Esta extraordinaria novela sera enviada cada semana de Diciembre 2016 y Enero 2017 antes que sea editada en papel.

LA NOVELA DEL MOMENTO: «2.030 REVOLUCION EN USA» DE WALTER MOORE – CAPITULO TRES. ¡IMPERDIBLE! (CUANDO ANTICIPARON A TRUMP)

Por Walter Moore

CAPITULO 3

LA CARRERA POLÍTICA DE JOHN APPLETON

Martín Durante encontró un libelo titulado “La vida secreta del Transformador”, con mucha información sobre los inicios de la vida política de John Appleton, cuya verosimilitud no pudo ser confirmada.

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Por Walter Moore

NAC&POP

09/12/2016

Extrajimos lo siguiente:

La vida en West Point:

La biógrafa oficial de John Appleton, en su libro “Historia de un gran líder”, describe los principales eventos de su vida adulta y su carrera política y militar.

“John Appleton fue un cadete brillante, disciplinado y estudioso, gran compañero y con indudable carisma y capacidad de liderazgo.

Sus compañeros de origen latino lo admiraban, pues su manejo del castellano era excelente y, además, John compartía muchos de sus hábitos para interactuar, alimentarse y divertirse.

Los wasp no podían ignorarlo, pues su tradición familiar y militar se remontaba a los albores de Estados Unidos, además era un joven alto, fornido y hábil en las artes marciales, prácticamente su única actividad deportiva.

Sin esfuerzo fue elegido abanderado en cada una de sus promociones, y sus superiores siempre lo distinguieron, abriéndole el camino a una carrera como asistente de los Estados Mayores, pues sus conocimientos de idiomas, su preparación cultural y su enorme capacidad de estudio y trabajo, lo convertían en un subordinado muy confiable.

Ya como teniente se manejaba con el lenguaje de los altos mandos, y su conocimiento de lo que realmente sucedía en América Latina, que luego de doscientos años de su liberación del Imperio Español, estos acontecimientos generaban fuertes ímpetus contra las actividades imperiales de los Estados Unidos.

Appleton decía que “Los Pueblos tienen memorias muy largas, y que, así cómo agradecen a sus benefactores, acumulan resentimiento contra sus opresores”.

El Coronel William Brown, en su “Diario Secreto” relata que:

“Los oficiales del Ejército verificaron que los informes, evaluaciones y pronósticos de John Appleton, era notablemente certeros comparados con los que proporcionaban los distintos organismos de inteligencia, así fue como el Alto Mando le encomendó la realización de numerosos misiones para informar sobre situaciones específicas, fundamentalmente en el campo internacional .

Gracias a esto, y por su indudable habilidad para manejarse entre los Altos Mandos, Appleton cada vez podía moverse con más autonomía, con ese apoyo no explícito, pero real, del sector nacionalista del Ejército.”

El Teniente Coronel Appleton se hace cargo de los

ASUNTOS DE LOS VETERANOS DE GUERRA

Cuando su prestigio e influencia en los altos mandos del Ejército, molestó a algunos oficiales con influencia sobre los políticos de alto nivel, fue propuesto por algunos miembros de la clase política profesional en el Gobierno, que estaban molestos con John, por el prestigio ganado en las relaciones internacionales, y para sacarlo de ese sector, apoyaron su nombramiento como Secretario del Departamento de Veteranos, lo que era un enorme ascenso para John, pero en un cargo en el cual todos sus predecesores habían fracasado.

Appleton descubrió el potencial revolucionario que esta institución contenía, (y lo que esa organización podía lograr actuando en política) al estudiar los problemas y recursos que tenía este Departamento de Veteranos: para los 23 millones de ex combatientes, de los cuales ocho millones eran asistidos por el Departamento de Veteranos, para lo cual disponía de sedes en cada uno de los Estados de la Unión.

John aceptó y gracias al apoyo del Estado Mayor del Ejército, fue ascendido a Coronel y nombrado: Secretario de Estados Unidos de los Asuntos de los Veteranos, y designado por el Presidente.

