Podría haber ganado cualquiera (de los dos), con lo que la causa explicativa de la derrota podría ser también cualquiera. La diferencia de votos del domingo 22 fue marginal. Los resultados, aleatorios.

EL PÉNDULO, COMENTADO.

Por Claudio Scaletta (comentado por Bruno Capra)

Indispensable sincerarse; tras el desgaste de 12 años de gobierno cualquier persona medianamente entrenada en el oficio de la escritura y la argumentación puede encontrar no menos de treinta errores del kirchnerismo, por poner un número cualquiera, escribirlos, alinearlos y ensañarse con mayor o menor talento para producir un texto crítico. Pero la verdad más cruel es que una semana más de militancia de base podría haber terminado con un resultado electoral distinto.

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29 de noviembre de 2015
Comentado porBruno Capra/NAC&POP

El resultado puede ser un vómito, como varios leídos estos días o, si se trata de escribas afines, un intento tardío de reflexión sincera.

De acuerdo a la estética conseguida el lector podrá decir “uy, sí, tiene razón”.

Puros egos, la verdad de fondo es tácita.

Hasta el último oficialista, hasta el 10 de diciembre que mantenga alguna lucidez conoce las causas, los puntos débiles que llevaron al peor final de la administración que termina.

“Peor” en tanto el gobierno pasará a manos de la derecha pura y dura.

Sólo dos puntos brillantes de los treinta cualquiera.

Primero; se hablará hasta el hartazgo del estilo endogámico, de lo que pasa en los gobiernos cuando dejan de escuchar las voces de fuera de Palacio para cerrarse en la autocomplacencia de los cortesanos de paladar negro y las estadísticas ad hoc, un comodín siempre verdadero que ni siquiera comenzó con Luis XVI y que se rebautizará como las formas del kirchnerismo.

Segundo; se repetirá lo más primordial; que la economía se frenó desde al menos 2012 porque los dólares para financiar el crecimiento se terminaron y el viento externo rotó a proa.

Pero la verdad más cruel es que una semana más de militancia de base podría haber terminado con un resultado electoral distinto.

O quizá no, duda tremenda en la que reside la crueldad de la verdad.

Más allá de la enciclopedia de causas, la diferencia de votos del domingo 23 fue marginal.

Los resultados, en consecuencia, fueron aleatorios.

El cambio de clima de época no se registró en el humor de la población.

Podría haber ganado cualquiera (de los dos), con lo que la causa explicativa de la derrota podría ser también cualquiera.

En todo caso habría que analizar la situación de empate técnico, con lo que la rueda vuelve a girar.

Pero tranquilos, existe un piso de cuatro años para seguir construyendo listados flagelantes.

Los libros ya comenzaron a escribirse.

El presente, en cambio, es más urgente: no se perdió una elección, se cambió de modelo de país.

Nada menos que otra vez “el péndulo argentino”.

(Esto del péndulo es la versión de los resultados expuestos por Marcelo Diamand de las expresiones que resultan del ejercicio del poder según la teoría de las Estructuras Productivas Desequlibradas)

No se trata de construir escenarios tenebrosos, aunque lo sean.

Tampoco de asustar con el cuco, aunque ya no esté escondido.

Urge ver lo estructural para estar preparados.

¿Son los nuevos funcionarios anunciados como Federico Sturtzenegger, Alfonso Prat-Gay o Carlos Melconian personajes maléficos, representantes de intereses oscuros y portadores de la voluntad de dañar a los trabajadores?

Quizás el lector tenga sus juicios y prejuicios y no se equivoque, pero estas subjetividades son completamente irrelevantes para el análisis económico.

Lo que los nuevos funcionarios si son, como cualquier economista, es portadores de una visión sobre el funcionamiento de la macroeconomía.

Lo que sucedió el domingo pasado (Dom. 22.nov.) fue que por el voto popular una heterodoxia imperfecta fue reemplazada por la ortodoxia.

Pero así dicho no alcanza, porque también existe la heterodoxia de derecha.

En estos años se habló mucho sobre estas dos cosmovisiones macroeconómicas que dominan la disputa intracapitalista al menos desde la crisis de 1929.

Es necesario seguir abordándolas, porque en el debate público estarán más presentes que nunca.

La economía es una ciencia, lo que quiere decir que tiene leyes y relaciones causa-efecto: se sabe que determinadas políticas provocan determinados consecuencias, los resultados no son cuestión de azar.

La diferencia fundamental entre un heterodoxo y un ortodoxo es que el primero cree que el crecimiento es conducido por la demanda (Ortodoxo) y el segundo que se necesitan crear condiciones para la oferta (Heterodoxo); cuestiones concretas como los bajos impuestos y salarios y etéreas, como la confianza de los mercados y el clima de negocios.

(A) • Si el heterodoxo es también peronista cree que los componentes más importantes de la demanda son los determinados por el nivel de salarios de los trabajadores. Concibe al rol del Estado como creador de demanda, sabe que los mercados son creados y retroalimentados por el Estado.

• Cree que para crecer hay que, primero, poner plata en el bolsillo de los trabajadores y rechaza la teoría del derrame.

