Se sospecha que detrás del accidente estuvo Gendarmería, o la Triple A.

EL 1º DE FEBRERO DE 1978 ERA ASESINADO EL COMPROMETIDO CANTOR FOLCLÓRICO PERONISTA JORGE CAFRUNE.

Por Juan del Barrio*

Graciela Geuna, sobreviviente del campo clandestino de concentración La Perla, declaró que escuchó cómo el por entonces teniente primero Carlos Enrique Villanueva dispuso allí, en el CCD, la muerte del folclorista, luego de que éste cantara en Cosquín Luna cautiva, una zamba “no autorizada”.

Por Juan del Barrio

NAC&POP

01/02/2016

El cantor, de 40 años, sufrió el accidente que le ocasionó la muerte en la ruta 27, a la altura de Benavídez, al ser embestido por una camioneta conducida por Héctor Emilio Díaz, de 19 años.

En la madrugada del 31 de enero de 1978, cuando marchaba a caballo rumbo a Yapeyú para depositar un cofre con tierra de Boulogne Sur Mer en homenaje al general José de San Martín, el folclorista Jorge Cafrune fue atropellado por una camioneta.

Fueron demasiadas las horas en que quedó tirado en la ruta con las costillas incrustadas en los pulmones, y al día siguiente falleció.

La camioneta y su conductor permanecen en el anonimato: sólo se supo un nombre –Héctor- susurrado por los vecinos de Benavídez.

Por entonces, la hija mayor del mítico creador de Zamba de mi esperanza, Yamila, tenía 12 años.

Ella, a los 18, decidió ser abogada.

“Siempre sostuve la idea de que es posible hacer justicia hablando con la verdad, pero desde que pasó lo de mi papi supe lo que es empezar por casa”.

“Hasta el ‘83 fue imposible averiguar nada.

Ese año empecé la facultad, y con mi madre y mis hermanas intentamos por todos los medios encontrar algún otro dato.

Pero la investigación llegó a un punto muerto”.

Yamila asegura que hay muchas conjeturas posibles.

“Que detrás del accidente estuvo Gendarmería, o la Triple A.

Es sabido que López Rega dijo que Cafrune era más peligroso con una guitarra que un ejército con armas.

Es sabido que sus discos estaban prohibidos: en Radio Nacional de Córdoba guardan un disco que tiene los temas que no podían pasarse tachados con birome en la tapa y rayados con un clavo adentro.

Entre ellos estaba Zamba de mi esperanza.

¿Sabés cuál era la palabra prohibida?

Era la palabra esperanza”.

Hay datos que involucran a otras personas que su hija prefirió “no retener en la memoria”.

Graciela Geuna, sobreviviente del campo clandestino de concentración La Perla, declaró que escuchó cómo el por entonces teniente primero Carlos Enrique Villanueva dispuso allí, en el CCD, la muerte del folclorista, luego de que éste cantara en Cosquín Luna cautiva, una zamba “no autorizada”.

“Esto no deja de ser una conjetura, algo que alguien dice que escuchó”, apunta cautamente Yamila.

“Nosotros preferimos creer que fue un accidente.

Llegó un punto en que priorizamos nuestra salud mental.

La decisión de la familia es llegar hasta acá”.

En 1992, Yamila comenzó su carrera como cantante profesional.

“Yo estaba recién recibida de abogada, trabajaba en el registro civil, y mi vida parecía encaminada por ahí.

Fui a Cosquín por un homenaje a mi papá, y pedí que me dejaran cantar en un escenario callejero.

Sucedió que entre el público estaba Julio Márbiz, y él me invitó a que el día siguiente hiciera un tema en el escenario mayor.

Así empezó todo”.

Hoy Yamila no es sólo la hija de: supo ganarse un lugar propio en el folclore local, con un repertorio que lentamente se aparta de lo más tradicional.

Actualmente prepara un nuevo disco –ha editado cinco, en uno de los cuales canta, sobregrabada, junto a su padre- y condujo el programa de radio Nuestra herencia.

– ¿Pesa o es un orgullo para una folclorista el apellido Cafrune?-, le pregunta un periodista.

– Es un honor.

No es una carga, como mucha gente cree, pero sí una responsabilidad enorme.

En el aspecto musical, porque la gente cree que una nació artista por ser la hija de Cafrune, y entonces siempre está el miedo de que piensen “cómo teniendo el padre que tiene no sabe lo que es una milonga…”

O hasta en la forma de vestir: la gente espera verte de una determinada manera sobre el escenario, y por ahí no aceptaría que yo me aparezca de minifalda.

La forma es una tontería, pero es importante lo que significa esta demanda: que hay una forma de llevar la vida que uno ha heredado, y que tiene que respetar.

No como obligación, pero sí como algo de lo que uno elige hacerse cargo.

– ¿Qué cosas, además de la música, le legó su padre?, repregunta el reportero.
– Me legó una vida honorable a imitar y un nombre digno a llevar.

Como me dijo una vez (Horacio) Guarany, yo nunca voy a tener que bajar la vista cuando hable de mi viejo.

He recorrido todo el país y en todos los caminos encuentro los mejores recuerdos de la gente hacia mi padre.

YC/