Detrás de las sonrisas, globos y declaraciones de alegría se agazapa el odio y el revanchismo de algunos personajes violentos que anuncian y amenazan con despidos

¡NI UN PASO ATRÁS!

Por Enrique Masllorens

A pocos días de una decisión que puede retrotraernos al pasado o proyectarnos al futuro, los argumentos, propuestas y declaraciones ya han cumplido parte del cometido. Por un lado, el neoliberalismo prometiendo lo que nunca pudieron -ni quisieron- dar a las grandes mayorías y, por el otro, la impronta del movimiento nacional y popular que busca consolidar y resguardar todo lo ganado y encarar una nueva etapa de desarrollo, con un estilo de conducción menos confrontativo.

Tiempo Argentino

ALUVION

NAC&POP

15/11/2015

Como dice un spot de campaña de Daniel Scioli, tal vez haya gente que esté enojada, o mejor dicho irritada, en parte porque no siempre se guardaron las formas o se dejó de lado un cierto malhumor social, que no era tal cuando todas las variables económico-sociales eran la mejor carta de presentación del gobierno y disimulaban ciertas falencias y errores en la gestión.

¿Cómo no entender que cuando la inflación comenzó a ser un tema cotidiano, los índices del Indec eran difíciles de tragar?

Pero también deben reconocer aquellos indecisos o indiferentes que el ataque brutal, desmedido y calumnioso del poder real fue fogoneado por el abusivo aparato propagandístico de los tanques mediáticos.

Sería otro pecado de soberbia pretender que algunas líneas tuvieran el poder suficiente como para motivar lo suficiente a aquellos que, o piensan votar en blanco o hacerlo por Macri, por ingenuidad o como «castigo» a esta continuidad de logros de estos últimos 12 años sumados a algunos malos modos y desprolijidades varias. Hay quienes sin ninguna razón profunda o lógica repiten como loros que «la alternancia es buena para la democracia».

Lo bueno para la democracia son los gobiernos que buscan la grandeza de la Nación y la felicidad del Pueblo y si a un espacio político -respetando los plazos y reelecciones constitucionales- lo votan durante muchos períodos, ¿por qué habría que cambiarlo?.

En este estado de situación, con la maquinaria del Círculo Rojo Oligárquico (CRO) funcionando a pleno y a destajo, toda consideración o revelación de los dichos y acciones del adocenado tropel macrista, es considerado y denunciado como campaña sucia o de miedo, con el solo objeto de descalificar y/o disimular la veracidad de las probanzas.

Tal vez por eso, intento un ejercicio de reflexión, memoria y autodefensa.

Como todo ejercicio, es incompleto y cada uno podrá aportar nombres, situaciones y recuerdos para ayudar a tomar decisiones o para convencer a otros, porque multiplicar es la tarea. Ahí vamos.

En el cuarto oscuro tendremos tres posibilidades, sumando al voto en blanco o anulado que termina siendo funcional y cómplice de la derecha macrista.

Por eso, indecisos, indiferentes y muy especialmente aquellos que siguen siendo peronistas, aunque se hayan sentido destratados, piensen quiénes -sin duda- votarán o votarían por Macri.

Ahí estarían eligiendo la boleta de Mauricio Macri, los rostros y las manos asesinas del almirante Isaac Rojas y del fusilador Pedro Eugenio Aramburu.

Los cobardes y genocidas Rafael Videla y el ex almirante Massera junto al payasesco Galtieri volcarían su odio por las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, escogiendo el amarillo del PRO con la esperanza de ser reivindicados post mortem en un eventual gobierno macrista.

Como padre y gestor del vaciamiento argentino, las huesudas manos de José Martínez de Hoz se apresurarían en votar lo mismo que los regordetes dígitos de Domingo Cavallo, mentor de los asesores del niño Mauricio.

Lo propio, todos y cada uno de los procesados y condenados por crímenes de lesa humanidad y los que aun no han sido detectados.

La desbordada Cecilia Pando festejaría un eventual triunfo con el inútil que huyó del gobierno en helicóptero dejando decenas de muertos en las calles, el inefable Fernando de la Rúa que confesó que votará a la Alianza Cambiemos (?), junto a los radicales que traicionaron el legado de Raúl Alfonsín, por un puñado de sueldos.

Todos los que fueron cómplices civiles de las dictaduras, los apropiadores de bebés y de Papel Prensa irán directo a la boleta de la Alianza que defienden.

Y junto a ellos, los y las que creen que el personal doméstico está compuesto de «siervas», que los pobres lo son porque son vagos, que los europeos son mejores que los latinoamericanos y que lo ideal sería el voto calificado.

Sería injusto no reconocer que entre los votantes de la nueva Alianza hay hombres y mujeres de buena voluntad y pensamiento democrático.

Pero no caben dudas que toda, absolutamente toda esa caterva de personajes siniestros, está detrás de la opción noventista del hijo de Franco.

Esta es la escena virtual del 22 de noviembre. Es el momento de dar testimonio de memoria y dignidad.

De buscar paz y concordia.

Porque  a los periodistas que no opinan como ellos.

Basta ver las redes sociales vomitando bravatas y prometiendo represalias a quienes defendemos o adherimos a muchas políticas oficiales.

Nunca oculté mi fe y militancia peronista.

Por eso, finalmente me dirijo a las compañeras y compañeros peronistas.

Por Perón y por Evita, debemos votar sin dudar y con alegría por Daniel Scioli y Carlos Zannini.

¡Ni un paso atrás!