Él encontró, entre muchos de estos ex combatientes, a algunos con una sólida formación intelectual, y en muchos, un gran potencial energético debido a la injusticia de su situación, pues perdieron casi todo, peleado por su patria, y luego, el Poder que defendieron, en muchos casos, los abandonó.

APPLETON Y LOS VETERANOS DE GUERRA

Appleton había logrado reunir un grupo de oficiales muy eficientes, ideológicamente afines con su manera de pensar y de lealtad probada, a quienes convocó para ayudarlo en esa tarea.

Debía manejar un presupuesto de $87.000 millones de dólares, tenía 280.000 empleados, responsables de cientos de asuntos complejos, como los servicios médicos y la compleja administración de sus beneficios, para ellos, sus familias y otros sobrevivientes.

Beneficios que incluyen tratamientos médicos, compensación por discapacidad, pensiones, educación, préstamos hipotecarios, seguros de vida, rehabilitación profesional, prestaciones de supervivencia, y beneficios de entierro.

Pero, la Coalición Nacional de Veteranos sin Hogar, una organización no gubernamental, reportaba que más de 1,5 millones de veteranos están en riesgo de quedarse sin hogar y un tercio de la población desamparada en los Estados Unidos eran veteranos, y enumeraban una infinidad de problemas sin resolver.

Así que Appleton asumió su liderazgo con energía. Recorrió cada una de sus sedes principales, escuchó y tomó nota de cada uno de los reclamos y opiniones de sus miembros, utilizó su prodigiosa memoria para memorizar los nombres de muchos de ellos, y fue seleccionando un grupo de veteranos con capacidad de liderazgo, con los cuales compartió la conducción.

Lo primero que hizo fue trasladar la sede principal del Departamento de Veteranos desde Washington a California, donde el clima era benigno y estaba su tierra natal y se abocó a organizar su Departamento como una empresa eficiente.

La verdad es que esa organización tenía severos problemas, tanto de eficiencia como de corrupción, sobre todo en las prestaciones médicas, problemas que ya habían hecho renunciar a dos generales que estaban a cargo.
Appleton aceptó el desafío, y como primera medida puso en caja al sistema de prestaciones médicas, que era un nido de corrupción e incompetencia.

Había listas de espera de seis meses para ser atendidos, y luego la atención era deficiente, lo cual incidía en un grupo social con el más alto índice de suicidios de todo Estados Unidos, a un promedio de uno cada 20 minutos.

Así que lo primero que hizo Appleton, es instalar una sede hospitalaria para los veteranos en anexos a cada hospital estatal donde hubiera concentración de pedidos de atención. Intervino la dirección de cuanto organismo tuvo quejas, poniéndolos al mando de sus oficiales.

Procesó en la justicia militar y envió a prisiones militares, a todos los implicados en estos escándalos de desatención.

Despidió sin más a todos los médicos contra los cuales hubo quejas formales, y también a todos los administradores de los lugares donde existieron quejas.

En un mes el tema de atención médica a los veteranos estaba solucionado.

Entonces, Appleton tomó tres decisiones estratégicas:

a) Diseñar un sistema productivo donde los Veteranos pudieran integrarse, y

b) Formar un sistema de autodefensa dándole un rol militar a los veteranos que necesitaban ese tipo de contención, y c) Distribuir las sedes principales y los recursos de los Asuntos de Veteranos, en las ciudades de todos los Estados de la Unión, según la cantidad de veteranos que allí vivían.

Vinculó estas sedes con la a Red de Clubes Universitarios Inteligentes (CUI), cuyos continuadores habían constituido el Movimiento EcoDemocrático, y así dio a luz a un nuevo movimiento político nacional, parado en una pierna masiva (los Veteranos) y otra pierna estratégica (la Red de CUI).

EL SISTEMA PRODUCTIVO DE LAS COMUNIDADES DE VETERANOS

En lugar de distribuir los fondos a su cargo entre los flacos bolsillos de los veteranos, los usó para organizar un sistema de actividades productivas que permitieron recuperar la disciplina militar y el orgullo de ser soldados, dándoles responsabilidades y premiando las iniciativas destinadas a mejorar su calidad de vida, haciendo crecer su autoestima, pues no recibían limosnas sino sueldos por el trabajo que realizaban.

