Francisco Cabrera desarrolló la mayor parte de su carrera en el holding financiero Grupo Roberts, y en el Grupo HSBC

EL FUTURO MINISTRO DE LA PRODUCCIÓN QUEDO INVOLUCRADO AL TRÁGICO INCENDIO DE IRON MOUNTAIN.

Por Lucía Pires

Entre los escándalos más resonantes, figura la complicidad de su cartera con el incendio intencional del depósito de Iron Mountain (IRM) en Barracas, que terminó con la vida de diez bomberos y rescatistas, y donde desaparecieron documentación sensible de 600 empresas entre ellas del HSBC.

Agepeba
2 de Diciembre de 2015

El actual funcionario porteño, presidente de la Fundación Pensar y futuro ministro de la Producción de Mauricio Macri, Francisco Cabrera, hizo un largo recorrido por el sector privado antes de aterrizar en la administración pública.

Empezó en el área de marketing de Hewlett-Packard, donde estuvo durante cinco años.

Luego fue fundador y CEO de la compañía de Fondos de pensiones Máxima AFJP.

Desarrolló la mayor parte de su carrera en el holding financiero Grupo Roberts, y luego en el Grupo HSBC como miembro del directorio de La Buenos Aires Seguros y de Docthos, y dirigió el sector minorista del Banco.

Entre 2002 y 2007, también fue director ejecutivo del diario La Nación, e integró el directorio de los diarios Los Andes y La Voz del Interior.

Si bien al referirse a su gestión como ministro de Desarrollo Económico de la Ciudad, los medios hegemónicos señalan a Cabrera como “el impulsor del polo tecnológico del barrio porteño de Parque Patricios”, lo que subyace son las denuncias por irregularidades.

Entre los escándalos más resonantes, figura la complicidad de su cartera con el incendio intencional del depósito de Iron Mountain (IRM) en Barracas, que terminó con la vida de diez bomberos y rescatistas, y donde desaparecieron documentación sensible de 600 empresas.

El proyecto de promoción «industrial» que el PRO inició en 2007 con el objetivo de incentivar el desembarco de empresas tecnológicas en los barrios más postergados de la Capital –zona franca de impuestos y gravámenes-, tuvo como auspiciante originario a IRM, que ya contaba con cuatro depósitos en Barracas, La Boca, Lugano y Parque Patricios.

La estrecha relación económica y política entre esa multinacional y la gestión macrista quedó documentada en 2010, cuando el gobierno porteño promovió la ampliación de los beneficios impositivos para favorecer específicamente a la compañía, a pesar de no dedicarse a los desarrollos tecnológicos, sino al almacenamiento de documentación.

La tarea de la coordinación de acercamiento y posterior radicación de empresas en la zona estuvo desde un principio a cargo de Cabrera, salpicado por la trama oscura que quedó al descubierto tras el siniestro en el depósito de IRM, que no registraba controles edilicios y de seguridad laboral.

Paradójicamente, el banco para el que trabajó el futuro ministro de la Producción, el HSBC, perdió miles de cajas con documentación en el incendio.

Empresas comprometidas en investigaciones de lavado de dinero y evasión también guardaban archivos en depósitos de Iron Mountain en Londres, Ottawa y Nueva Jersey, que no por casualidad terminaron como el de Barracas.

Sin embargo, Iron Mountain no es el único caso de irregularidades que compromete a Cabrera.

En su haber, figura un pedido de informe de la oposición por el “sospechoso” proceso de contratación que llevó a cabo el Ministerio de Desarrollo Económico porteño con el Grupo SyG, del broker inmobiliario Silvano Geler, que se vio favorecido por más de 12 millones en menos de un año, gracias a licitaciones con idéntica mecánica: Geler fue el único oferente que pudo cumplir en tiempo récord con los numerosos requerimientos establecidos.

Otro pedido de informes, presentado en septiembre de este año, es por 200 contrataciones de esa misma cartera a una sociedad anónima, UBATEC, de la que forma parte el propio Gobierno de la Ciudad.

Entre las irregularidades, figuran pagos por triplicado por trabajos no realizados.

Para completar el perfil del futuro ministro de la Producción, cabe señalar su responsabilidad en los “contratos basura” de la administración pública porteña, llamados así por privar a los trabajadores de aportes previsionales y sociales, entre otros derechos, en clara violación a la legislación laboral vigente.

En 2013, el Movimiento Popular La Dignidad y la Cooperativa de trabajo Nuevo Horizonte realizaron un escrache frente al domicilio de Cabrera en reclamo de mejores condiciones laborales para los más de 900 trabajadores precarizados que desarrollaban tareas de saneamiento, higiene y refacción urbana en la Ciudad.

En las pancartas de los manifestantes, se leía: “Francisco Cabrera negrero y responsable político de los manejos punteriles en los barrios”.

Antes del balotaje que le dio el triunfo a Cambiemos, el funcionario porteño resaltaba el “proyecto propio” de Macri y explicaba propuestas como la eliminación de retenciones para distintos sectores, empezando por las economías regionales y la industria.

“La pérdida de ingresos habrá que financiarlo de varias maneras, en parte con endeudamiento”, decía.

Más que “proyecto propio”, recetas de un manual neoliberal.