Una cosa es el "libre" comercio -muy bueno lo suyo, Mauricio-, y otra es el complicadísimo conflicto en Medio Oriente.

CONTRADICCIONES DE LA VISITA DE OBAMA

Por Osvaldo Jauretche

Malcorra, la delegada del Departamento de Estado de los EE.UU. en la cancillería argentina, ve en la visita de Obama que los astros de alinean. Pero también puede haber un choque de planetas.

Por Osvaldo Jauretche
NAC&POP
15/03/2016

Malcorra, la delegada del Departamento de Estado de los EE.UU. en la cancillería argentina, ve en la visita de Obama que los astros de alinean.

Pero también puede haber un choque de planetas.

Un tema obvio es la adhesión al Tratado Transpacífico (TTP), el proyecto de control global de las corporaciones.

Pero observando lo serviciales que están siendo nuestros actuales gobernantes para con los amos del norte, no parece necesaria una visita presidencial para asegurar apoyos.

Tampoco en la «guerra contra las drogas», porque esos asuntos sucios se ventilan a nivel de servicios, como probó la visita de la Cali Bullrich a su casa central.

Entonces, ¿porqué viene Obama a la Argentina?

Revisitando lugares comunes, diría que «es la política global, estúpido!».

Ha quedado claro -visitas a Cuba mediante- que el Papa Francisco y Obama están alineados en un frente contra los ultraguerreristas, encabezados por Netanyahu y los saudíes con entusiasta apoyo de la extrema derecha estadounidense.

Y resulta que Macri -con perdón de la palabra, y apretando mi huevo izquierdo- va a abrir con su labia exquisita el Congreso Judío Mundial que, ¡Oh coincidencia! se celebra en Buenos Aires.

Epa, pará, dirá Barack, estos son los mismos que me están empiojando la política doméstica en Washington D.C., con una abierta intervención extranjera sin precedentes en los EE.UU.

Una cosa es el «libre» comercio -muy bueno lo suyo, Mauricio-, y otra es el complicadísimo conflicto en Medio Oriente.

En él, como en todos los escenarios políticos, hay «extraños compañeros de cama».

El reciente acuerdo Obama-Putin viene a cuento.

¿Dónde te pensás acostar, Mauricio?

Una extorsión, a las que Mauri ha mostrado ser afín, del «líder de la democracia del norte» es posible, para alinearlo en lo internacional a cambio de favores financieros.

Los cometeros del equipo económico nacional, de parabienes.

No sé, digo…

Segundo, en el orden de este escrito pero no en importancia, es que -otra vez el cartelito de estúpido- en EE.UU. arde la campaña por las elecciones presidenciales.

Una compensación por la visita a Cuba viniendo a la «recuperada» Argentina parece evidente.

Pero hay cosas potencialmente más importantes: la ola de «populismo» al norte del Río Bravo es cosa seria.

Bernie Sanders probablemente no podrá con la maquinaria del establishment del Partido Demócrata, pero se está trazando una huella que transitan cada vez más estadounidenses, particularmente los jóvenes y los trabajadores de clase media.

Y en otra paradoja de la política, Sanders y Trump tienen en común -desde las antípodas ideológicas- el eje de sus campañas: la declinación de la otrora floreciente clase media trabajadora, succionados sus ingresos por la codicia del llamado «uno por ciento», los ultramillonarios que han convertido a los EE.UU. en una plutocracia.

Ambos rechazan categóricamente los tratados de libre comercio, como el TTP.

Sus discursos generan amplias adhesiones, y han forzado a la candidata del establishment demócrata Hillary Clinton a «popularizar» su discurso. (Recientemente Sanders dijo que vio un aviso de campaña de Hillary, y pensó «que era yo»).

Las intenciones supuestas de Obama de visitar el Parque de la Memoria -parece que la ex ESMA quedó forzadamente fuera de agenda- no puede ser vista sino en función de la campaña electoral en casa.

Más si recordamos que el actual embajador de EE.UU. en Argentina se ganó el puesto con una jugosa recaudación para la campaña anterior de Obama, alimentada principalmente por la farándula holywoodense, masivamente progre.

Exaltar las realizaciones en la defensa de los derechos humanos logradas en Argentina no es, pese a los esfuerzos oportunistas PRO, un señal de apoyo a Mauri.

Inevitablemente refiere a la «pesada herencia».

¿O no, Marquitos Peña?

OJ/