EE.UU, el candidato presidencial Sanders quiere socialismo y paz mundial

¿UN SOCIALISTA EN LA PRESIDENCIA DE USA?

Por Ricardo Ángel Cardona

En otras palabras el ingreso per-cápita en EE.UU. es de 50 mil dólares por año y en la región latinoamericana, en promedio es de 12 mil. Una diferencia que llama la atención por lo injusta y abultada, dado que prácticamente compartimos el mismo destino frente a terceros. La filosofía emergente de la OEA de que la América toda es para los americanos, efectivamente fue más para los del norte que para los del sur.

NAC&POP
22 febrero, 2016

EE.UU. ha sido históricamente y es en los hechos todavía el socio más importante del resto de países americanos ubicados en el norte, centro y sur de este mega-continente, descubierto por los europeos en 1492.

Esta unión americana y supuesta comunidad de intereses comunes se ha expresado en las resoluciones la OEA (Organización de Estados Americanos), que ha jugado un rol histórico, desde su fundación, defendiendo los intereses de EE.UU. más que los otros legítimos del resto de los países americanos, que aspiraban al desarrollo sostenible y acelerado sin presiones en contra, con todos los derechos de tipo humano, social histórico y moral. EE.UU. tomó la delantera, desde el siglo XIX, frente a sus vecinos y socios americanos, en crecimiento económico y tecnológico.

Por eso mismo y en consecuencia su PIB nacional se ha acercado a los 18 billones de dólares (12 ceros) versus los 6 billones relativamente escasos del resto de los países americanos.

Pese a que la población sumada es mucho mayor, casi 50% más grande que la población estadounidense.

En otras palabras el ingreso per-cápita en EE.UU. es de 50 mil dólares por año y en la región latinoamericana, en promedio es de 12 mil.

Una diferencia que llama la atención por lo injusta y abultada, dado que prácticamente compartimos el mismo destino frente a terceros.

La filosofía emergente de la OEA de que la América toda es para los americanos, efectivamente fue más para los del norte que para los del sur.

Nunca ha existido un hecho económico por parte de EE.UU. hacia sus vecinos como el famoso Plan Marshall de la segunda guerra mundial, es decir de frente a los países latino-americanos y caribeños como se hizo con los europeos, para favorecerlos y tratar de cerrar brechas como las mencionadas.

Nunca estuvo en los planes de los diferentes gobiernos republicanos y demócratas intentar cooperar con sus vecinos más pobres del sur (incluyendo a México) para elevarlos en su economía y desarrollo mediante inversiones masivas no especulativas pero de mutuo beneficio.

Dentro de esta situación política y económica actual es que surge la actual carrera presidencial en EE.UU, con candidatos conocidos como Jeb Busch entre los republicanos y Hillary Clinton entre los demócratas, además de otros candidatos alternativos y contestatarios dentro de los mismos partidos tradicionales, como son Donald Trump y Bernard Sanders, por ejemplo, cuestionadores del sistema en compensación a los tradicionales.

Surgidos con mucha mayor razón ahora que la población latinoamericana-caribeña se encuentra reorganizada en UNASUR, CELAC, ALBA, entre otros.

Elecciones en EE.UU. más programáticas que antes y que nunca.-

Bernard Sanders ha surgido en el mismo campo demócrata pero con un programa que hace pensar a la izquierda latinoamericana y mundial acerca de sus alcances y la posibilidad cierta de su realización dentro del sistema capitalista.

Precisamente Sanders con alta experiencia política de muchos años como senador de Vermont, ha dicho taxativamente que con su triunfo se acabará el capitalismo salvaje en esta nación de migrantes.

Sanders ha reafirmado que el capitalismo salvaje no le hace nada bien a EE.UU. porque acrecienta la diferencia entre ricos y pobres y deja una estela de desesperanza en millones de ciudadanos que aspiran a una mejor vida de la que tienen.

Frente a la candidata de Wall Street doña Hilary Clinton, Sanders aparece en el firmamento norteamericano como una luz en la oscuridad que le dice a la nación que los ricos pagarán más impuestos y que la educación superior (es decir la universitaria) será gratuita y de acceso mayor en los sectores más apartados y populares, para acceder a una formación académica de alto nivel.

Como contradictor de la filosofía de las grandes corporaciones les ha puesto en claro que no aceptará dinero de ellas y que su presupuesto se basará en recaudaciones y pequeñas donaciones de sus más de 200.000 seguidores firmes con los que cuenta.

Los jóvenes podrán profesionalizarse con la misma calidad educativa y la mirada puesta en el crecimiento sostenido, sin endeudarse como hasta ahora.

