El Departamento de Estado de EEUU ha emitido varias advertencias en contra de Venezuela, hipócritamente criticando la falta de observadores electorales formales

CNN NO QUIERE QUE SEPAS LA VERDAD SOBRE EL SISTEMA ELECTORAL DE VENEZUELA

El lunes 30 de noviembre, recibí una llamada telefónica de una productora de CNN en Español que me pidió escribir una columna sobre las próximas elecciones legislativas en Venezuela, previstas para este domingo, 6 de diciembre. Gratamente sorprendida por la oportunidad de publicar en un medio de comunicación ampliamente conocida por su cobertura sesgada en contra del gobierno de Venezuela, acepto la oferta…

CNN NO QUIERE QUE SEPAS LA VERDAD SOBRE EL SISTEMA ELECTORAL DE VENEZUELA

Por Eva Golinger*

Durante el próximo día y medio, entre el trabajo y las responsabilidades personales, encontré apenas tiempo para escribir el artículo. De hecho, primero escribí un texto que era muy política, y, posteriormente, decidí que no era apropiado o efectivo, para la audiencia de CNN.

El tema más crítico para debatir con un público ya predispuesto en contra del gobierno en Venezuela no era en ese momento la agenda política, por buena o mala, o quien va a ganar en las urnas, sino más crucial era destacar la integridad del sistema electoral venezolano.

El artículo era sólo una página y media, menos de 800 palabras. La mayoría se dedicaba a esbozar el proceso de votación en Venezuela, por lo cual he pasado numerosas veces como ciudadana venezolana. Comencé el artículo citando la famosa frase de Jimmy Carter sobre el sistema electoral venezolano, lo cual calificó en 2012 como “el mejor del mundo”, después de observar más de 90 elecciones a nivel mundial.

Hacia el final del artículo, hice una breve mención de la reducción de la pobreza durante el gobierno del presidente Hugo Chávez, y también mencioné los errores cometidos por encuestadoras en Venezuela durante los últimos años en periodos de elecciones tensas.

Después de enviarles el artículo, fueron unas horas más tarde que CNN me pidió fuentes sobre la reducción de la pobreza bajo Chávez, y una cita sobre las encuestadoras. Fácilmente respondí a su solicitud y proporcioné las citas creíbles.

Me enviaron de vuelta una versión editada, esta vez con una frase añadida después de la declaración de Carter sobre el proceso electoral venezolano, que indicaba que el Centro Carter había abandonado Venezuela en 2015 por razones desconocidas, y ya no participaba en la observación de sus elecciones.

La declaración parecía descalificar los halagos de Carter en 2012 sobre el proceso electoral venezolano, básicamente implicando que, mientras Carter pudo haber dicho eso antes, ahora era una historia diferente y el Centro Carter no quería nada que ver.

Le dije a CNN que no iba a incluir una declaración desacreditando la afirmación de Carter sobre el proceso electoral venezolano como el mejor del mundo. Si querían contexto, podría escribir que el Centro Carter ya no opera en Venezuela porque el sistema está perfecto y ya no necesita la observación externa. No supe de ellos por más de 24 horas.

Envié un mensaje preguntando cuándo se publicaría el artículo e indicando que tendría que revisar las ediciones finales y autorizarlo antes de la publicación, y la productora de CNN respondió afirmativamente, diciendo que el texto debería salir publicado el jueves (era miércoles por la noche).

Después de no saber nada de ellos durante la mayor parte del jueves, le pregunté a la productora sobre lo que estaba pasando. Su respuesta fue, “el editor dice que el artículo debe dejar en claro que el Centro Carter ya no opera en Venezuela.

Es un requisito para publicarlo.” Le contesté que no era aceptable. Yo no permitiría que CNN impusiera el contenido en mi artículo como una condición de la publicación, especialmente algo que no tenía ninguna relevancia a la declaración original hecha por Jimmy Carter.

La noche del jueves, me enviaron un mensaje que indicaba que “se estaban realizando las consultas internas para agotar todas las instancias” sobre la publicación de mi artículo. Horas más tarde, recibí otro mensaje que decía que “todos los editores fueron consultados y la decisión fue no publicar la columna”.

Lo que hizo CNN fue censura pura y simple. Se negaron a publicar mi artículo (luego de solicitarlo) porque presentaba información favorable a la integridad del proceso electoral en Venezuela, y la posibilidad de una victoria de gobierno.

