El efecto inmediato del aumento del dólar es una suba refleja de los precios, que se produjo de manera preventiva, incluso antes de que asumiera el gobierno de Macri, conscientes de que vendría una devaluación importante.

LA INFLACIÓN NO ES METAFÍSICA

Por Norberto Colominas

Los medios concentrados, cómplices, que no sólo ayudan al gobierno sino que son una parte sustantiva de su estructura no oficial, escondieron la devaluación y festejaron, en cambio, la buena onda del mercado que en los dos días siguientes al devaluazo sofrenó su voraz apetito por las ganancias fáciles.


Por Norberto Colominas
NAC&POP
19/12/2015

Si se genera suficiente inflación, antes o después la mayoría de la sociedad reclamará un ajuste.

Hace muchos años el establishment descubrió que generar inflación era la forma más eficaz de ejercer la oposición y, por ello, de condicionar a un gobierno.

Por eso tuvimos tantas décadas de inflación, y luego una paridad cambiaria 1 a 1 que nació, presuntamente, para abatir la inflación y terminó destruyendo 300 mil empresas y 3 millones de empleos.

La convertibilidad fue la reina del ajuste.

Domingo Cavallo fue su canciller.

Pero ¿es el nuevo gobierno el que remarca los precios de sus productos, que son los servicios?

Por el contrario, no sólo no los remarca sino que los subsidia, al menos por ahora. Los que remarcan los precios son los privados.

¿Acaso la reciente escalada de precios está justificada por un aumento de los costos internos, derivados de un salto “desmedido” de los salarios, o por un encarecimiento súbito de materias primas importadas?

No, ya que no sucedió ni una cosa ni otra.

Lo que sí ocurrió fue una brusca devaluación del orden del 30 por ciento, que llevó al dólar de 9,30 a más de 13 pesos.

Los medios concentrados, cómplices, que no sólo ayudan al gobierno sino que son una parte sustantiva de su estructura no oficial, escondieron la devaluación y festejaron, en cambio, la buena onda del mercado que en los dos días siguientes al devaluazo sofrenó su voraz apetito por las ganancias fáciles.

El efecto inmediato del aumento del dólar es una suba refleja de los precios, que se produjo de manera preventiva, incluso antes de que asumiera el gobierno de Macri, conscientes de que vendría una devaluación importante.

Mentalidad de renta, no de producción; especulativa, no industrial.

Como si el desarrollo no fuera también su responsabilidad.

La inflación no es metafísica.

Tiene razones, antecedentes, efectos y consecuencias.

Es algo material, racional y se puede explicar –al menos en sus trazos gruesos– sin grandes dificultades.

Cuando la demanda supera a la oferta se produce escasez, y esta es la fuente primitiva de la inflación, aunque no la única.

Ante un aumento de la demanda hay sólo dos posibilidades: o se aumenta la producción o se aumentan los precios.

En estos días estamos viendo cuál es, una vez más, la respuesta del sector mayoritario del empresariado, al que por algo le cuesta tanto exportar bienes industriales, ya que esa posibilidad supone garantizar niveles altos de producción y de calidad, y un precio estable, competitivo.

¿Cómo imaginar una exportación a mercados enormes, como lo son, por ejemplo, el chino, el indio o el ruso, sin capacidad de producir en gran escala?

¿Cómo incursionar en los mercados del mundo sin una tecnología competitiva? ¿Y cómo lograr un volumen y una calidad de producción acorde con las exigencias del mercado mundial sin inversión de riesgo?

Riesgo…, ¿acaso usted dijo riesgo?

Claro, es más fácil pedirle protección arancelaria o cambiaria al estado cuando las industrias de otros países pretenden vender aquí sus productos, como la ya citada China o el cercano Brasil.

Para eso sirve el estado, aunque en otros aspectos sea visto como un paquidermo cojo, más bien otario y del todo ineficiente.

Un ejemplo alcanza para rebatir esa visión atrasada, y es la inversión periódica que realizan las multinacionales del sector automotriz, incluida alguna ayuda estatal.

Ahora se ven los resultados: en los últimos años se han batido records históricos de patentamientos.

Y además se exporta la mitad de la producción.

La inflación no es metafísica; la inversión tampoco.

En cuanto a las PyMEs, lo primero que se debe tener en cuenta es que constituyen la base tanto del empleo como de la demanda del mercado interno, sin olvidar que son el 75 por ciento de las empresas argentinas, tres de cada cuatro, y que viven básicamente de lo que venden en el país, ya que el 80 por ciento de ellas no exporta.

Aún así, los grandes empresarios ponen el grito en el cielo cuando los sindicatos piden, cuando menos, recuperar la inflación que degradó los ingresos de los trabajadores.

Estos empresarios no saben quién fue Shumpeter, pero pretenden vender más, pagar menos y no invertir nada.

Aunque resulte difícil de entender, no comprenden que están tirándole piedras a la única botella de agua que les queda, y que, si le dan, ya no estará medio llena o medio vacía, sino rota.

La inflación no es metafísica

 

NC/