El crecimiento al que aspira Sanders será apoyando a las PYMES norteamericanas preferentemente, con parte del dinero utilizado actualmente en armamento y guerras absurdas, como las califica abiertamente este candidato demócrata fuera de toda norma en EE.UU.

Sanders va mucho más allá y promete una sanidad pública universal con acceso igualitario y de calidad, además de prometer enfrentar una lucha sin cuartel contra el cambio climático., con el fin de prevenir mayores daños al planeta y para protegerlo de sus impactos mayores como la sequía y las inundaciones en casi toda la tierra.

También ha prometido Sanders una reforma migratoria y del sistema judicial con el fin de proteger a los inmigrantes y a su vez transparentar la justicia, vacaciones y bajas de maternidad pagadas para los trabajadores, fin de las contribuciones de las corporaciones a las campañas políticas para democratizar la participación de quienes no posean dicho capital excluyente, mayor control de Wall Street y sus bancos privilegiando a la nación, fin de las rebajas fiscales para los ricos en tanto violaría la Constitución.

Su planteamiento crítico ante las multinacionales será decisivo en las nuevas relaciones económicas que promete Sanders con la región latinoamericana y caribeña, pero también con el mundo entero. Estas son señales de que nuestra región podrá contar con inversiones y capitales no especulativos, garantizados por la Reserva Federal, o al menos promovidos por el mismo gobierno norteamericano.

Habrá posibilidad de renegociar las deudas externas y eternas de nuestros países en mejores condiciones y con mayor razón habrá apoyo político y jurídico contra los fondos buitres.

¿Podrá Bernie Sanders gobernar con este programa social?

Esta pregunta se la hacen a este candidato a la presidencia apodado Bernie, como le dicen cariñosamente sus seguidores y amigos, y como se le llama por toda la población de EE.UU., y no solamente por la gente de este inmenso país, sino por todos verdaderamente, teniendo en cuenta que el auténtico poder se encuentra en las corporaciones multimillonarias, las que de hecho manejan el 50% de la riqueza mundial, con apenas 1% de titulares en cantidad de población estadounidense.

Han habido ejemplos anteriores en la interesante historia política y económica norteamericana acerca de presidentes que han combatido con mucho coraje a las grandes empresas y a los grandes monopolios pero con desigual fortuna, especialmente hacia el inicio del siglo XX, cuando los Rockefeller, los Carnegie, los Morgan, los Edison, entre otros, trataban de hacer crecer sus monopolios a toda costa, sin importarles el factor humano y la calidad de la responsabilidad social.

El punto es que ahora el mundo ha madurado, EE.UU. mismo posee una riqueza extremadamente grande y posiblemente por esto mismo se pueda dar este país el lujo o la necesidad de aspirar a un mundo y nación mucho más equilibrados y más justos.

Especialmente en búsqueda de la verdadera paz local y mundial.

Términos que nunca han estado en la boca de los candidatos presidenciales de esta nación. Incluso John F. Kennedy nunca habló de igualar a los países de las Américas, por lo menos apostando por un rasero industrial y económico mínimo, con el fin de dotar de una suma de ingresos laborales no menor a 20 mil dólares a cada habitante y por año, para todos y cada uno de los países de nuestra América.

Pero los tiempos han cambiado y EE.UU. posiblemente piense ahora, y probablemente aspire, a través de los postulados socializantes y sensatos de Bernie Sanders precisamente, que los norteamericanos mismos se merecerían un respiro ante la escalada interminable de las guerras inacabables del Medio Oriente, y por eso mismo pensaría EE.UU. seguramente que sin guerras habría con toda certeza mayor riqueza aún.

Marx estaba convencido que del capitalismo maduro precisamente es que podrá salir – y EE.UU. tiene justamente ya un capitalismo madurado altamente tecnificado y hasta salvaje se podría decir como contrapartida dialéctica – y de donde podrá emerger del sistema, en las mejores condiciones posibles, el nuevo sistema socialismo o tecno-socialismo sostenible y energético.

Como sistema integral y previsor para fructificar las mejores relaciones sociales, humanas y productivas posibles.

Probablemente Bernie Sanders sea un reflejo concreto y bienvenido que ofrece EE.UU. a la comunidad mundial – y por convección positiva a Latinoamérica y el Caribe – acerca de los designios incrustados en las leyes inmutables de la historia, en términos de realización humana integral para beneficio de la humanidad.

Si fuese así, las elecciones y sus resultados serán una gran sorpresa.

Si fuese el resultado positivo que todos deseamos, entonces hablar de socialismo no será un monopolio de nuestra región latinoamericana y caribeña, o de otros continentes que también luchan por el socialismo, sino que se habrá convertido en un bien o idioma común dentro de las tres Américas.