¿Por qué la CNN no quiere que sus lectores sepan que Jimmy Carter, uno de los más respetados líderes estadounidenses de todos los tiempos, cree que Venezuela tiene el mejor sistema electoral del mundo?

Tal vez porque la CNN, junta a otros medios estadounidenses e internacionales, como The Washington Post, New York Times, Wall Street Journal y el Financial Times, se están preparando para apoyar las acusaciones de la oposición de fraude en Venezuela en el caso probable de una victoria del gobierno.

Ya principales voceros de la oposición venezolana, incluyendo Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López, han declarado que “o gana la oposición o es fraude”. The Washington Post se hizo eco de estas afirmaciones en un artículo el lunes, alegando que “cualquier otra cosa que una victoria de la oposición probablemente produciría acusaciones de fraude” y el Financial Times menciona una “percepción de que el gobierno le ha robado la elección” si la oposición pierde. Incluso The Guardian está ayudando e incitando el escenario internacional para desacreditar las elecciones en caso de un resultado favorable al gobierno, escribiendo hoy “Salvo un fraude electoral muy grande, la oposición va a ganar por un amplio margen. Lo más seguro es que el partido gobernante será borrado”.

La candidata presidencial de Estados Unidos Hillary Clinton ha declarado que el gobierno venezolano está intentando “hacer trampa” para que las elecciones salgan a su favor.

Por supuesto, el Departamento de Estado de Estados Unidos ha emitido varias advertencias en contra de Venezuela, hipócritamente criticando la falta de observadores electorales formales (que EE.UU. no permite en sus propias elecciones) y llamando al gobierno a cesar la intimidación y la violencia política luego del asesinato de un dirigente de la oposición durante un mitin político la semana pasada.

Lo que EE.UU. y otros medios de comunicación internacionales no informaron es que 3 sospechosos en el asesinato ya fueron detenidos y vinculados a la muerte de Luis Manuel Díaz como parte de una disputa entre pandillas.

Evidencia creíble existe que vincula a la víctima con el crimen organizado, lo cual confirma que su asesinato no fue por motivo político. Ninguna conexión entre el gobierno o seguidores del gobierno y el asesinato ha sido evidenciado, a pesar de afirmaciones sin fundamento en medios estadounidenses.

Como digo en mi artículo original, censurado por la CNN, (ahora publicado el RT) Venezuela puede tener sus problemas, pero la credibilidad del proceso electoral no es uno de ellos.

El mismo sistema electoral utilizado en las elecciones de este domingo, también se utilizó para elegir más de un tercio de la legislatura actual sostenido por la oposición, junto con los gobernadores y alcaldes de oposición en algunos de los estados y ciudades más poblados del país.

¿Por qué hay fraude cuando sólo un lado pierde? La respuesta es simple: no es fraude, se llama ser un mal perdedor. En la democracia los resultados son respetados, no importa quién gane, y no importa que pierde.

https://www.evagolinger.com
@evagolinger

 

Fuente: RT
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VENEZUELA: CONTRA EL FRAUDE

Por Eva Golinger

Venezuela tiene sus problemas, como cualquier país del mundo. Su economía no está en buenas condiciones y hay altos índices de inseguridad en centros urbanos. Un área en donde Venezuela supera a los demás países democráticos del mundo es su proceso electoral y los niveles de participación en el ámbito político del país.

Calificado como «el mejor proceso electoral del mundo» por Jimmy Carter, cuyo Centro Carter ha observado más de 100 procesos electorales a nivel internacional, el sistema en Venezuela está blindado.

El proceso de votación en Venezuela tiene triple protección contra el fraude. Primero, cada elector presenta su carnet de identificación con su número de identidad, foto y huella digital que están registrados y verificados en una base de datos del Centro Nacional Electoral (CNE).

Segundo, el votante pasa a la máquina electrónica y hace su selección en la pantalla. Su voto se registra de inmediato en el sistema electoral.

Y por último, la maquina produce un recibo de papel con la decisión del elector para su verificación, que luego se deposita en una urna. Después, para impedir la posibilidad de una votación doble, un dedo del elector se cubre con tinta indeleble.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, saluda en Caracas a sus partidarios junto a los candidatos de su formación durante el último acto de campaña de las elecciones parlamentarias.