Sabe que las empresas invierten si tienen compradores para sus productos o servicios.

(En particular las de capital interno. En las empresas extranjeras los razonamientos son más complejos y perniciosos para el interés nacional)

• Asume que el Gasto debe usarse para dirigir los ciclos económicos y que los déficit sólo pueden reducirse estructuralmente, (y en forma permanente), con crecimiento.

• Descree de la existencia de mitos tales como el equilibrio de los mercados.

Sabe, en consecuencia, que no hay un tipo de cambio “de equilibrio” y que el precio del dólar es una variable distributiva (Se refiere a distribución de los ingresos en la población), aunque sepa que para sostenerlo en determinados niveles hay que tener con qué.

(Esto se refiere al final de esta época, en que la falta de dólares le despelotó las variables).

(B)• Finalmente cree que el endeudamiento externo mal manejado puede convertirse en la forma más sutil del imperialismo. (A esto estamos expuestos ahora, porque para resolver el momento es probable que se tome la vía ortodoxa que es endeudarse afuera)

El ortodoxo rechaza todas y cada una de estas afirmaciones (Entre A• y B•).

Cree que existe un nivel de tipo de cambio de equilibrio, una relación misteriosa entre base monetaria y cantidad de divisas disponibles, pero al mismo tiempo considera que un dólar caro, que por definición significa salarios bajos, mejora la competitividad de los exportadores.

Estas ideas se relacionan con su visión ofertista de bajar los costos empresarios.

Por la misma razón, el Estado debe ser lo más pequeño posible.

Todos los manuales tradicionales de finanzas públicas intentan demostrar como los impuestos van en contra del nivel de actividad.

Definida la cosmovisión puede predecirse la política económica:

• Como se quiere un dólar alto, se hablará de “atraso cambiario” y se inducirá una devaluación.

• Como se quieren bajos impuestos, se reducirá el gasto.

• Como se cree en el equilibrio de los mercados, se diseñará un programa de ajuste estructural.

• Como la formación del ortodoxo es más financiera y ofertista, preferirá la deuda a los impuestos, lo que a su vez determinará su geopolítica.

Este paquete es claramente recesivo en cualquier lugar del planeta, pero el macrismo cree que lo compensará con un megaplan de infraestructura.

(Como esto finalmente es igual a lo que dijo hasta ahora el FPV, como si fuese igual hacer infraestructura con recursos propios, que con ajenos. NO LO ES. Con los Recursos propios es para desarrollarse, con los ajenos es para someterse y quedarse a medio camino)

Financiar acá es posible desde el Banco Central que nos deja el FPV.

Por eso pueden querer la renuncia del titular, …, para que no se pueda más, y que el FPV, no vió, no quiso o no supo..)

Todas las promesas de la campaña de la Alianza PRO fueron de reducción de ingresos; desde retenciones a Ganancias.

Sobre recortes del gasto sólo se habló de los subsidios a la energía.

Dada la profesión de fe en el equilibrio presupuestario, más recortes serán inevitables, salvo que se crea que también los gastos corrientes se financiarán con deuda o que realmente se acepten tonteras mayúsculas como la curva de Laffer.

(El autor acá se refiere a una teoría de un economista, Laffer, en la que se basó en su momento la campaña de Regan en USA. La teoría sostenía que si se bajaban los impuestos se cobraría más. No funcionó y de allí surgieron las observaciones de la existencia de Hood Robin, que quería decir que se le sacaba a los pobres para dárselo a los ricos)

En todo caso el endeudamiento para gastos corrientes no sería un dato nuevo.

Quizá las generaciones más jóvenes no recuerden que cuando se creó el escandaloso negocio de las AFJP (Epoca Menem) se desfinanció al régimen público, lo que disparó el déficit fiscal y, en plena convertibilidad, se cubrió con endeudamiento externo.

Condiciones similares para el desfinanciamiento de la Anses acaban de ser creadas por un fallo de la Micro Corte Suprema de Justicia Independiente que conduce Ricardo Lorenzetti, que dio curso a los reclamos multimillonarios de algunas provincias por retenciones sobre la coparticipación.

Las excusas que servirán para el ajuste ofertista contra los salarios ya fueron creadas.

A ello se sumará el componente tradicional de la herencia recibida.

Ahora sólo falta que llegue el 10 de diciembre.

Lo que es seguro, es que ya no se trata de parte de un ciclo Stop & Go, sino de simple Rewind. (Un volver al pasado)

No es momento entonces de seguir llorando causas, sino de estar atentos a lo que puede costar años revertir cuando regresen tiempos más venturosos.

CS/

(Para eso deben postularse actitudes y planes de militancia que sirvan para entorpecer esas intenciones, y esas intenciones puestas en acción. Cada una es grave, son retrocesos del interés popular. No podemos llorar sobre la leche derramada, compremos otro sachet en el almacén y ocupémonos del futuro de nuestro país. Lo que estemos de acuerdo con el PRO, pues que lo hagamos rápido. Lo que no, lo peleamos. Recibo opiniones. Cordiales saludos a todos. Bruno Capra.)