Se llama "fusiladora" por el fusilamiento de 31 militantes peronistas en los basurales de José León Suárez en junio de 1956 en el marco del golpe pro constitucional de Juan José Valle.

CON LA MISMA ALEGRÍA DE LA “FUSILADORA”

Por Maximiliano Borches

Una de las características que identifican inmediatamente al golpe de Estado contra el gobierno democrático de Juan Perón del 16 de septiembre de 1955, llamado por la oligarquía “Revolución libertadora”, y conocido popularmente como “la fusiladora” fue el intento por borrar todo vestigio simbólico del peronismo. Fracasó.

Por Maximiliano Borches

NAC&POP

02/02/2016

Una de las características que identifican inmediatamente al golpe de Estado contra el gobierno democrático de Juan Perón del 16 de septiembre de 1955, llamado por la oligarquía “Revolución libertadora”, y conocido popularmente como “la fusiladora” fue el intento por borrar todo vestigio simbólico del peronismo.

Con una destrucción planificada de las obras que el gobierno justicialista había realizado para la recuperación de derechos de niños, ancianos y trabajadores, como así también los monumentos, estatuas, libros y revistas que tuvieran referencia a Perón o a Evita.

El cierre de la Fundación Eva Perón que garantizaba el acceso a la vivienda, salud, trabajo y recreación a millones de argentinos en situación de pobreza.

Y el colmo de sancionar del decreto ley Nº 4161 que prohibía nombrar a Perón y a Evita, utilizar sus fotos, decir “peronismo”, “peronista”, “justicialista”, “tercera posición”, y /o cantar la marcha peronista, con la pena de encarcelamiento.

En esta línea, es interesante analizar (y alarmante vivirlo) la coincidencia que se da entre esa etapa de la historia nacional y la situación que atravesamos por éstos días de ofensiva liberal y restauración neocolonialista de la “Revolución de la Alegría” de los globos amarillos.

En poco más de 50 días de gobierno, el número de despedidos tanto en los sectores públicos como privado supera los 53 mil, la devaluación del peso fue superior al 45%, comienza a congelarse la economía y caer el consumo de productos varios porque las mayorías ya no pueden consumir como lo hicieron durante éstos últimos 12 años.

Para colmo, se macera un brutal tarifazo para el mes de marzo 2016, donde el aumento del servicio eléctrico rondará el 700%, a lo que habrá que sumarle los aumentos que se vienen en las tarifas de gas, agua corriente y transporte público.

En este sentido el gabinete CEOfascista que encabeza

Mauricio Macri es un personaje, por sobre todo, oscuro, pero gris en la política local, que cuando finalice su mandato ocupará las mismas páginas de la historia que ocupan Carlos Menem y Fernando De La Rúa.

Su mayor conocimiento público pasa por sus pasos de baile de mono de circo ensayados en el despacho de Héctor Magneto; pero que en la práctica resulta ser un eficaz ejecutor de la avanzada antipopular más atroz de las últimas décadas.

En su accionar político Macri representa los mismos intereses y valores que en su momento llevaron a cabo los criminales Isaac Roja y Pedro Eugenio Aramburu en 1955.

Existe una total coincidencia en las políticas económicas aplicadas 60 años después.

Aquella dictadura había liberado los precios, congelado el salario, devaluó enormemente la moneda nacional, comenzó una fuerte etapa de endeudamiento externo, y se produjo el ingreso de nuestro país al Fondo Monetario Internacional.

También, el actual gobierno de Macri, desplegó desde su llegada al gobierno una estrategia para volver a “desperonizar” la vida política argentina.

Primero comenzó con la transformación del Salón de Mujeres Latinoamericanas (donde Cristina Fernández de Kirchner realizaba todos sus actos desde Casa Rosada), convirtiéndola en la actualidad en una oficina; luego cerrando el Centro Cultural Kirchner (CCK), apagando las luces de las imágenes de Evita que están en el edificio del Ministerio de Desarrollo Social, desactivando los principales programas de inclusión que se venían desarrollando en los ministerios de Salud, Desarrollo Social y ANSES, y ahora con la quita de los cuadros de Néstor Kirchner y el ex presidente venezolano, Hugo Chávez, que se encontraban exhibidos en el primero piso de Casa Rosada.

Los golpistas Rojas y Aramburu, por entonces y por mandato de las embajadas de Estados Unidos e Inglaterra, habían creído que atacando simbólicamente al peronismo, intentando prohibirlo y quitarlo de la conciencia de millones y millones de argentinos, tendrían vía libre para restaurar la Argentina dominada por las pocas familias agroexportadoras.

Ahora, Mauricio Macri cree lo mismo, pero lo que en concreto está acelerando es el regreso de un gobierno nacional y popular que comenzó a aprender de varios de sus errores, y ante todo empieza a tomar conciencia de la necesidad de sintetizar la gestión de gobierno con el ejercicio del poder…un debe que en éstos últimos años no se logró.

  • Por el fusilamiento de 31 militantes peronistas en los basurales de José León Suárez en junio de 1956 en el marco del golpe pro constitucional de Juan José Valle.