Luego integraría una de las delanteras más recordadas de todos los tiempos en el Sudamericano de Lima ´57, “los caras sucias” Corbatta, Maschio, Angelillo, Sívori y Cruz

ANTONIO VALENTÍN ANGELILLO CRACK PROSCRIPTO POR LA ANTIPERONISTA REVOLUCION LIBERTADORA

Por José Luis Ponsico

Cuando se fue a Italia, Antonio Angelillo estaba sorteado para hacer la conscripción como soldado. La dictadura de la llamada Revolución Libertadora, que derrocado a Juan Perón en septiembre del ´55, lo condenó por “desertor”. Estuvo veinte años sin poder volver al país.

AgePeBa
Telam
21/01/2012

El domingo 15 de mayo del ´55 debutaba en Racing, Antonio Valentín Angelillo, llegado de Arsenal de Lavallol.

Tenía 18 años e hizo dos goles.

Hace 57 años -verano del ´55- empezaba una leyenda: crack, galán y proscripto por la llamada Revolución Libertadora.

Había sido descubierto en aquél verano por el “Gordo” Aníbal Díaz, detector de talentos.

Medio siglo después, el testimonio lo prestó otro grande, Alberto “Toscano” Rendo, muy amigo del 9 de Racing, Boca, la selección nacional y más tarde estrella de Inter.

Antonio Angelillo fue una de las revelaciones de la temporada.

Habilidoso, inteligente, gambeta para adelante y goleador.

En mayo del 2000, al cronista le confesó: “uno, a los 19 años va a Europa casi como ignorante; apenas sabiendo manejar la pelota”.

La Academia le ganó a Huracán en el estadio Tomás A. Ducó 2 a 1.

A la semana, la delantera se integraba con otros dos bisoños cracks recién llegados: Oreste Omar Corbatta y Humberto Dionisio Maschio. Sueños de barrilete

Dos años más tarde, los tres integrarían una de las delanteras más recordadas de todos los tiempos -jugaron seis partidos maravillosos en el Sudamericano de Lima ´57- bautizada “los caras sucias” (Corbatta, Maschio, Angelillo, Sívori y Cruz)

Angelillo había pasado a Boca Juniors un año antes y enseguida fue transferido al Inter de Milan en casi 6 millones de pesos -algo más de 200 mil dólares en 1957-, donde fue figura y goleador (récord) de la temporada 58/59, convirtiendo 33 goles.

“Antonio nació en Parque Patricios y su papá tenía una carnicería cerca de la cancha de Huracán”, contó Alberto Rendo, como amigo de Angelillo, del barrio y la adolescencia.

El popular “Toscano” siempre admiró a Angelillo, cuatro años mayor que el 8 de Huracán y San Lorenzo.

Por Huracán, en el´55 estaban el arquero Julio Madinabeytía, adquirido por Atlético Madrid; Ricardo Infante y Elio Montaño. En Racing, Rogelio Domínguez, Pedro Dellacha, José García Pérez, Juan Carlos Giménez, Arnaldo Balay y Natalio Sivo.

En la mañana de mayo del 2000, hall del Hotel Los Dos Chinos, Angelillo reveló otros secretos.

“Uno no conoce el idioma, las costumbres, los entrenamientos de técnicos europeos; mucho menos hace más de medio siglo…

Padecí el invierno italiano, jugaba con guantes”, agregó.

“Curiosamente descubierto por el “Gordo” (Aníbal) Díaz en las inferiores de Arsenal de Lavallol, cuando Antonio, con 16 años, ya se destacaba en los potreros”, dijo el ex crack de Huracán, San Lorenzo y la selección nacional, tres años menor.

Cuenta la leyenda que el célebre “Gordo” Díaz fue uno de los grandes detectores de talentos en la zona Sur.

Luego, “su” Arsenal de Lavallol firmó un acuerdo con Boca por iniciativa del presidente xeneize, Alberto J. Armando.

En su relato Angelillo evocó algo más.

“Hasta que uno se hace amigo de otros compañeros de equipo pasan tres o cuatro meses”, puntualizó.

“Un gran ejemplo de todo esto es Javier Zanetti, allá lo adoran”, añadió Angelillo.

“Su pinta -contó Enrique Omar Sívori, en la primavera del 2002- enloqueció a la hermosa italiana Liya López, cantante”.

En los albores de la década del ´60 llegaron -nada menos- Angel Clemente Rojas, Oscar Antonio Pianetti y Rubén Alfredo Magdalena, jugadores del “Gordo Díaz”, para jugar en Boca.

Todos se consagraron en la Ribera, un par de años después.

“Angelillo, jugador fino, habilidoso, siempre bien perfilado”, así la calificó Guillermo Stábile, el DT que integró la célebre delantera que en total -contando amistosos- jugó 10 partidos entre febrero y abril del´57.

Quedó en la historia grande.

Cuando se fue a Italia, Antonio Angelillo estaba sorteado para hacer la conscripción como soldado.

La dictadura de la llamada Revolución Libertadora, que derrocado a Juan Perón en septiembre del ´55, lo condenó por “desertor”.

Estuvo veinte años sin poder volver al país.

Una injusticia de un gobierno golpista que se instaló a fuego -los bombardeos del 16 de junio del ´55 considerados el primer genocidio en la época- y atrasó al país.

Para ver a sus padres y hermana -como así a sus amigos- debía hacerlo en Montevideo.

La proscripción para Angelillo duró veinte años.

De un régimen de facto a otro.

Cuando enfermó su padre no pudo asistir a su agonía.