Juan Perón, decía que: “La acción política es una lucha de voluntades. ¿Cuáles obedecen a nuestra voluntad y cuáles a la voluntad contraria a la nuestra?.”

LA ACCIÓN POLÍTICA ES UNA LUCHA DE VOLUNTADES

Por Maximilano Borches

Esta nueva Alianza, es una reedición –con sus mismos protagonistas- de aquella lamentable experiencia política que duró dos años y dejó casi 45 argentinos asesinados en las calles por resistir un modelo de ajuste, y que comenzó a fines de diciembre de 1999.
NAC&POP
18/11(2015-11-18

Por estos días, donde estamos a pocas horas de elegir en las urnas que país queremos los argentinos, los grupos concentrados de poder, con sus medios masivos de comunicación como alfiles, blindan al candidato de la Alianza Cambiemos, Mauricio Macri, cuyo proyecto megadevaluatorio impondrá una rebaja del 60% en el poder adquisitivo de los salarios, una pérdida de puestos de trabajo que se estima en medio millón y un encarecimiento del orden del 250% en los alimentos, las tarifas de servicios esenciales, como agua, luz, y gas, y el transporte público.

Esta nueva Alianza, es una reedición –con sus mismos protagonistas- de aquella lamentable experiencia política que duró dos años y dejó casi 45 argentinos asesinados en las calles por resistir un modelo de ajuste, que comenzó a fines de diciembre de 1999, cuando el entonces ministro de Interior de ese gobierno, Federico Storani, a tan solo una semana de haber ocupado su cargo, ordenó la represión contra docentes y estatales que habían cortado el puente General Belgrano, que une las ciudades de Corrientes con la chaqueña Resistencia, porque hacía más de cinco meses que no cobraban su sueldo.

Ese “debut” represivo de la Alianza de esos años, había arrojado un lamentable saldo de dos trabajadores muertos y más de 50 heridos.

A partir, de allí y hasta los enlutantes hechos del 19 y 20 de diciembre de 2001, donde la represión policial arrojó un saldo de 39 argentinos muertos en todo el país, tras la decisión política que adoptó el último gobierno radical que llegó a la Casa Rosada por el voto popular, la Argentina finalizaba el sueño embrutecedor del neoliberalismo, una verdadera política de exclusión que surgió con el Consenso de Washington de1989, y que cubrió a los pueblos sudamericanos con la noche más oscura, en términos de apropiación de derechos, que se vivió desde los últimos gobiernos militares, finalizados en la región a mediados de los años ´80.

En todos estos años, los representantes del conservadurismo político y el liberalismo económico (que afecta directamente a la industria nacional, por voluntad suprema de los mercados), han sabido resignificar sus tácticas.

Leyendo con precisión la acción política desplegada por los gobiernos populares de la región, han entendido que debían construir sus espacios de poder acercándose a la gente, utilizando el canto de sirenas que supone la constante artillería mediática y los trucos de marketing, para desanimar y confundir a la población, con uno de los elementos simbólicos que la derecha siempre utilizó exitosamente: la creación del lugar común en las ideas y los sloganes.

No hay nada más común, que la creación de los lugares comunes que siempre potencian la miserabilidad del espíritu humano, y éstos no precisan de análisis racionales para ser adoptados como propios, ya que la propia repetición constante e inequívoca de los mismos, genera una especie de mantra, donde la simpleza y rapidez de su adopción, no necesita de grandes ni medianos análisis.

Es a partir de allí, donde se debe comenzar a construir un nuevo universo simbólico, al servicio de los reales intereses populares, que son la recuperación y ampliación de sus derechos, y que éstos, sólo se consiguen con la lucha de voluntades entre el interés del capital y la adopción de la función social del mismo, bajo la conducción de la política y no de los mercados.

Por este motivo, Juan Perón, decía que: “La acción política es una lucha de voluntades. ¿Cuáles obedecen a nuestra voluntad y cuáles a la voluntad contraria a la nuestra?.”

El próximo 22 de noviembre, éstas voluntades se definirán con cada uno de los votos de nuestro pueblo.

Y en este sentido, las voluntades que encarna el candidato del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, se resumen en dos frases, la expresada por nuestro Papa Francisco, cuando sintetizó la lucha por la inclusión con el slogan: “Techo, Tierra y Trabajo”.

También la expresada por el propio Scioli, cuando -con visión estratégica y convicción- por los intereses nacionales, dice: “No quiero un paraíso fiscal, quiero un paraíso industrial para la Argentina”.