Para integrarlos a distintas comunidades, eligió el emplazamiento urbano de estas comunidades en zonas rurales linderas a barrios con alto grado de marginalidad, ofreciendo trabajo a los jóvenes y adolescentes que allí vivían, abriendo escuelas y clubes de barrio, poniendo las instalaciones médicas de los veteranos a disposición de esas personas marginalizadas, e instalando la costumbre argentina, originalmente parisina, de colocar gran número de “cafés” (“cafetines” los llamaban los porteños), donde los jóvenes podían confraternizar con los veteranos, que se convirtieron así en una influencia social positiva en cada lugar. Appleton decía que así se instalaban “cuarteles de paz”.

Eso convirtió a Appleton, y su equipo, en jefes con la lealtad garantizada de estos hombres y sus familias, que a su vez lideraban a los jóvenes de los barrios pobres.

Esa inserción social local era tan, o más valiosa, que el incremento de los ingresos de los Veteranos, generado por las actividades productivas que realizaban mediante tareas ajustadas a distintos escenarios y capacidades.

Uno de los problemas graves a atender es la alta tasa de suicidios entre los jóvenes que dejaron el ejército, que sumaban 6.000 por año, o sea muchos más de los que morían en combate.

“Esto proviene del estrés, del trauma que acompaña lo que ocurre en el terreno, con un ejército reducido que siempre tiene que hacer más”, manifestó el antecesor de Appleton, el general Eric Shinseki.

El otro problema es la cantidad de veteranos caídos en la indigencia, que sumaban más de 280.000, que vivían en las calles, consumidos por las drogas o el alcohol.

Los Veteranos, hasta entonces verdaderos Desaparecidos Sociales se insertaron en las comunidades y Appleton impulsó la idea de hacer de cada nuevo hogar de “sus” veteranos, un lugar donde podía concurrir mucha gente buscando ayuda para sus problemas, pues él sabía que muchas veces las personas necesitaban, ante todo que alguien los escuchara y les permitiera recuperar su dignidad.

Y la llegada de Appleton a sus vidas, les había mostrado como recuperarse, y ellos aplicaron esos métodos en sus vecindarios.

Appleton consiguió que la Armada le cediera terrenos en desuso, donde instaló una villa para personas que habían caído en la pobreza, por la crisis que crecía.

Instaló campamentos provisorios utilizando contenedores reciclados para funcionar como viviendas, hasta tanto se construyeran casas normales.

Entre todos sus fundadores, incluyó muchos veteranos, y estos trabajaron en la construcción de las viviendas y edificios públicos suficientes para alojar alrededor de trescientas familias, para las cuales, consiguió los equipos necesarios para que explotaran los campos linderos, cultivando sus propios alimentos, mientras vivían y trabajaran allí mismo.

Consiguió recursos para instalar una biblioteca, una panadería después, a la cual siguió una rotisería, un frigorífico, confeccionistas de ropa, y talleres para reparaciones menores, y muchas otras actividades que permitieron una inserción local de esas familias marginalizadas.

Su éxito en esta nueva gestión, se repitió con grupos familiares cada vez más numerosos, y su magnética presencia, sumadas a la habilidad de John para manejarse con los medios, pronto lo convirtieron en un ídolo popular en California, gracias a la parte del periodismo que necesitaba desesperadamente publicar alguna buena noticia, que contrastaran con los resultados de una pobreza creciente en el que fuera el país más rico del planeta, malas noticias que se alternaban con la comidilla sobre las recurrentes manifestaciones de soberbia de los directivos de las nuevas corporaciones chinas, instaladas en la costa oeste de ese país, los cuales parecían disfrutar refregando su opulencia y potencial económico frente a una nación que sufría una creciente inflación, y un cierre de empresas productivas, que alimentaban la desocupación.

Los informes que provenían de las clases populares en la Red de Veteranos permitieron armar una base de datos pormenorizada de los verdaderos problemas sociales existentes, que luego eran trasmitidos a la Escuela de Integración de los Veteranos, donde algunos grupos se abocaban a para diseñar soluciones.

