevos puestos de trabajo, la informalidad laboral descendió un 10%. La ley de entonces no solo no afectó los puestos de trabajo existentes, sino que durante el tiempo de vigencia, se incrementaron considerablemente.

En cuanto a la creación de Pymes, según el IERAL, con información del último Censo Económico, se crearon durante el año 2003, 26 empresas por semana, en el 2004, 83; en el 2005, 74; en el 2006, 61 y en el 2007, se crearon 49 empresas por semana.

Con lo cual el proyecto aprobado en Senado la semana pasada, no necesariamente tiene que afectar la generación de empleo, ni a la PYMES, ya que su propósito es poner un freno al impacto de la recesión económica que se profundiza. No tiene por finalidad, generar nuevos empleos, sino más bien, sostener los empleos existentes y el nivel de actividad.

 

NOTA

[1] La Nación, Nota de tapa, suplemento Económico, 8 de mayo de 2016

9 de mayo de 2016

 

El correo-e del autor es Carlos Fernández cafchino2000@yahoo.com.ar