En ninguna parte de este proceso la identidad del elector se relaciona con su decisión electoral. El voto es completamente secreto y está protegido por el sistema electoral venezolano. En total, son menos de dos minutos para realizar todos estos pasos.

Cuando cierran las mesas electorales, después de que todas las personas de la fila haya votado, automáticamente el 54% de las maquinas son sometidas a una auditoría con testigos de todos los partidos políticos. Esta auditoría se contrasta con los recibos de papel en las urnas.

Tomando en cuenta este nivel de seguridad del proceso electoral venezolano, las críticas desde el Gobierno de EE.UU., la OEA y medios internacionales poniendo en duda la credibilidad de las elecciones en Venezuela son absurdas.

EE.UU. tiene uno de los peores sistemas electorales del mundo. Ni siquiera el voto de cada ciudadano se cuenta, y no existe un sistema uniforme, automatizado o protegido.

Solo hay que recordar la vergüenza de la primera elección de George W. Bush contra Al Gore en 2000 para un ejemplo de fraude masivo en un proceso electoral estadounidense. Y en EE.UU. se prohíbe cualquier observación internacional del proceso electoral, algo que Washington de manera hipócrita exige de Venezuela.

El próximo 6 de diciembre, habrá cientos de acompañantes internacionales observando el proceso electoral en Venezuela, al contrario de lo que han dicho algunos medios.

Una delegación de la UNASUR, liderada por el ex presidente de la República Dominicana Leonel Fernández, estará en por lo menos 11 estados del país siendo testigo del proceso de votación. Entre otras figuras y expertos internacionales, el ex presidente de España José Luis Rodríguez Zapatero también estará acompañando el proceso electoral.

Voceros de la oposición en Venezuela han anticipado su victoria sobre el oficialismo, incluso declarando que en caso contrario sería un fraude.

La democracia no funciona solo cuando uno sale victorioso, es también para los perdedores. La oposición en Venezuela tiene una historia de cantar fraude cuando pierde, y cuando piensa que no tiene chances de ganar, llama a la abstención.

Esta vez, las encuestas indican un resultado bastante estrecho. La mayoría, hasta ahora, han favorecido a la oposición. Solo hay que recordar algunas encuestas realizadas por empresas como la estadounidense Penn, Schoen y Berland, que en 2004 apuntaba a una victoria opositora de 20 puntos en el referéndum revocatorio contra Chávez, o en 2006 decía que la diferencia entre Chávez y Manuel Rosales era de solo 2 puntos. En 2004, Chávez fue el victorioso 59-41, y en 2006, ganó 62,8-36,9. Las encuestas, como cualquier analista político sabe, no son siempre de fiar.

No pretendo especular sobre el resultado electoral del próximo domingo. Son las elecciones más difíciles que ha enfrentado el chavismo en 15 años.

No obstante, pensar que la existencia y supervivencia del proyecto bolivariano solo depende de la presencia física de Hugo Chávez junto a un barril de petróleo por encima de cien dólares sería una errada conclusión.

Venezuela ha vivido una profunda transformación durante los últimos 15 años. No solo ha habido cambios en el modelo socioeconómico, sino también en la manera de hacer política.

El logro más grande del chavismo no ha sido la extraordinaria reducción de la pobreza y la garantía de los servicios sociales, sino el despertar de una conciencia colectiva que reconoce el valor de cada ser humano. La conciencia y la dignidad no dependen del petróleo ni pueden ser vendidas o compradas.

EG*

*Abogada, escritora e investigadora estadounidense nacionalizada venezolana por matrimonio y jus sanguinis.

En la actualidad está dedicada a la investigación sobre la que considera injerencia de Estados Unidos en Venezuela y otros países de América. Autora de El código Chávez (2005) y Bush vs. Chávez: la guerra de Washington contra Venezuela, sus libros han sido traducidos al inglés, francés, alemán e italiano.

Nacida en Nueva York pero de familia venezolana, vivió varios años en Mérida (Venezuela) antes de la ascensión al poder del presidente Hugo Chávez. Actualmente vive en Nueva York, siendo una destacada defensora del proyecto político de Chávez basada en sus investigaciones.3 En 2009 ganó el Premio Internacional de Periodismo del Club de Periodistas de México A.C.4