En un par de años, Appleton disponía de una eficaz organización, totalmente independiente del Gobierno, pero con un poderoso presupuesto, y con fieles camaradas en todos los Estados de la Unión, con una aceitada red de información social y política que ningún otro partido político u organismo de inteligencia tenía, que ni siquiera trataron de copar, pues el sistema no tenía fisuras abiertas a la corrupción.

Así organizó las primeras Comunidades Laborales, y obtuvo algunos contratos del ejército para reparar equipos, abastecer a la Intendencia del Ejército con algunos productos artesanales o semi-industriales, que una vez ajustados también los volcaron al mercado de Los Ángeles y de California en general, generando ingresos tanto para esos hombres como a sus familiares, y trabajo en sus propias comunidades.

Creó una Escuela de Cuadros Dirigentes, con tres niveles, de unas 30 o 40 personas en cada grupo de trabajo, con personas inteligentes, pero provenientes de los barrios con bajos niveles económicos, impulsaron actividades de integración entre los distintos grupos étnicos, y procedencias territoriales.

Los planes de estudios, permitían comprender como funcionaba el proceso que los había colocado en esa situación de desvalimiento.

Por deducción, esas personas comenzaron a comprender quienes se habían beneficiado con su esfuerzo, y su desvalimiento, y poco a poco los fueron identificando.

Luego de identificarlos, comenzaron a estudiar cual era su responsabilidad en el sistema dominante.

El trabajo se hizo en sectores “tabicados”, o sea sin comunicación entre sí, y sólo Appleton y su Estado Mayor conocían todo el panorama, que provenía de todas las regiones de Estados Unidos.
Por otro camino, Appleton se integró a un grupo de oficiales nacionalistas que tenían frenados sus ascensos, por detestar las actividades colonialistas que traían el desprestigio para el Ejército y el país, pero sus conocimientos, prestigio y eficiencia técnica les daban muchos lugares de preeminencia entre las Fuerzas Armadas.

Para contraponer a las logias secretas de las camarillas dominantes en las fuerzas armadas, formadas por los que disponían de contactos que los hacían confiables a la elite económico-social, Appleton sugirió a estos oficiales, desplazados de los ascensos, pero con poder de mando real, que organizaran un Grupo de Estudios Geopolíticos (GEG), no oficial, que pensara en forma independiente de las políticas imperiales llevadas a cabo.

Este Grupo de Estudios recopilaba y estudiaba minuciosamente estos acontecimientos, pues la información existía, pero lo que pasaba era que los altos mandos no querían informar, pues lo que coleccionaban era derrotas tras fracasos, pero la información llegaba siempre al GEG, por los compañeros que siempre contaban lo que había sucedido, lo cual demostraba que las únicas propuestas que el establishment ponía en funcionamiento era “huir hacia delante”, creando nuevos frentes de confusión, para lo cual actuaban con tropas propias o mercenarias.

El GEG pronto tuvo algunas réplicas en la Armada y la Fuerza Aérea, pero nunca funcionó entre los Infantes de Marina, que era el cuerpo privilegiado por el Establishment político, y a su vez, la fuerza que enviaba sus oficiales retirados a organizar los ejércitos de mercenarios, convertidos, en algunos casos, en verdaderos sicarios de las corporaciones que los financiaban y amparaban, protegiéndolos de la acción de la justicia contra sus desmanes, y les permitía amasar considerables fortunas con los bienes robados en los países invadidos, como correspondía a la tradición de los mercenarios.

El Coronel Appleton alternaba las tareas de organización de los Veteranos, con la realización de los informes sobre la situación política internacional que le pedían los altos mandos del Ejército, y cuya precisión se debía en gran medida, al apoyo de sus amigos del GEG, que relevaban los datos importantes.

Estos informes le dieron gran prestigio a Appleton, no sólo por su originalidad y precisión, sino que, por el origen de clase alta de Appleton, este podía moverse con soltura entre las elites de Norteamérica.

EL LIDERAZGO POLÍTICO DE JOHN APPLETON

Un colaborador muy cercano a J. Appleton, el Mayor Dan Marcos, psiquiatra del Ejército, describía la actividad de Appleton, durante ese período, en un correo electrónico enviado a una amiga íntima de Ava Morlans:

“Con las experiencias adquiridas con la conformación de la Nueva Estructura de los Veteranos de Guerra, donde era imprescindible ofrecer una imagen de futuro a estos viejos guerreros, tratados como un descarte de la sociedad, Appleton y sus amigos, pudieron diseñar formatos sociales también aplicables a los ancianos, deprimidos por su desplazamiento del sistema productivo, y confinados en un rol meramente vegetativo, cuando no encerrados en establecimientos geriátricos casi carcelarios.

“Appleton encontró la manera de insertar a esos ancianos en las Villas de Veteranos, algunos de los cuales aún disponían de sus fondos de pensión, mientras otros habían sido despojados con diferentes argucias por las entidades financieras.

Encontró formas de integrarlos a su actividad cotidiana usando sus saberes o su necesidad de saber, y fomentó el encuentro de estos con sus hijos y nietos, para cargarlos de energía, e interés por la vida.

“Estos esfuerzos multiplicaron su prestigio y le consiguió el apoyo de todos aquellos que se agregaban a sus programas, que se difundían generosamente por las redes sociales.

“Appleton tenía múltiples actividades diarias de difusión, persuasión y capacitación, y pronto, en la estructura oficial de apoyo a Veteranos, se había creado un voluntariado de ancianos y parientes de estos, que se ocupaba de una gran cantidad de actividades diferentes, tales como ferias de trueque, capacitación en artes y oficios, organización de bailes en la calle, armado de mercaditos de productos frescos y de ferias con el apoyo de pequeños municipios, y un sistema que llamó “Memoria Social”, gracias al cual los ancianos les contaban a los niños como era su vida cuando ellos eran niños, más de medio siglo atrás.

“Fue en esa época en que el equipo de John Appleton descubrió que la mejor terapia que existía para estos sectores deprimidos física y socialmente, era una inyección masiva de Futuro, y para generalizar esta situación, desarrollaron el proyecto de superponer al Mapa Oficial de los Estados Unidos, el Mapa del Futuro de los Estados Unidos, ofreciendo modelos de vida muy diferentes, unidos a una propuesta de ocupación territorial que prometía una “Nueva Carrera Hacia el Oeste”, publicando mapas y fotos satelitales de enormes territorios vacíos, sin tratamiento alguno, adquiridos y abandonados a su destino, como simples reservas de valor financiero, en los cuales ni siquiera se intentaban actividades agrícolas o ganaderas muy sencillas.

“Appleton destinó una parte importante de los fondos de los Veteranos en adquirir tierras fértiles despobladas, y luego logró que otros organismos construyeran carreteras, acueductos y ferrocarriles para que los nuevos pobladores pudieran accedieran a ellas.

Anna Vaschuk, una de sus biógrafas, comenta lo que sucedía en ese período:
“El Equipo de John logró que estos programas fueran debatidos en todo el país, generando centros de discusión política en los más diversos ámbitos, totalmente al margen del aparato político tradicional, que solamente admitía en sus fila a aquellos especialistas que no podrían criticar sus medidas, que en la mayor parte de los casos no representaban la mejor solución, sino la que les permitiera llenar más sus bolsillos.

“La consigna de exponer la verdad sobre problemas técnicos, y la convocatoria de ideas y propuestas para solucionarlos, entregadas por el conjunto de la población, dando publicidad a los datos que permanecían escondidos en manos de las estructuras técnicas, privadas y estatales, generó una cadena de adhesiones de los mejor calificados, contrastando con la fuga de adherentes a los partidos políticos tradicionales, cuyos jóvenes se sentían avergonzados por su incapacidad para explicar la desidia de su gobierno.

En estas circunstancias, estalla el conflicto social en California, que culmina con la designación de Appleton como Gobernador Interino.

FIN DEL CAPITULO 3